A Dios sólo le podemos conocer si le escuchamos. Y Él nos quiere hablar por su Palabra y por su Santo Espíritu. Entonces descubrimos lo grande que es el amor de Dios y cuánto hemos pecado contra Él. Nos llenamos de admiración por la paciencia con que nos ha soportado, pues en lugar de destruirnos y apartarnos de sí para siempre, nos ha dado a su Hijo. Ante esto, inclinas la cabeza con humildad, porque durante tanto tiempo no habías reconocido la pasión y muerte reconciliadora de su Hijo en la cruz.

 

       El Señor me ha llevado a la aceptación de la Gracia, esto es, a recibir a Cristo (Juan 1:12) como mi único y perfecto Salvador. Desde entonces sé que mis pecados han sido perdonados para siempre. He sido crucificada con Cristo (Gálatas 2:20); he muerto con Él y mi viejo hombre (mujer) ha sido sepultado con Él. Y por eso, también pude levantarme con Él a una nueva vida. He podido dejar mi pesada carga a los pies de la c ruz, y he sido liberada y llena de alegría y gozo. Ahora sigo al buen Pastor.

       

       Algunos me dicen extrañados: ¿Cómo puedes ser feliz? Te encuentras totalmente sola en la vida”. Pero mi respuesta es: No, desde mi conversión el Señor está siempre conmigo. El buen Pastor me cuida y me guía, incluso cuando atravieso un valle de sombras de muerte (Salmo 23:4).

      

       Sin embargo, debo decirte, amiga que sigues este testimonio de mi vida, que no busques el dinero, la abundancia material y el gozo terrenal. No debes dolerte por mí, aunque yo sí lamento en mi corazón que estés sola. Tu alma está vacía sin Cristo (como estuvo la mía durante muchos años); sé que tu corazón te oprime por la soledad. Necesitas conocer el amor de Dios, y experimentarlo en Jesucristo su Hijo amado. Aún así, acércate a Dios, nuestro Salvador. Él te ama y quiere mostrarte su amor para salvación: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16); “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). En su amor infinito, Dios viene a nosotros por medio de su Hijo Jesucristo. Él viene a sanar a los enfermos, a los pecadores, ya que aquellos que se consideran sanos no tienen necesidad de Él, según ellos (Lucas 5:31-32). Pero todos los hombres y mujeres están enfermos, enfermos por el pecado, viviendo en tinieblas e intentando vanamente salir de esta situación, inútilmente, por medio de sus propias fuerzas.

 

       Cuando, definitivamente, en total confianza, me entregué a Cristo supe que Él me había hecho una nueva criatura, experimentando el nuevo nacimiento espiritual.También supe, a partir de ese momento, que ya no estaba sola, sino que ahora pertenecía a otra familia, a la familia espiritual de Dios.

 

       A veces, mi alma llora, pero ahora es diferente. Lloro a causa de mi pecado y de alegría porque Dios me ha perdonado por medio de la sangre de su Hijo (1ª Juan 1:7, 9), y porque Dios me ha aceptado como su hija, una hija limpiada por Cristo de sus inmundicias. Ahora puedo reir, pero con una auténtica alegría que brota de un corazón renovado, no con la sonrisa fingida de entonces.

 

       El Señor también sanó las heridas que habían sido inferidas a mi alma de niña. Él me llevó a perdonar sinceramente lo que otros me habían hecho. Sí, ahora soy una persona profundamente feliz. ¿Cómo no podría ser ahora feliz, si fui promovida al rango de hija del Rey de reyes, a la maravillosa posición de hija del Altísimo? Ahora conozco  al único Dios verdadero, le conozco personalmente con mi corazón rebosante de amor y fe en Él. Solamente Él es digno de ser adorado como Dios. Bendito sea el Señor, quién me dio el poder de perdonar como Él me perdonó cuando yo yacía perdida en el pecado y la corrupción, cuando estaba muerta en mis delitos y pecados (Efesios 2:5).

 

         Te doy gracias, Padre celestial porque está conmigo. me guardas, me amas con tu misericorioso amor. Te doy gracias, porque a cada paso de mi difícil camino tú me limpias y me purificas con la sangre de tu propio Hijo. Te doy gracias, Padre, por la nueva familia espiritual que he recibido, por las hermanas y hermanos en Jesucristo.

 

         Y tú que estás leyendo mi testimonio, atiende a la voz de Dios para tu vida. No te vayas con la carga de tus pecados de aquí. Arrepiénte y deja esa carga a los pies de la cruz, como yo también la dejé. Entrégate en confianza al buen Pastor que dio su vida para salvar a las ovejas perdidas. Te puedo asegurar que vas a seguir un camino de amor, de gozo , de paz y de luz en Cristo. “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Dios es fiel; Él no rompe ni olvida nunca sus promesas. A Él sea toda la gloria y la alabanza por los siglos de los siglos. Amén.  

 

                                                                                               Celia  Machín

                                                                                                http://www.enlacallerecta.es/  

Anterior...1, 2

IGLESIA EVANGÉLICA EL

ALFARERO.COM

Avda. Blas Infante, núm. 37

Jerez de la Frontera (Cádiz)

Móvil: 669 018 797

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

                   Esperando en Dios

"Alma mía, reposa solamente en Dios, porque de El procede mi esperanza"                                                     (Salmo 62:5)

"He de hacerme la solemne pregunta: "¿Está mi Dios, para mí, por encima de todas las circunstancias?" Hermano, ¿has aprendido a vivir tu vida sabiendo que Dios está contigo, con tal realidad, en todo momento, que en las circunstancias más difíciles Él está más cerca y más presente que cualquiera de los que te rodean? Cualquier conocimiento que tengamos de la Palabra de Dios nos va a servir de poco a menos que podamos contestar afirmativamente esta pregunta en nuestras vidas.

 

¿Por qué tantos amados hijos de Dios se quejan continuamente: "Mis circunstan-cias me separan de Dios; mis pruebas, mis tentaciones, mi carácter, mi tempera-mento, mis amigos, mis enemigos, todo puede interponerse entre Dios y yo"? ¿No es Dios capaz de tomar posesión de modo que pueda estar más cerca de mí que cualquier cosa o persona en el mundo?". . .  

¡Oh, si en nuestras vidas particulares nuestra vista se posara en el Dios vivo, y cada corazón exclamara: "Mi alma tiene sed de Dios", ¡qué poder, qué bendición y qué presencia del Dios eterno se nos revelaría!

                            (Andrew Murray)

  Consecuencias de la incredulidad

La incredulidad ciega los ojos del entendimiento de muchas personas. Aún entre los que dicen tener conoci-miento de Cristo, hay muy pocos que entienden su gloria y que son transfor-mados a su semejanza. Nuestro Señor Jesucristo dijo a los fariseos que, no obstante su jactancia de poseer el conocimiento de Dios,, "Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer." (Juan 5:37) Es decir, que no le conocían realmente y que no tenían una visión espiritual de su gloria. Nadie jamás llegará a ser semejante a Cristo simplemente  imitando sus obras y acciones o pose-yendo un conocimiento intelectual de El. Solamente una experiencia de la gloria de Cristo tiene poder para hacer al creyente semejante a El.  (John Owen)  

Cristo,  el único camino para el  pecador sin salvación (Juan 14:6)

"Puesto que Cristo es el único camino de salvación ¿qué podemos pensar de tantas personas en el mundo sin Cristo? Creo que muchos estarán de acuerdo con lo que he dicho hasta aquí, pero no se atreverían a ir más lejos. Y es que piensan que va contra los principios del amor el decir cosas que puedan condenar a otras personas. Por lo que a mí respecta, nunca he podido entender tal amor. El amor de estas personas es el amor de aquellos que , viendo al vecino ingerir veneno, deciden no intervenir y optan por dejarlo solo; es el amor que mostraría aquél que viendo a un pobre ciego acercarse a un precipicio, pensara ser malo chillar y prevenirle del peligro. El amor más grande consiste en decir la verdad más grande."

                      (Juan Carlos Ryle)