Testimonios

 

EL FRÍO VACÍO

DE MI PROPIA

JUSTICIA

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Por Angela Benavides

 

Nací en Costa Rica. A los doce años conocí a una monja llamada Constantina Homo, de origen español. Ésta llegó al pueblo con el fin de recoger jovencitas que trabajaran en el asilo Carlos María Ulloa de Guadalupe. Yo era inclinada a la piedad. Esto hizo que se me hablara de vocación religiosa o de estudiar para monja. Al poco tiempo ingresé en la Escolanía de Venezuela, pues en el año 1950 no había casa noviciado. Era un lugar donde se nos preparaba mientras cumplíamos los 18 años para poder tomar las hábitos religiosos. Profesé mis votos temporales renovándolos cada año hasta los siete.

 

       Durante este lapso de tiempo no tuve paz ni satisfacción, sentía un vacío terrible y aunque trataba de ser muy sincera con Dios, cometía faltas que yo no deseaba hacerlas. Jamás llegué a vencer porque mis fuerzas humanas eran impotentes. Una de las penas más grandes que tuve era la falta de paz; y fue esa inquietud y vacío lo que me hizo agotar todos los recursos necesarios para encontrarla. En el convento se nos cambió el hábito o vestido religioso, se eliminó cierta cantidad de tela y se hizo un modelo diferente; pero nada de eso me daba seguridad y satisfacción. Pedía constantemente ser trasladada de convento, llegando a ingresar en otra congregación de origen costarricense; todo ello para probar si al llevar una vida más humilde me podía sentir más tranquila y segura de mí misma.

Ahora comprendo que los constantes cambios físicos no podían sustituir, de ninguna manera, lo que mi alma espiritualmente necesitaba, pues la Biblia no habla de monjas, ni de conventos, ni de hábitos. La Palabra de Dios dice textualmente: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es ; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas(2ª Corintios 5:17).

       

       Mi vida era una continua carrera, por demás sin sentido ni meta, siempre diciendo: “corran, corran...”. Aún las propias niñas docentes se inquietaban debido a que yo les reflejaba la propia falta de paz interior que había dentro de mí. Pero un día encontré (o mejor dicho, me encontró) alguien que calmó todas mis inquietudes, dándome paz y abundante amor y gozo: Ése fue Jesucristo. En una campaña evangelística, aunque se opusieron las otras religiosas que me acompañaban, acepté a Jesucristo como mi único y suficiente Salvador. Ahora llevo cerca de nueve años en el Evangelio, y sigo disfrutando de la misma paz, gozo, satisfacción y seguridad que viene de mi amado Jesus. Hoy sirvo en verdad, no desde una religión vacía y fría, al Señor Jesucristo porque estoy y viva en la Verdad. Cristo dice: “Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

 

       Posiblemente, muchos se preguntarán por qué no me dí cuenta, durante los 22 años en que fui monja, del error en que vivía. La respuesta estriba en la falta de escudriñamiento de la Palabra de Dios, ignorando el consejo del mismo Cristo: “Escudriñad las Escrituras...porque ...ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

En el convento se estudia de todo, menos la Biblia. Este es el mayor error del catolicismo, que admite primero la tradición de los hombres, y la coloca en el mismo rango que la propia revelación de Dios, la Santa Biblia. En 2ª de Pedro 1:21 se declara: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. El apóstol Pablo también advierte: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Dios” (Colosenses 2:8). El mismo Jesucristo, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les dice: “...habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición...enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:6, 9).

 

       Parece ser que a partir del concilio Vaticano entraron dentro del catolicismo nuevos aires, así como también llegó una condicionada y controlada lectura de la Biblia, ocupando siempre su uso y meditación un lugar marcadamente secundario; todo lo contrario que en los cristianos evangélicos donde la lectura de la Biblia es algo esencial y primordial, fundamental. Nosotros aceptamos primero la Palabra de Dios y luego, por medio de ella, analizamos lo que los hombres dicen. Por medio de ella, también, estoy segura de la fe que el Padre me dio en Cristo, así como de que él me guardará para su Reino celestial.. Ahora, siento su presencia en mí, algo que nunca experimenté durante los 22 años que viví en un convento.

      

       Querido amigo que lees este humilde testimonio: espero que cuando estas líneas lleguen a ti, no sigas adelante en tu sufrimiento y desesperación. Párate y oye al Señor Jesucristo que te está hablando por medio de su Palabra. Él quiere que salgas del abismo en que te puedas encontrar. Yo, bendito sea el Señor, pude abandonarlo por medio de su misericordia y amor. ¡Cuánto recuerdo a mis compañeras de convento! ¡ Y cuánto oro cada día por ellas! Te voy a dejar unas porciónes de la Palabra de parte del Señor Jesucristo:  "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a  vida" (Juan 5:24).  "Venid a mí todos los ques estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11 :28).

                                                                                                    ("En la Calle Recta" nº 147)

 

                                        



"YO SOY LA VID VERDADERA
Y MI PADRE ES EL LABRADOR"


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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

      FRASES DE MARTYN LLOYD-JONES

"El hombre cuya doctrina es poco firme será poco firme en todos los aspectos de su vida. Uno encuentra inevitable-mente que si alguien está equivocado en las grandes doctrinas centrales de la fe, está equivocado en todo lo demás". 

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"De acuerdo con las Escrituras , el problema del hombre por naturaleza no es que está incompleto. Es que está     muerto".    ______________________

"Jesús nunca cambió el evangelio para adaptarlo a las personas. El cambió a las personas para que obedezcan a Su evangelio"

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"Somos como niños mal criados, queremos prosperidad, queremos bendiciones, queremos y queremos. Espera un momento, nos estamos acercando a un Dios Santo; a un Dios que no nos debe nada, nosotros se lo debemos todo. Cuando entendemos nuestra indignidad y cuán grande es Dios, dejaremos de lado nuestros  "nuestros derechos y demandas" y solamente nos postraremos delante de Él.                 

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"El mundo ha entrado en la iglesia y la iglesia de ha vuelto mundana, la línea divisoria no se ve tan clara como antes. Hubo época en que la división era patente, y esas han sido siempre las  eras más gloriosas en la historia de la iglesia"

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"La iglesia parece estar haciéndolo notablemente muy bien, buenas finanzas, buenas cifras, éxito, conversiones, el enemigo está siendo derrotado, todo va bien, y los periódicos cristianos lo anuncian. Todo parece maravilloso. Pero la pregunta terrible que hago es la siguiente: ¿está Dios en medio nuestro?                                 

           AMAR ES SABER PERDONAR

"AMOR", "FRATERNIDAD",  son palabras que de tanto escucharlas y decirlas nos suenan a tópico. En la medida en que el hombre moderno ha perdido el sentido de Dios, ha puesto también en entredicho las categorías cristianas del amor y del perdón. Las naciones toman "represalias",  ajustan sus medidas a la "ley del Talión", porque amar sólo tiene sentido para aquellos que nos aman, y perdonar se ha convertido en una humillación insoportable. El mal se paga con el mal, el odio con el odio, la injusticia con la injusticia, la guerra con la guerra.

 

Y entre nosotros, en nuestro pueblo, en nuestra ciudad, en nuestro barrio, esta manera de proceder se hace realidad cada día. Hay demasiadas barreras que no llegan a derrumbarse, y un deseo malsano de venganza, de dominio y opresión de aquel que está debajo de nosotros. . . "De mí no se ríe nadie" y "el que la hace me la paga"; porque "en esta vida no se puede ser buenos, si no te pisan". Y, ¡ay de aquel que obra contra corriente! "Es un infeliz", comentan los demás.

¡Qué lejos están las obras de Dios de las nuestras, y sus pensamientos de los nuestros!

Ser cristiano es amar y perdonar como Cristo. El mundo no se construirá con nuestros odios, ni venganzas, sino con nuestros testimonios. . . Lo cual nos exige estar dispuestos a luchar y a dar la vida por los que sufren, por los humillados y despreciados."

                       (Dionisio Borrobio)