Día 10 de junio

 

El descuido de la vida espiritual produce tristes y graves naufragios

 

"Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1ª Corintios 10:12).

 

La presunción, compañera inseparable del orgullo, así como una vida espiritual superficial, aparente, es el origen y la causa de dolorosas y frecuentes caídas. Es un hecho incuestionable que uno nunca está más pronto a caer que cuando, indolentemente, no teme la caída. Cuando un creyente es fiel a Dios, es humilde de corazón, y cuando se es humilde de corazón se desconfía de sí mismo, de la propia seguridad. Las almas llenas de sí mismas y de sus propias cualidades y méritos  son altamente presuntuosas y vulnerables (Lucas 18:9-14).

 

Es difícil no encontrar, en toda la larga historia de la Iglesia de Jesucristo, ejemplos en tal sentido. Se han visto firmes columnas de la Iglesia desmoronarse y caer estrepitosamente a tierra. Basta con citar a Pedro y su triple negación. Pablo nos muestra otro doloroso ejemplo: “Demas me ha desamparado, amando este mundo”(2ª Timoteo 4:10). Un viejo predicador inglés lo describía así: “Bajeles (barcos) ricamente cargados, después de una larga navegación; después de haber resistido a las más furiosas tempestades y a las olas más elevadas, que amenazaban con tragarse la embarcación, sufren un triste e inesperado naufragio dentro del puerto, en la más sosegada bonanza”.

Es el caso real del inesperado naufragio del entrañable "vaporcito del Puerto", el Adriano III, el cual se hundió en el muelle Reina Victoria de la capital gaditana un triste 30 de agosto del año 2011. Este valiente vapor había desafiado durante 56 largos años las más duras pruebas en sus pintorescas travesías por la bahía de Cádiz... y de todas ellas había salido airosamente, pero un descuido causado -posiblemente- por la propia monotonía del trabajo le llevó a hundirse cuando tocaba la seguridad y firmeza del muelle. Esto debe hacernos meditar sobre el peligro de la presunción en muchos hombres de Dios que, aun siendo fieles cristianos, corren el peligro de zozobrar en sus vidas espirituales al no tener cuidado de sí mismos (1ª Timoteo 4:16; 2ª Pedro 3:17).

 

Es el caso del mismo David, del que  Dios dijo: “He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón” (Hechos 13:22). Este varón de Dios, después de mil batallas, victorioso sobre muchos peligros y pruebas, sucumbre ante la tentación en medio de la paz y el sosiego de su propio palacio (2º Samuel 11). Su hijo Salomón, al que “Dios dio...sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar” (1º Reyes 4:29); instrumento del Espíritu Santo para legarnos los más sabios y ungidos consejos, cae en los más vergonzosos excesos, tanto carnales como idolátricos. Es triste  encontrarnos a un Salomón que fue fiel a su Dios, al que edificó un hermoso templo, construyendo después otros lugares de culto a los falsos dioses cananeos Quemos y Moloc (1º Reyes 11).

 

Después de estos ejemplos, hermanos  ¿quién puede vivir ajeno al peligro de su propia concupiscencia? Pablo confiesa: “Yo sé que en mí, esto es, en mi cuerpo, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Romanos 7:18). Pero también nos da esperanza: “Pero fiel es Dios, que os afirmará y guardará del mal” (2ª Tesalonicenses 3:3).  

                                                       (J. Mª V. M.)

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Día 11de junio

 

No hurtarás” (Éxodo 20:15). “El que hurtaba , no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno” (Efesios 4:28).

 

Tristemente, en nuestra sociedad actual, los cristianos somos testigos de una corrupción generalizada que establece como norma lo que es prohibido y condenado por la Palabra de Dios: “No robarás” (Éxodo 20:15). El alcance de este texto bíblico es total, determinante. Comprende no solamente el robo o pillaje sino, en general, toda apropiación injusta, extendiéndose al fraude, a la extorsión y a la usura. El cristiano no sólo ha de abstenerse de robar, sino que debe manifestar su radical rechazo a tal pecado, porque... “Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz” (Isaías 5:20); y lo debe de hacer con su propio testimonio ante los hombres, desechando “las obras de las tinieblas” y andando “como de día, honestamente” (Romanos 13:12-13), porque somos "hijos de luz e hijos del día"(1ª Tesal. 5:5), tal como lo demuestra el siguiente testimonio: 

 

" Un joven emigrante sudamericano, que profesaba la fe cristiana, encontró en una calle de Madrid un sobre conteniendo una considerable cantidad de billetes de cincuenta euros. Después de mirar aldededor de sí para ver si alguien lo reclamaba, dedujo que podría ser propiedad de un viandante que caminaba algunos metros delante de él. Acelerando el paso, lo alcanzó, y estando frente a él le preguntó: Señor, ¿ha perdido usted algo? El hombre, extrañado y a la vez turbado, le respondió con gran preocupación: Sí, sí, he perdido un sobre beige conteniendo tres mil euros. Le contestó el joven emigrante: No se angustie, señor; he aquí su sobre con todo el dinero íntegro. Él, tomando el sobre, lo abrió y comprobó sorprendido la veracidad de las palabras de este hombre de humilde condición. Admirado por tal muestra de honradez, le preguntó: ¿Quién es usted? ¿Cómo se llama? ¿De dónde procede? Importa poco, contestó el joven, que usted sepa quién soy yo; cómo me llamo y de dónde procedo. Basta que le diga que soy cristiano evangélico y que, como hijo de Dios, como hechura suya, estoy creado “en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Dios me llama a ser santo, a vivir de acuerdo a sus mandamientos, y en ellos Él me prohibe apropiarme de lo ajeno, aún de aquello que se halla de forma fortuita , como es en este caso. El dueño del sobre quedó tan impactado del testimonio de este hijo de Dios y de su fe cristiana que, al instante, le solicitó la dirección de la iglesia donde se reunía, pensando en su corazón que él necesitaba conocer de este Dios que podía cambiar su vida, a semejanza de este íntegro y honrado joven que tan hermoso testimonio le había mostrado. Más tarde, entregó su corazón, arrepentido, a Jesucristo".

 

Amados hermanos, es evidente que "la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma" (Santiago 2:17). Por ello, atendamos el llamamiento de Jesús: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos"  (Mateo 5:16). 

                                                                                                                                  (J. Mª V. M.

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Día 12 de junio

Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:41-42).

 

¡Cuántas cosas, nos distraen y apartan de la íntima comunión con nuestro amado Señor y Salvador! ¡Cuántos de nosotros podríamos identificarnos con Marta en estos momentos de nuestra vida! ¡Las iglesias están llenas de cristianos que padecen el síndrome “marta”...y no lo saben! ¡El afán y la turbación les aleja de la presencia gloriosa del Señor! Nuestra vida espiritual está ocupada en muchos quehaceres que nada tienen que ver con aquellos que el Señor considera prioritarios. Pero Jesús se ocupa de hacernos ver, con dulce y amorosa firmeza, que de entre tantas cosas que nos ocupan, inquietan y fatigan en esta vida, sola una es absolutamente necesaria: sentarnos a sus benditos pies y escuchar su Palabra, verdadero pan para nuestra alma hambrienta (Lucas 4:4).

 

El siervo de Dios Juan Carlos Ryle (1816-1900), refiriéndose a las palabras de Jesús “Sólo una cosa es necesaria” (vers. 42), escribe: ¡Cuán ciertas son estas palabras! Cuanto más vivimos en el mundo, más ciertas nos parecerán...Las “muchas cosas” por las que luchan continuamente los hombres y las mujeres no son verdaderamente necesarias.  La gracia de Dios que les trae salvación es la única cosa necesaria”. La Palabra de Dios enfrenta al hombre incrédulo con su prioridad presente y futura:“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mateo 16:26).

 

Debemos recordar, que los hombres de Dios en el pasado daban especial importancia a pasar largo tiempo a los pies del Señor Jesucristo, orando y meditando su Palabra. Uno de ellos, al ser preguntado sobre este punto por un creyente, contestó: “Hoy tengo muchísimas cosas que hacer, así que he  decidido pasar las cuatro primeras horas del día en oración”. Este varón de Dios había “escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:42).

 

Hermano, dile a Jesús: “Señor mío, perdóname por haber estado afanado y turbado con muchos quehaceres, olvidándome de tu presencia junto a mí. He perdido mucho del tiempo que me has dado en trabajos y afanes que no edifican ni enriquecen mi vida espiritual. De ahora en adelante, oh Señor, me sentaré a tus pies para recibir cada día la buena parte que no me será quitada”.                                         

                                                       (J. Mª V. M.)

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Día 13 de junio

Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia...como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1ª Timoteo 2:9-10).

 

Actualmente contemplamos, con tristeza y preocupación en el Espíritu, como muchas mujeres cristianas, mayores y jóvenes, están dejando de lado los consejos bíblicos sobre la vestimenta y el exorno. Tiempo atrás, las mujeres cristianas conocían la diferencia existente entre ellas y las del mundo; pero hoy ya no se ajustan a límites bíblicos o morales, sino a modas, personas y estilos en boga en el ambiente que admiran y copian, imitando lo malo (3ª Juan 11)

 

No hace falta detenerse demasiado para apreciar que algunas mujeres del Señor (especialmente las más jóvenes), usan ropas atrevidas que en nada muestran el decoro, el pudor y la modestia que demanda la Palabra de Dios. La raíz de esta actitud nace de la sensualidad y desenfreno moral en que se encuentra el contexto sociocultural que nos rodea, todo lo cual hace mella en el ánimo, -ya de por sí debilitado por la creciente influencia del mundo- de una iglesia rendida a las costumbres de los pueblos. En este terreno, las mujeres ancianas están obligadas a exhortar a las más jóvenes a saber examinar, con prudencia y cautela, las corrientes y modas que invaden este mundo regido por el principe de las tinieblas, para que vistan de forma apropiada a su fe cristiana (Tito 2:3-5; 1ª Timoteo 2:9-10).

 

En otro tiempo, las mujeres cristianas vestían de forma decorosa, pero femeninamente, y no por ello dejaban de aparecer atractivas y bellas, sin llamar la atención con modas provocativas y sensuales, como las que predominan en nuestros lugares de culto actuales, donde se exhiben, sin ningún temor a Dios, partes del cuerpo que deberían estar cubiertas con pudor y modestia... ”como corresponde a mujeres que profesan piedad” (vers.10).

 

El apóstol Pedro, hablando a las mujeres de la Iglesia, les recomienda:“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos” (1ª Pedro3:3-4). Este llamamiento a la modestia y al recato, está dirigido a tí, mujer, para que  cuides el efecto que pueda ocasionar en el ánimo de otros hermanos en Cristo tu posible forma  de vestir. La Iglesia  es un lugar para adorar a Dios, y no una pasarela para exhibir modas costosas y atrevidasA la casa de Dios las mujeres deben asistir vestidas para el Señor y no para los demásLas mujeres piadosas están llamadas a mostrar el atavío interno ,”el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es grande estima delante de" (vers.4).  (J. Mª V. M.)

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Día 14 de junio

 

El orgullo, un mal que azota y esclaviza el corazón del hombre

 

Revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte” (1ª Pedro 5:5-6).

 

Nos encontramos, hermanos, ante una lección muy importante y necesaria que constantemente nos está siendo recordada (2ª Pedro 1:12), pero con escaso provecho. Sólo cuando el Señor nos humilla y quebranta, entendemos y asumimos este consejo de Dios. El salmista reconoce los beneficios de ser humillado: “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos ”(Salmo 119:71)Bien podemos ser humillados una y otra vez, más... ¡cúanto nos cuesta ser humildes!

 

El orgullo, como las telarañas, se encuentra tanto en los palacios  como en las casas más pobres; en los siervos de Dios más respetables y reconocidos, como en los cristianos más sencillos. Muy pocos hombres de Dios escapan a este lazo del maligno. Ni aún aquellos que predican, enseñan y exhortan contra este dañino pecado, están libres de su influencia. ¡Cuántas predicaciones contra el orgullo nacen en el propio orgullo! Bien que lo declara la propia Palabra de Dios: “Tú , pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? (Romanos 2:21).

 

Por ello, sólo la humildad de Jesucristo debe ser modelo y medida para la nuestra. Él mismo nos llama a que sigamos su ejemplo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”(Mateo 11:29). En verdad, todos admiramos la humildad de nuestro Salvador, pero... ¿verdaderamente, queremos vivir – como escogidos de Dios- en su humildad? ¿Nos vemos, como nuestro amado Redentor, humillados ante Judas, despojados de nuestro manto y lavando sus pies ? (Juan 13:4-5). Este abnegado ejemplo debe estar presente cada día en nuestros corazones, con el fin de humillar nuestra altivez y orgullo. Pero de nada valdría todo inútil esfuerzo humano (incluyendo la automedicación espiritual) si Él no obra en nuestra vida, “porque Dios es el que produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).

 

Es preocupante, hermanos amados, que estando luchando cada día contra el orgullo y la soberbia, haya tan pocos discípulos de Jesús que vivan profunda y realmente en humildad. La respuesta la encontramos en la propia Palabra de Dios: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis (Gálatas 5:17). De ahí el consejo bíblico: "Humillaos delante del Señor, y él os exaltará" (Santiago 4:10).  

                                                                                             (J.Mª V.M.)

       

                "Nunca, nunca estamos en peligro de ser tan orgullosos sino cuando                                 creemos que somos humildes" (Carlos H. Spurgeon)

 

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Día 15 de junio

"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos 13:31).

 

Todo pasa en este mundo y todo pasará al final de él. Los cielos y la tierra que ahora vemos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos , y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”(2ª Pedro 3:10). De igual manera, las grandezas humanas se desvanecerán y las fortunas más sólidas se arruinarán . Monarquías poderosas, cuyos cimientos son la injusticia social y la crueldad represiva, se derrumbarán irremisiblemente. Todo será cambiado y transformado en el tiempo decretado por Dios. David, disertando sobre los cielos como obra de las manos de Dios, y de la tierra que Él puso sobre sus fundamentos, exclama:Ellos perecerán, más tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, serán mudados; pero tú eres el mismo” (Salmo 102:26-27).

 

Los hombres deben saber que no hay cosa creada que no sea mudada, excepto la Palabra de Dios. Sus declaraciones, profecías y mandamientos son infalibles y eternos, no pudiendo ser alterada la verdad y santidad de sus leyes y principios. Todo lo que Jesucristo ha hablado es verdad, porque Él es la Verdad (Juan 14:6). Por más que el corazón del hombre degrade y oscurezca estas palabras de vida y juicio, la verdad revelada por Jesucristo permanecerá eternamente, como declara el profeta Isaías:Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre  como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre”(Isaías 40:8; 1ª Pedro 1:24).

 

Amado hermano en Cristo, no deseches la advertencia del Señor: todo pasará menossu Palabra eterna y verdadera. Considera que seguir al mundo y sus deseos es dejarse llevar por el arroyo que, al final, ahoga en el mar a quien no escuchó las advertencias del Salvador desde la orilla. Medita y profundiza en esta verdad de Dios para tu vida, y dile: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna"(Juan 6:68).

                                                  (J. Mª V. M.)

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Día 16 de junio

Sois esclavos de aquel a quien obedecéis...” (Romanos 6:16).

 

Cuando examino mi vida debido a una fuerza que me está dominando, lo primero que debo admitir es que soy responsable por estar dominado de esa manera. Si soy un esclavo de mí mismo, la culpa es mía porque en determinado momento del pasado decidí rendirme a mi yo. De la misma manera, si obedezco a Dios se debe a que en algún momento de mi vida me rendí a Él.

 

Ríndete al egoísmo y encontrarás que es la tiranía más esclavizante de la tierra. El alma humana no tiene ningún poder en sí misma para romper la esclavitud de la inclinación que se formó al ceder. Por ejemplo, ríndete por un segundo a cualquier clase de concupiscencia y una vez que cedas, aunque te aborrezcas por haberlo hecho, te convertirás en su esclavo (recuerda la definición de concupiscencia: Lo quiero tener ahora”,sin importar si es la concupiscencia de la carne o de la mente). Dentro del poder humano no existe liberación posible, aparte de la Redención. Debes rendirte en completa humillación al único que puede romper el poder dominante que haya en tu vida, es decir, al Señor Jesucristo:”El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para...pregonar libertad a los cautivos” (Lucas 4:18).


Cuando te rindes a algo, pronto te darás cuenta del enorme control que ejerce sobre ti. Aunque digas: ¡Ah, puedo abandonar este hábito en el momento que quiera!”, te darás cuenta de que no puedes y que éste te domina por completo porque cediste a él de manera voluntaria. Es fácil cantar “Cristo rompe las cadenas”, y al mismo tiempo estar viviendo en una evidente esclavitud a tu yo. Pero rendirse a Jesús romperá toda clase de cautividad en la vida de cualquier ser humano.

                                              (Oswald Chambers)

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   Solo la Fe

  Solo la Gracia

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               IMPORTANCIA DE LA PACIENCIA EN LA VIDA CRISTIANA

"No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque nos es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa"  (Hebreos 10:35-36) .

"El escritor de Hebreos afirma que la paciencia es necesaria, no sólo porque tenemos que soportar hasta el fin, sino porque Satanás tiene innumerables ardides con los cuales nos acosa; y de aquí que si no tenemos una paciencia extraordinaria, nos derrotará una y mil veces antes de que podamos llegar siquiera a la mitad de nuestra jornada.

 

La herencia de la vida eterna está segura, mas como la vida es una carrera, debemos seguir adelante hacia el blanco. Pero en nuestro camino hay muchos obstáculos y dificultades, que no únicamente nos detienen, sino que también pararían nuestros pasos, si no tuviéramos gran firmeza mental para sortearlos. Satanás mañosamente sugiere toda clase de dificultades para desanimarnos. En suma , los cristianos jamás avanzarán dos pasos sin desmayar, a no ser que les sostenga la paciencia. Esta, pues, es la única forma por la cual podemos avanzar con firmeza y constancia; pues no podremos obedecer a Dios de otra manera, ni disfrutar de la herencia prometida, la cual es llamada aquí metonímicamente, la promesa."

                             (Juan CALVINO)

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"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe"  (Hebreos 12:1-2)

El cristiano está llamado a ser espectáculo para el mundo impío

"Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros, los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser

espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres" (1ª Corintios 4:9)

El apóstol Pablo, a través de estas palabras describe, con extrema crudeza y realidad, las duras circunstancias por las que han de atravesar aquellos fieles y abnegados servidores del Evangelio que están siendo destinados a las más crueles sentencias por causa de su inquebrantable fe en Jesucristo. 

Desde su llamamiento, son conscientes de que están destinados a la muerte, expuestos a las insaciables fieras que les esperaban en esos sórdidos espectáculos de sangre y muerte. Por este motivo,  se dirige a los tibios e indolentes miembros de la iglesia de Corinto --hombres llenos de una vacía autoestimación que les hacía menospreciar a los propios apóstoles que les anunciaron el Evangelio de salvación--con el fin de mostrarles cuánto sufren por causa de su entrega a ellos y al Señor.

 

Nosotros, aquellos que hemos sido objeto de la gracia salvadora de Cristo, contemplando ésta vívida descripción de los trabajos, sufrimientos y humillaciones del apóstol y sus compañeros de ministerio, no podemos sentirnos ajenos como si de algo extraño se tratase. Todos nosotros, tenemos una gran deuda de gratitud con aquellos que --a costa de sacrificar sus vidas, familias y haciendas-- nos predicaron el  poderoso Evangelio de Jesucristo, llegando a sufrir en ocasiones el más ultrajante desprecio y rechazo. 

 

Ellos, sin tener en cuenta su propia seguridad y estimación,combatieron con el poder de la Palabra nuestro errores, idolatrías, supersticiones, blasfemias y malos tratamientos. Ante este firme testimonio de fe, la pregunta sería: ¿Estamos nosotros comprometidos con Cristo hasta este punto de entrega y obediencia por amor a las almas?"                         (Jesús Mª Vázquez Moreno)