Día 1 de junio

 

¡Es tiempo de vivir y proclamar la verdadera doctrina de Jesucristo!

 

"Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo,... que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2ª Timoteo 4:1-4).

 

Sí, hermanos, vendrá tiempo cuando los hombres no sufrirán (no soportarán) la sana doctrina. Desde los primeros días del cristianismo sobre la tierra, esta palabra profética del apóstol Pablo ha venido confirmándose día a día. Los hombres impíos sólo se han ocupado en autocomplacerse a sí mismos y en engrosar sus duros corazones con el pecado y la rebeldía frente a Dios. ¿Cómo pueden llegar a sufrir la sana doctrina? Pero el problema no radica en que los incrédulos rechacen la sana doctrina de la salvación, sino en que parte de la propia Iglesia de Jesucristo minimiza y relega a un segundo término doctrinas bíblicas incuestionables. En cambio, proliferan, sin control alguno, herejías sobre la Revelación de Dios, colocando palabra de hombres en lugar de la de Dios; herejías acerca de la divinidad de Jesucristo; de la salvación por gracia; de los últimos tiempos; de los ministerios constituidos por el Señor, etc.,etc.


La Palabra de Dios nos aconseja firmemente: "No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas"(Hebreos 13:9)ya que sin la doctrina revelada de Jesucristo todo es error y lazo del enemigo. Sin luz es fácil confundirse de camino, porque "hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte" (Proverbios 16:25)La sana doctrina es la única que nos puede conducir sin zozobras por el camino de la verdad de Dios, tal como confiesa el salmista : “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”(Salmos 119:105). Ella sola alumbra el entendimiento, mueve y dirige el corazón piadoso, disipa y repele el error , y doblega y humilla las pasiones de la carne.

 

Hermano amado en Cristo; sin la sana doctrina ¿quién nos librará del naufragio en materia de fe? Decía un viejo y curtido marino:"Cuando el piloto pierde de vista " la estrella" (la estrella Polar, que no cambia de posición), no es posible navegar mucho tiempo sin perecer en el mar tenebroso". 

Desengáñate, la doctrina de Jesucristo es la única que es conforme a la piedad (1ª Timoteo 6:3). "Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido" (2ª Tesalonicenses2:15). ¿ Es así en tu vida en estos momentos? ¿Te puede confirmar el Señor en toda palabra y obra? Desde aquí te animamos a seguir perseverando en la doctrina verdadera, tal como aconseja el apóstol Juan:"Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése si tiene al Padre y al Hijo"(2ª juan 8-9).


 Día 2 de junio

 

Nuestro mayor enemigo: nuestras propias pasione

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? ” (Santiago 4:1).

 

Con demasiada frecuencia, los hijos de Dios culpamos de nuestras infidelidades y pecados a Satanás. Volcamos sobre él todas nuestras exculpaciones injustificadas cuando, en realidad, debemos considerar  que nuestros mayores enemigos son nuestras propias pasiones, los deseos carnales que batallan contra el alma”(1ª Pedro 2:11). Ellos son los que destruyen nuestra paz y quietud espiritual y conspiran contra nuestra firmeza cristiana.

 

Debemos asumir que no hay edad, posición o ministerio, libre de pasiones. Desde la edad más temprana hasta la madurez, las pasiones afloran – a veces de forma irrefrenable-, inflamando el corazón humano sin distinción de edad o sexo. El joven Timoteo es aconsejado por el experimentado Pablo: Huye de las pasiones juveniles”(2ª Timoteo 2:22). Santiago muestra cómo la vejez no es obstáculo para ser arrastrado por las pasiones: Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”(Santiago 5:17)La vejez debilita las fuerzas del cuerpo mas no la de las pasiones, siendo el anciano, a veces, llevado por ellas a posiciones degradantes para su vida espiritual, como es el caso del rey Salomón: ...cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios...y se enojó Jehová contra Salomón (1º Reyes 11:4, 9).

 

Es necesario tener muy presente, que con este género de enemigos no hay tolerancia¡ vencer o ser vencidos! Darle tregua es sucumbir ante él, ser derrotados y humillados. Es similar a la fiebre que queremos mitigar con un sorbo de agua. Sorprendentemente, la pasión ataca con más virulencia en momentos de gran espiritualidad, de preciosas experiencias en Cristo, de ferviente vida devocional. De ahí, amados hermanos, el que tengamos que vivir diariamente andando en el Espíritu(Gálatas 5:25), ya que el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz(Romanos 8:6).

 

Sigamos, en fe, el consejo de Dios en boca de Pablo:  Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”(Efesios 6:1). El salmista proclama confiadamente: "Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón ...es Dios" (Salmos 73:26) ¡¡Bendito sea el Señor!!

                                                       (J. Mª V. M.)

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 Día 3 de junio

¿Te has rendido ante el temor de ser rechazado por esta sociedad humanista y atea, o estás viviendo un testimonio encendido y poderoso en Cristo?

Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno” (Hebreos 11:36-38).

 

Si comparamos lo mucho que padecieron por causa del nombre de su Dios aquellos héroes de la fe que fueron antes de nosotros, con lo que nosotros hacemos en nuestros días por la gloria del mismo Señor, ¿no se podría dudar sobre si ellos conocieron otro Evangelio distinto del nuestro, o si nosotros pertenecemos a otra Iglesia distinta de la suya? La relajada vida de los cristianos de nuestros días, sus costumbres afines a esta sociedad impía gobernada por el "principe de la potestad del aire" (Efesios 2:2); sus libertades irresponsables ante las justas y santas demandas de la Palabra de Dios, la enorme desproporción entre nuestra moral cristiana y la de aquellos primeros fieles, nos induce a preguntarnos: ¿Tenemos la misma fe de estos santos y abnegados testigos de Cristo? ¿Arde en nuestro corazones el mismo fuego de amor por el Evangelio? ¿Somos conscientes del llamamiento santo de Dios?

 

Además, muchos que marchan por el espacioso...camino que lleva a la perdición”(Mateo 7:13) se ufanan, ante el evidente mal testimonio de parte del pueblo de Dios, de que ellos no necesitan variar su rumbo para llegar al mismo destino que nosotros. Ante esta dramática situación, muchos cristianos callan, y se avergüenzan de llamarse cristianos, silenciando en sus corazones las duras palabras de Jesús: ...el que se avergonzare de mí y de mis palabras, en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de sus Padre(Marcos 8:38).

 

Por ello, el apóstol Pablo, llevado de su fervor misionero, exclama poderosamente: No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). Esta declaración, en comparación a la tibieza de otros, está avalada por una entrega total al Señor que lo envió: ¿Son ministros de Cristo?...Yo más; en trabajos más abundantes; en azotes sin número ; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio...” (2ª Corintios 11:23-33). Asombra, ante esta larga e impactante lista de sufrimientos por causa del Evangelio de Jesucristo, oírle decir: “...por amor a Cristo me gozo en las debilidades,, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2ª Corintios 12:10).


Hermano, ¿ Está tu testimonio de fe, tu compromiso con Cristo, condicionado por todas estas circunstancias que Pablo supo y pudo vencer poniendo su mirada en el Amado? ¿Estás viviendo tu fe intimidado por los demás? ¿Te importa más la opinión de los hombres que la de tu Señor? ¿Temes a la marginación familiar y social por causa de tu firmeza en la fe? La respuesta sólo la puedes dar tú, pero sería bueno para tu vida cristiana que aceptaras este versículo: Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo,para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen...(Filipenses 1:27-28)

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Día 4 de junio

Participantes de sus sufrimientos

 

"...sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo"(1ª Pedro 4:13)

 

Si vas a ser utilizado por Dios, Él te hará pasar por múltiples experiencias. Éstas tienen el propósito de que seas útil en sus manos y que entiendas lo que les ocurre a otras almas, de tal manera que nunca te sorprendas de lo que pueda cruzarse en tu camino. Tú dices: "¡Pero, yo no puedo tratar con esa persona!" ¿Por qué no? Dios te ha dado bastantes oportunidades para aprender de Él al respecto, pero te alejaste sin prestarle atención a la lección, porque te pareció estúpido gastar el tiempo de esa manera.

 

Las aflicciones de Cristo no fueron las que comúnmente tú y yo padecemos. Él sufriósegún la voluntad de Dios (1ª Pedro 4:19), y no desde la perspectiva en que nosotros sufrimos como individuos. Sólo a través de la relación con Jesucristo comprendemos lo que Dios está buscando en su trato con nosotros. Es parte de nuestra cultura cristiana querer saber de antemano cuales son los propósitos divinos cuando se trata de las aflicciones. La historia de la Iglesia cristiana registra que tendemos a evadir el ser identificados con los padecimientos de JesucristoLa gente ha tratado de obedecer las órdenes de Dios mediante sus propios atajos. El camino de Él siempre es el del sufrimiento, el sendero del "recorrido largo a casa".

 

¿Participamos de las aflicciones de Cristo? ¿Estamos dispuestos a que Dios destruya y transforme sobrenaturalmente nuestras decisiones personales? Esto no implica que vayamos a saber exactamente la razón por la que Dios nos está llevando por ese camino, pues nos volveríamos pedantes espirituales. Momentáneamente, no comprendemos a través de qué situación Él desea llevarnos. Pasamos más o menos sin entenderlo, hasta que, de repente, llegamos a un lugar luminoso y decimos: "¡ Dios me ha fortalecido y ni siquiera lo sabía!"

                                      Oswald Chambers (1874-1917)

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Día 5 de junio

 LA DEMANDA INCONDICIONAL DEL SEÑOR 

"El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí..." (Mateo 10:37-38)

 

Debes considerar, hermano, que Cristo no nos prohibe en este texto el que amemos a nuestros familiares -algo loable demandado por el propio Señor en su Palabra (Efesios 5:25; Tito 2:4)-, sino el que los amemos más que a él y los coloquemos en el primer lugar de nuestras vidas. Nuestro amor a Dios no debe entrar en la balanza de nuestros sentimientos más profundos. Si así ocurre, si permitimos que el amor al padre, a la madre, a la mujer e hijos, compita en esa balanza con el amor perfecto, santo, puro de Dios, entonces estamos llamados por la propia Palabra de Dios a renunciar a todos por él, conservando su bendito y eterno amor, que es sobre todo amor en la tierra.

 

El discípulo de Jesucristo debe asumir que debe amar a Jesús más que a todo cuanto amemos en este mundo, más que a nuestra propia vida (Lucas 14:26); estando en disposición de renunciar , si fuere necesario, a los más profundos lazos de amor, antes de separarnos de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

Posiblemente, algunos piensen: ¡Qué cosa más injusta el renunciar al amor más natural, el de nuestra familia! A estos les diría que no entienden, en su justo sentido, el mensaje de estas palabras de nuestro amado Jesús. Él no nos llama a aborrecer, en el sentido literal de la palabra, sino a amarlos con un amor subordinado, dependiente al amor que debemos a Dios: es dar al Señor la preferencia que merece y le corresponde.

 

Puede que pensemos: A nuestros padres les debemos la vida que poseemos; ellos nos engendraron desde su amor ¿Cómo podemos posponerlos a un orden inferior en nuestros corazones? Sí, es verdad, ¿pero sería acaso conveniente posponer a Dios, nuestro Creador y Redentor eterno? ¿A quién debemos más, a Dios o a los hombres, aunque sean nuestros familiares? Él es nuestro soberano dueño; nuestro Padre celestial, y ningún bien disfrutamos que no venga de su mano (Salmos 104: 27-30). Él formó nuestro corazón (Salmos 33:15), y Él nos sustenta, nos preserva y protege. Cuando nuestro Dios mandó a sus hijos que le amasen sobre todas las cosas (Deutronomio 6:5; Mateo 22:36-39)¿exceptuó, quizás, a los padres, hijos, hermanos, etc.? Y cuando se trate de obedecer ¿a quién pondremos en primer lugar: a Dios o a los hombres(Hechos 4:29)?

 

Hermano amado en Cristo: Ama a tus padres y familiares; pero ámalos con un amor cristiano, no sólo de sangre y carne. Si ellos están en el mundo, ámalos con ternura, con mansedumbre, pero con un amor subordinado a Dios, la fuente eterna del amor. Háblales de tu salvación en Cristo. Muestra un testimonio santo sometido a la Palabra del Padre, vístete del amor de Dios (Colosenses 3:14), y Él te bendecirá ante sus ojos.          (J.Mª V.M)

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Día 6 de junio

El Dios que nunca nos deja

"Él dijo: No te desampararé ni te dejaré" (Hebreos 13:5)

 

¿Cuál es mi forma de pensar? ¿Mis pensamientos se dirigen hacia lo que Dios dice o hacia lo que yo temo? ¿Estoy simplemente repitiendo las palabras de Dios, o estoy aprendiendo a hablar después de haberlo escuchado? "Él dijo: No te desampararé ni te dejaré" (Hebreos 13:5). Así que podemos decir confiadamente: "El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" (Hebreos 13:6). No me dejará. De ninguna manera. Ni por mi pecado, egoísmo, terquedad o rebeldía. ¿En realidad le he permitido a Dios decirme que nunca me dejará? Si en verdad he escuchado esta afirmación del Señor, ¡que la escuche de nuevo!

 

"Ni te desampararé". A veces no son las dificultades las que me llevan a pensar que Dios me desamparará, sino el trabajo monótono y rutinario. ¿Puedo escuchar esa afirmación de Dios cuando no tengo una dificultad para superar, cuando no se me hado una visión, cuando no hay algo maravilloso o hermoso, sino el rutinario transcurrir de los días?

 

Tenemos la idea de que Dios va a hacer algo excepcional y que nos está preparando y equipando para algo extraordinario en el futuro. Pero al crecer en su gracia descubrimos que se está glorificando aquí y ahora, en este mismo momento. Si nos apoyamos en lo que Él ha declarado, surge entonces la fortaleza más extraordinaria y aprendemos a cantar en los días y situaciones comunes y corrientes.

                                        (Oswald Chambers)

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Día 7 de junio

"Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo" (Gálatas 6:14).

 

El apóstol Pablo, en casi todas sus epístolas, no cesa de enseñarnos una actitud espiritual sumamente ejemplar que debemos imitar: Que el verdadero cristiano ha de experimentar toda su gloria en la cruz de Jesucristo. "Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo" (Gálatas 6:14).

 

Hermano amado en Cristo, aquellos que aman la gloria del mundo y la de los hombres , como los gobernantes y fariseos (Juan 12:43), y como "muchos...que son enemigos de la cruz de Cristo...cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal"(Filipenses 3:18-19), deben atender y meditar estas palabras de Pablo. Ellas solas bastan, por sí mismas, para la sanidad de un alma enferma de un mal muy extendido en la sociedad actual: la gloria humana.

 

Muy posible y justamente, hubiera podido gloriarse el apóstol de su sabiduría en Cristo, de su llamamiento santo, de sus frutos en el ministerio (Romanos 15:17-19), pero encontramos que él confiesa humildemente: "De buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Dios" (2ª Corintios 12:9). Leemos, pues, que él sólo se gloriaba en la cruz de su amado Jesús, por quien el mundo le era crucificado, y él al mundo (Gálatas 6:14). En su mensaje a los orgullosos corintios, que se ufanaban de su vana sabiduría humana, Pablo les cita al profeta Jeremías para desmontarles toda inútil gloria humana en el seguimiento de Cristo: "El que se gloría, gloríese en el Señor" (1ª Corintios 1:31; Jeremías 9:23).

 

Piensa , pues, que la cruz es el camino elegido por Jesús para nuestra redención, y que mediante la cruz nos reconcilió con Dios (Efesios 2:16). La Palabra de Dios nos recuerda que Cristo anuló "el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz"(Colosenses 2:14).¡Bendito sea el Señor por tan grande manifestación de amor hacia nosotros!¡Hermano, comienza ya a gloriarte en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo nos es crucificado y nosotros al mundo! 

                                                                                                                                       (J. Mª V. M.)

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Día 8 de junio

Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red”(Salmo 25:15).

 

Cuando miramos a lo lejos, hay muchas cosas de las que no estamos contentos. Ante todo, está claro que vivimos en un mundo roto, que sufre las consecuencias del pecado. Si sólo mirásemos alrededor nuestro, ya sea en la iglesia o en el mundo, nos desanimaríamos. Y si un hijo de Dios solamente mira hacia su interior, al pecado que le angustia, a la soledad que le oprime, al miedo que le ahoga – y este salmo nos habla de todas esas cosas- entonces tendrá una mala visión.

 

Pero la fe sabe más y hace más. En el trato íntimo del Señor con su pueblo (vers. 14)sus hijos miran hacia arriba: “Mis ojos están siempre hacia Jehová”. La fe busca esa contemplación. ¿Pero eso es posible? ¿Puedo yo, pecador, hombre inmundo, ver los ojos de ese Dios santo? ¿No huyó la primera pareja delante de Él, cuando pecaron? ¿No dijo el Señor a Moisés: “No me verá hombre, y vivirá”(Éxodo 33:20). ¿No es Él un fuego consumidor? (Deuteronomio 4:24). Sí, eso es Él para todos los pecadores que se acercan a Él sin el Mediador Jesucristo; que piensan tener derecho por ellos mismos.Pero esos sólo pueden ver un rostro airado. Y eso lo hemos merecido todos nosotros.Pero en este salmo un hombre (David) mira hacia arriba, quien reconoce y confiesa que eso es correcto. Un hombre humilde que aboga por las misericordias de Dios y la fidelidad a su pacto. Esa misericordia y esa fidelidad del Señor que resplandecen en la Persona de Jesucristo.

 

El Nuevo Testamento dice“Porque Dios...es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2ª Corintios 4:6). En Él quiere el Padre verme en amor. Sólo por la fe en Cristo estoy reconciliado con Dios, participo de su fiel compañía y puedo mirarle sin temor.

 

¿Miras también tú hoy como David a lo alto? Incluso tenemos más motivos que él. ¿Adónde diriges tu mirada, hermano? ¿Sólo te miras a ti mismo o a todo lo que hay aquí abajo? ¿Has puesto tu esperanza sobre todo esto? Entonces has errado el punto de mira y también tu caminar. Quienes dirigen su mirada sólo a esta tierra y su corazón lo tienen apegado  a ella, también perecerán con ella. Pero que bello será si tú, guiado por el Espíritu Santo, dices: "Mis ojos están siempre hacia Jehová" (Salmo 25:15).

 

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 Día 9  de junio

Adoración

 

Y plantó su tienda entre Betel al occidente y Hai al oriente; edificó en ese lugar un altar a Jehová e invocó el nombre de Jehová”(Génesis 12:8).

 

La adoración consiste en darle a Dios lo mejor que Él te ha dadoTen cuidado con la manera como utilizas lo mejor que posees. Siempre que recibas una bendición del Señor, devuélvela como una ofrenda de amor. Toma tiempo para meditar delante de Él y ofrécele de vuelta su bendición, en un acto deliberado de adoración. Si la retienes, se volverá una podedumbre seca, como ocurrió con el maná cuando se acaparó (ver Éxodo 16:20). Dios nunca permitirá que te guardes completamente para ti una bendición espiritual. Debes devolverla para que Él la convierta en una bendición para otras personas.

 

Betel simboliza la comunión con Dios y Hay simboliza el mundo. Abram plantó su tienda entre las dos. El valor perdurable de nuestra actividad para Dios se mide por la profundidad de la intimidad de nuestros tiempos privados de comunión y unidad con Él. Nunca es correcto apresurarnos al entrar y salir de la adoración, pues siempre hay tiempo suficiente para adorar a Dios. Apartar algunos días para el reposo puede ser una trampa porque le resta valor a la necesidad de tener diariamente tiempos de quietud con Él. Por eso, debemos plantar nuestra tienda donde siempre contemos con el tiempo para la quietud con Él, sin importar los bulliciosos que puedan ser nuestros tiempos con el mundo. Existen tres niveles en la vida espiritual: adoración, espera y trabajo. Sin embargo, algunos de nosotros parecemos saltar, como ranas espirituales, de la adoración a la espera, y de la espera al trabajo. La intención de Dios es que los tres vayan unidos, como un todo. En la vida de nuestro Señor siempre estuvieron juntos y en perfecta armonía. Esta es una disciplina que debemos desarrollar y que no se adquirirá de la noche a la mañana.                                           

                                                         (Oswald Cambers 1874-1917)

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

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  Solo a Dios gloria 

         Las tribulaciones del cristiano

"El sufrimiento, en cualquiera de sus formas, enfermedad, pérdida de bienes, muerte de seres queridos, adversida-des, desengaños, etc., siempre es aprovechado por el diablo para hacer su obra. Como hemos mencionado antes, la aflicción es terreno abonado para la duda. Y cuando el adversario no consigue sembrar la duda trata de hundir al creyente en el abatimiento y la desespera-ción, reduciéndolo así a la impotencia espiritual.

 

¿Por qué permite Dios el sufrimiento de sus hijos? ( . . .) En algunos casos  Dios permite que suframos a causa de nuestros pecados. No es que en tal caso el sufrimiento tenga  como objeto expiar la culpa, pues esto lo hizo Cristo por todos nuestros pecados.  Se trata de un castigo con carácter disciplinario a fin de corregirnos y santificarnos. Es magistral la enseñanza que a este respecto encontramos en Hebreos 12:7-13 donde se comenta un antiguo proverbio: "Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor ni desmayes cuando eres de El reprendido, porque el Señor al que ama castiga y azota a cualquiera que recibe por hijo" (Heb. 12:5,6; Prov. 3:11,12) ."                                (José M. Martínez)           

     El ineludible juicio final de Dios

Existe un día grande del que muy a menudo se habla en la Escritura: es el día del juicio, el día en que Dios juzgará lo oculto de los corazones de los hombres por el Señor Jesucristo.

 

Toda alma no cristiana no podrá mante-nerse en el día del juicio. Los impíos no permanecerán en el día del juicio. Actualmente, los pecadores son muy atrevidos y desvergonzados; su cuello se mantiene erguido como si su nervio fuese de hierro, y su frente parece de duro metal.

 

La mayoría de ellos no se avergüenzan cuando son sorprendidos en pecado. Hablando entre nosotros, ¿no es extraordinaria la osadía con que los pecadores participan muchas veces de los actos religiosos, con hipocresía, como si realmente sintiesen lo que no sienten? ¡Con qué desfachatez y sarcasmo juran  a veces y hacen sus votos! ¡Con cuánta osadía algunos impíos se acercan a la mesa del Señor! Ah, pero ello durará solo muy poco tiempo.  Cuando aparecerá el Señor Jesús, el Santo Jesús en toda su gloria, entonces los pecadores, de rostro endurecido por la desvergüenza, serán humillados. . .

Muchos impíos se consuelan ahora pensando que su pecado no es conocido, que ningún ojo humano les ha visto; pero en aquel día los más secretos e íntimos pecados de cada uno serán sacados y llevados a la luz. . .

 

¡Cómo debierais temblar y caer cubiertos de vergüenza, oh hombres impíos que os introducís hipócrita-mente en las congregaciones!

                       (Roberto M. McCheyne)