Artículo 6.

Creemos que Dios dirige y gobierna, según su sabia, santa y soberana voluntad, todas las cosas creadas en los cielos y en la tierra, de manera que nada acontece sin su conocimiento y ordenación. Es el cuidado amoroso y previsor que Dios tiene con todo lo creado. Su providencia está por encima del curso del tiempo y de las dificultades. Nada es demasiado pequeño o grande para Él. Todo está bajo su control y voluntad.

 

Artículo 7.

Creemos que Dios ha creado al hombre del polvo de la tierra, según su imagen y semejanza , conforme declara su Palabra revelada; por lo que desechamos todo falso origen o teoría evolucionista que pretenda invalidar la autoría de Dios. También declaramos la vigencia de la doctrina bíblica de la Creación.              

 

Artículo 8.

Creemos que, por la desobediencia de Adán, el hombre creado en inocencia pero no en impecabilidad , cayó de su estado de perfección y santidad ; haciéndose culpable de muerte física y espiritual. De esta manera, depravada su naturaleza recibida de Dios,  el pecado y su castigo, la muerte, se extendió a toda la especie humana. Esta herencia de la culpa imputada separa al hombre del Dios santo hasta el momento de su conversión. 

 

Artículo 9.

Creemos que Dios, en su perfecta y amorosa misericordia y justicia, ha enviado a su Hijo, en semejanza de carne de pecado, a fin de satisfacer en Él su justa demanda; llevando sobre sí el castigo de nuestras transgresiones y pecados. El justo pagó por los injustos.Cristo amó a su iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla. Creemos que el beneficio de esta justificación es solo por medio de la fe y no por las obras de la ley.

 

Artículo 10.

Creemos que para llegar al conocimiento de este misterio, el Espíritu Santo enciende en nuestros corazones la fe salvadora que nos lleva arrepentidos a Jesús, nuestro único Redentor y Salvador. Así obtenemos completa y eterna salvación por gracia. Es el llamamiento interno del Espíritu que precede al llamamiento externo por medio de la Palabra para confesión de fe en Jesucristo.

 

Artículo 11.

Creemos que esta fe salvadora es obrada en los elegidos por la operación soberana del Espíritu Santo y por el oir la Palabra de Dios. Creemos  que solo el Espíritu Santo es el que  le regenera y le hace una nueva criatura, según Dios, para servir a la justicia y no al pecado.

 

Artículo 12.

Creemos que el único acceso al Padre es a través de Jesucristo, nuestro Mediador y Abogado. Ningún ser humano, vivo o fallecido, puede usurpar el ministerio sumosacerdotal del Hijo de Dios resucitado y glorificado. Solo por medio de su sangre podemos entrar al Lugar Santísimo, donde él está intercediendo por su Iglesia redimida. 

 

Artículo 13.

Creemos en una única Iglesia universal, santa congregación de los elegidos y redimidos por la obra expiatoria y redentora del Cordero de Dios. Él es su Rey y Pastor, guardándola, sosteniéndola y preservándola hasta su gloriosa venida. Creemos, igualmente, que la señal distintiva de la verdadera Iglesia de Jesucristo se encuentra en la obediencia al Señor por medio de su Palabra y en la santidad de vida.  

  

Artículo 14.

Creemos que esta santa congregación identifica a los redimidos por Jesucristo. También creemos que en la Iglesia se edifican espiritualmente los creyentes, por medio de los ministerios y dones que Dios ha impartido en ella; siendo el centro de autoridad de la misma la Palabra de Dios revelada en la Biblia.  Jesucristo es el Señor y Soberano de la Iglesia, no el hombre ; éste es solo un servidor en humildad y en obediencia. 

 

Artículo 15.

Creemos, asimismo, que por la enseñanza, predicación y obediencia a la Palabra de Dios se conoce la verdadera Iglesia de Jesucristo. Sabemos de grupos espúreos que se denominan a sí mismos “iglesia cristiana”, pero el Espíritu Santo los descubre, rechaza y condena; porque " el fundamento de Dios está firme: Conoce el Señor a los que son suyos”. Ningún grupo religioso puede llamarse cristiano si desprecia y desobedece la voluntad de Jesucristo expresada ÚNICAMENTE en la Biblia.

 

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

            EL PODER DE LA LENGUA

  "Es muy usual que los hombres  fundamenten su poder, tanto para hablar el bien como para dañar con el mal, en el poder de sus lenguas.

Y así lo escribió Santiago en su epístola: "La lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. . .Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios" (Santiago 3:6, 9).

 

Es muy posible, hermanos, que la mayoría de nosotros hablemos demasiado y, algo peor y más dañino, hablemos cosas gravísimas que atentan contra la integridad y honra de algún hermano o ministerio. Lo verdadera-mente preocupante es que casi nunca reconocemos haberlo hecho ante los demás, aunque el Espíritu Santo nos muestre nuestra imprudencia e insensatez.  De todas maneras, el mal ya está hecho y la reparación  siempre tarda en llegar, si es que  alguna vez llega.

¡Qué reprochable es ante Dios y los hombres manchar la integridad de alguien con palabras que salen de un corazón no limpio, ensuciado por la maldad, el rencor o la envidia!

 

Es verdad que cuando hablamos demasiado no siempre lo hacemos  prudente y sabiamente, tal como  afirma la propia Palabra:  "En las muchas palabras no falta pecado" (Proverbios 10:19).

Por ello, el salmista decía: "Pon, oh Jehová, guarda a mi boca; guarda la puerta de mis labios" (Salmo 141:3).

Jesús, dirigiéndose a los fariseos, les denunció: "¿Cómo podéis hablar lo bueno siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca?" (Mateo 12:34). 

Ante esta común debilidad humana, el Señor nos aconseja: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida" (Proverbios 4:23).

Si no es así, si no atendemos el consejo sabio de Dios, sólo nos espera el severísimo juicio del Juez justo: "Y de toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio" (Mateo 12:36).   (J.Mª V.M.)     

        FRASES SOBRE LA FE PURITANA

"El puritano no es un hombre fuerte. Es un hombre muy débil al que se le ha dado fuerza para darse cuenta que es débil" (Martyn Lloyd-Jones)

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"Debemos establecer la Palabra de Dios siempre ante nosotros como una regla, y creer en nada más que lo que enseña, no amar nada sino lo que prescribe, no odiar nada más que lo que prohíbe, no hacer nada más que lo que ordena" (Henry Smith)

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"Las Escrituras nos enseñan la mejor manera de vivir, la manera más noble de sufrir, y la forma más alentadora de morir". (John Flavel)                   

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"Es al contemplar la gloria de Cristo por fe que somos edificados espiritual-mente y edificados en este mundo, porque al contemplar su gloria, la vida y el poder de la fe se fortalecen cada vez más. Es por fe que crecemos para amar a Cristo. Entonces, si deseamos una fe fuerte y un amor poderoso que nos den descanso, paz y satisfacción, debemos buscarlos al contemplar diligentemente la gloria de Cristo por la fe. En esta tarea deseo vivir y morir.

En la gloria de Cristo fijaré todos mis pensamientos y deseos, y cuanto más vea la gloria de Cristo , más se marchitarán ante mis ojos las bellezas pintadas de este mundo, y seré cada vez más crucificado para él". (John Owen)