Qué creemos

 

SÍNTESIS DE LA DECLARACIÓN DE FE DE LA IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA EL ALFARERO. 

 

"Estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido " (2ªTes. 2:15)

                                                                              

Introducción:                                                         

 

Por medio de esta Declaración de Fe, la IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA EL ALFARERO confiesa y declara la vigencia y autoridad Indiscutible de la Palabra revelada por Dios en la Santa Biblia; reconociendo explícitamente que la Iglesia vive tiempos peligrosos de relativismo, dejadez doctrinal y confusión. Asumimos, que la Palabra de Dios ha sido encomendada a la Iglesia del Señor, debiendo resplandecer "como antorcha que alumbra en lugar oscuro" (2 ª Pedro 1:19).

La Iglesia, pues, debe constituirse en "columna y baluarte de la verdad" (1 ª Timoteo 3:15); y no en un refugio relajado de sincretistas y ecumenistas, así como de liberales doctrinales (Apocalipsis 2:14-15).

 

La IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA El ALFARERO profesa la fe evangélica que emana de la sola Palabra de Dios. Por ello, todos los trabajos y opiniones que aparezcan en nuestra página web,deberán estar avalados por la presente Declaración de Fe. Esta Iglesia está comprometida, desde su fundación en 1.992, en vivir y enseñar la sana doctrina de Jesucristo; respetando los principios del cristianismo bíblico e histórico y contendiendo "ardientemente por la fe que ha sido una vez dada una los santos" (Judas 3).

 

Artículo 1.

Creemos con el corazón, y confesamos con la boca, que Dios existe, y que es un ser único, eterno, inmutable, todopoderoso, perfecto y santo. Declaramos que no hay sino un sólo Dios, el Dios vivo y verdadero revelado en la Biblia, por lo que rechazamos toda doctrina panteísta y animísta por herética.

 

Artículo 2.

Creemos que podemos conocer a Dios de las siguientes maneras: Por la creación, preservación y gobierno de todo lo creado, que nos da a conocer las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad. En segundo lugar, él se nos da a conocer por su divina Palabra revelada. Y, por último, Dios se ha manifestado por medio de su Hijo Jesucristo. Él es la imagen del Dios invisible.

 

Artículo 3.

Creemos, y confesamos, que la Palabra de Dios no fue dada ni producida por voluntad de hombre, sino que los santos hombres de Dios hablaron (y escribieron) siendo inspirados por el Espíritu Santo.

 

Artículo 4.

Creemos que esta revelación de Dios se encuentra en la Santa Biblia, en sus dos partes: Antiguo y Nuevo Testamento; siendo el número de sus libros sesenta y seis. Nadie tiene la autoridad de Dios para añadir o quitar de su Revelación. Cualquier alteración del texto bíblico, atraerá sobre sí el castigo contemplado en la propia Escritura.

 

Artículo 5.

Creemos, de acuerdo con la Palabra de Dios, en un solo Dios, en cuya única y perfecta esencia hay tres personas reales, verdaderas y distintas eternamente: El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. El Padre es la causa, origen y principio de todas las cosas, tanto visibles como invisibles. El Hijo es el Verbo encarnado e imagen del Dios invisible. El Espíritu Santo, la tercera persona, manifiesta el poder divino creador, santificador y regenerador. Los tres son un solo Dios verdadero, por lo que toda iglesia que se autodenomine cristiana debe creer, sin fisuras ni sofismas, en esta doctrina fundamental del cristianismo. 

 

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

     La misericordia y la justicia

"El hombre misericordioso percibe los peligros de la injusticia, pues ésta contiene un veneno  comunicativo que pasa de aquél que comete la injusticia a aquél que la padece, y engendra en éste un deseo de devolver mal por mal.; y esto lo haría a su vez injusto. 

La primera batalla del hombre miseri-cordioso se libra en su propio corazón.: debe vencer en sí mismo el deseo del mal, que por fuera se reviste de la justicia lesionada, y debe vencer los sobresaltos del amor propio herido, con el fin de que se sobreponga la voluntad de bien, la misericordia, que hace a la justicia dinámica y generosa. Así el bien empieza a sobreponerse al mal en nuestro corazón, siguiendo la recomendación de san Pablo: "Sin devolver mal por mal; procurando lo bueno delante de todos los hombres" (Romanos 12:17).

Habiendo de esta manera expulsado la dureza mala del espíritu de venganza, el misericordioso sabrá mejor que nadie juzgar con clarividencia y con benevolencia lo que conviene hacer en favor de la verdadera justicia.

Comprenderá que no puede contentarse con restablecer una justicia externa, sino que al mismo tiempo debe dar testimonio a favor de la justicia misericordiosa de Dios que ha aprendido, que él mismo ha recibido a pesar de sus faltas.

Sabrá ver en el perdón juiciosamente aplicado, generosamente practicado, la mejor arma de la que dispone para abrir los caminos de la justicia de Dios y tocar el corazón de quien le ha ofendido."

(Texto: Servais Pinckaers/Ilustración: obra de Pelegris Clavé i Roquer)

                  La guerra cristiana

La razón por la que tantos cristianos fracasan en toda su vida es sencilla-mente esta: aprecian demasiado bajo el poderío del enemigo. Mis queridos amigos, ustedes y yo tenemos que contender con un terrible enemigo. Que no les engañe Satanás. A no ser que ustedes estén muertos espiritualmente, habrá guerra. Casi todo lo que nos rodea tiende a alejarnos de Dios. No es un solo paso desde Egipto al trono de Dios. Hay un viaje por el desierto y hay enemigos en la tierra. No crea ningún hombre o mujer que todo lo que hay que hacer es constituirse miembro de una iglesia; en esto no se encuentra la salvación. La cuestión es ¿están ustedes constantemente venciendo al mundo? O de lo contrario, ¿está venciendo el mundo a ustedes? ¿Tienen ustedes hoy más paciencia que hace cinco años? ¿Son ustedes más amables? Si no, el mundo les está venciendo,aun cuando sean ustedes miembros de una iglesia. En la epístola que Pablo escribió a Tito, él dice que hemos de ser sanos en paciencia, en la fe y en el amor  (Tito 2:2). Hay muchos cristianos que son en parte buenos, pero en otras malísimos. Parece que nada más un pedacito de ellos se ha salvado. Sus caracteres no están redondeados. Esto solamente es el resultado de no haber sido enseñados que tienen que luchar contra un terrible enemigo." (Tomado de "La Vida Vencedora", de D.L.Moody

 /Ilustración: John Wycliffe frente a sus acusadores católicos.)