Simplemente ovejas

¡Ojalá todo el pueblo del  Señor fuera profeta!”, exclamó Moisés en cierta ocasión (Números 11:29). ¡Ojalá todos los creyentes fueran teólogos!, añadimos nosotros. El deseo de Pablo, ciertamente, era que“todos lleguemos a...la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13). Ningún pastor debería conformarse con que su congregación se quedara estancada en las “enseñanzas elementales acerca de Cristo”, sino que debería anhelar que avanzara “hacia la madurez” (Hebreos 6:1). Difícilmente podríamos estar en desacuerdo con esto.

 

El problema surge cuando se trata a los creyentes como si esos anhelos y metas fueran una realidad; cuando se les fuerza en la boca el “alimento sólido” a aquellos que sólo pueden tragar “leche”(cf. 1Corintios 3:2); cuando se induce a “competir con los caballos” a quienes se cansan corriendo “con los de a pie” (Jeremías 12:5); cuando se les dice cosas a los creyentes que en ese momento no pueden “soportar”(Juan 16:12). No es de extrañar, pues, que veamos en las iglesias a tantos que están atragantados, o extenuados o desanimados.

 

¡Cuánto necesitamos recuperar el enfoque pastoral de Cristo! El no denominó a sus discípulos profetas, teólogos, filósofos o maestros; los llamó simplemente ovejas. Quizá algunos hubieran preferido ser comparados con leones, caballos o elefantes- (Ciertamente algunos actúan como tales.) Pero el Señor sabía que el parangón que más nos cuadraba era el de las despreciadas ovejas. ¿Por qué?

 

Algunos pensarán que las ovejas son animales más bien tontos y que eso era lo que nos estaba llamando el Señor. Es un error. Douglas McMillan -que fue pastor de ovejas antes de ser pastor de almas(*) - decía que las ovejas son más listas de lo que imaginamos. Estos ovinos, sin embargo, se caracterizan -entre otras cosas- por su tendencia a descarriarse(cf. Isaías 53:6) y también por su indefensión ante los lobos y otras alimañas. Y estas características, precisamente, implican una vulnerabilidad que ha de tenerse muy en cuenta especialmente en la labor pastoral. No olvidemos que, salvo excepciones, no hay entre los cristianos “muchos sabios conforme a la carne, nimuchos poderosos, ni muchos nobles; sino que Dios ha escogido lo necio del mundo..., lo débil del mundo..., lo vil y despreciado..., lo que no es”(1ª Corintios 1:26-28).

 

Las ovejas necesitan ser guiadas a buenos pastos(cf. Salmo 23:2). A veces la hierba es más verde en los acantilados y otros lugares peligrosos y hay que impedir que se dirijan allí. No se les puede mezclar setas venenosas con el pienso y esperar a que las pongan a un lado. De la misma manera, los creyentes sienten sienten a veces una fatal atracción hacia literatura sugestiva pero que no es sana, hacia predicadores con carisma pero sin contenido bíblico, hacia músicas emotivas pero irreverentes,etc. Necesitan orientación y consejo acerca de estas cosas. No se puede poner en la biblioteca de la iglesia, por ejemplo, libros liberales al lado de libros ortodoxos y dejar que cada uno escoja lo que prefiera.

 

Decía cierto profesor en un colegio bíblico que en un rebaño sólo las primeras ovejas siguen al pastor; las demás siguen a otras ovejas. Cuidado, pues, con las malas influencias: vigilemos quién sube al púlpito, quiénes son los“lobos feroces entre (nosotros) que no perdonarán al rebaño” (Hechos 20:29), quiénes están“hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos” (Hechos 20:30), quiénes “causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis” (Romanos 16:17). Y esto requerirá a veces medidas prácticas, disciplinarias y correctivas. No es suficiente gritar: ¡Que viene el lobo!, y marcharse a casa dejando inermes a las ovejas.

 

Hay un error que se produce cuando el pastor sigue a las ovejas y no las ovejas al pastor, por paradójico que pueda sonar esto. Debido a la influencia “democrática” que se ha infiltrado en algunas iglesias -y según la cual todas las opiniones tienen el mismo valor-, es muy tentador dejar que la doctrina y la práctica se decidan “por mayoría”. ¡Una buena manera de cubrirse los líderes las espaldas! Lo que ocurre es que, de esta manera, la iglesia se convierte en un barco sin rumbo y acaba estrellándose contra los arrecifes del pecado y del error.

 

También hay que tener en cuenta que a los creyentes les influye más a veces lo que ven que lo que oyen. Podrán escuchar mil veces que algo es erróneo, pero si ven a otros hacerlo o relacionarse con los que lo hacen, al final llegarán a la conclusión de que no hay nada malo en ello. Las inconsecuencias en la vida de iglesia se pagan caras.

 

Querido hermano, si eres una oveja, compórtate como tal. Da gracias a Dios porque Él te ha dado “pastores según (su corazón), que (te)apacienten con conocimiento y con inteligencia”(Jeremías 3:15). Déjate guiar por ellos. Practica, por supuesto, el “libre examen”, pero no el “libre pensamiento”. No olvides que no eres un ente aislado, sino miembro de un rebaño que sigue -a través de pastores humanos- al “Príncipe de los Pastores”. No seas sabio en tu propia opinión. Recuerda: eres simplemente oveja.

 

                                                     (D.C.M.)

 

(*) Recomendamos su libro El Señor es mi Pastor, publicado por 

http://editorialperegrino.com/tienda/libros-cristianos/242-el-senor-es-mi-pastor.html

 

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En Juan 14:27 hay una promesa que es muy preciosa para mí. Cristo dice: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo". Yo me voy, pero no voy a quitaros mi paz; os la dejo:"Mi paz os doy". Nótese la expresión: "Mi paz" "Mi  paz os doy". Muchas personas buscan su paz en fuentes mundanas, pero cuando la encuentran no sacan mucho de ella, porque el diablo puede jugar con los sentimientos de los hombres, como el hombre toca un arpa y puede engañarnos en múltiples formas. Pero si vamos a Cristo en busca de la paz obtenemos lo que queremos, obtenemos descanso para el alma y hasta que vayamos a Él no la conseguiremos.

Hay muchas cosas que alteran nuestra paz, pero no hay nada que pueda alterar la paz de Dios . .  .Tengamos la paz de Dios y tendremos descanso." 

(D.L.MOODY, "Un amor maravilloso")

  El beneficio del don de entendimiento 

"Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras" (Lucas 24:45)

"Todos los días leemos las Escrituras. Pasajes que conocemos de antiguo, lecturas cargadas de historia, frases que quizás resbalaron de puro sabidas;  de vez en cuando la caricia de un recuerdo atesorado en una cita oculta, el ritmo suavizante  de cadencias queridas con años de amistad, y siempre la lectura tranquila de páginas de fe. Y de repente, cuando menos se espera en el rito diario, se abre un texto antiguo ante ojos atónitos, se hace luz, se vislumbra el cielo, se contempla el rostro de Dios reflejado en su Palabra fiel, se adivina la plenitud de la revelación escondida en la frase hecha cristal. ¡Si había leído yo mil veces esa frase y no había caído en lesa cuenta! ¡Si había meditado mil veces ese pasaje y nunca había sospechado su belleza! ¡Si lo sabía de memoria y no entendía su significado! Y ahora todo es tan claro, tan sencillo, tan bello.  . . Años de estudio y horas de meditación no me habían descubierto lo que esta experiencia de luz me ha revelado en un instante. Ese es el don de entendimiento, el aleteo del Espíritu, el eco de Pentecostés. Hace falta el estudio y hace falta la meditación; pero, sobre todo, hace  falta la confianza de dejarse sorprender por el Espíritu en rincones llenos de sorpresa."     ( Carlos G. Vallés)