"Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. . .Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres".

(Juan 8:34, 36)

Según la Palabra de Dios, y esta es inerrable, el hombre vive en una trágica esclavitud que condiciona su vida hasta en los más mínimos detalles. Pero a pesar de ser esto así,  él se engaña a sí mismo y piensa que es absolutamente libre para desarrollar su corto tiempo en la tierra sin tener que depender de nadie ni de nada. . . y mucho menos de Dios, al que culpa de todos sus males, a pesar de que confiesa una y otra vez con mal disimulada soberbia su incredulidad ¡Este es el gran engaño del padre de mentira sobre el hombre desde el principio!

Tenemos que convenir que este es un hecho innegable en la vida del ser humano desde la caída en el huerto de Edén. Pero la verdad, la que él no quiere saber ni aceptar, es que vive bajo la tiranía de aquel que lo engañó con el fin de llevarlo a la más dolorosa y desgraciada esclavitud; esclavitud que no llega a percibir por vivir bajo la anestesia del pecado, realidad que se obstina en no reconocer como tal, ya que sería reconocer al Dios que aborrece y rechaza.

 

Es una triste realidad que los hombres en nuestros días han perdido el sentido de pecado y sus desdichadas consecuencias. Sin embargo el pecado es una lacerante realidad, como lo es la muerte aunque se pretenda ignorar u olvidar. El pecado acompañará al hombre mientras permanezca aquí en la tierra, una "creación que gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora" (Romanos 8:22). Pero resulta paradójico que la misma creación, que vive en esclavitud por causa del pecado del hombre, anhele – con firme esperanza- la manifestación final de Jesucristo, la cual redundará en su liberación de la esclavitud de corrupción a la que está sometida (19-21).

 

Encontramos en la propia Palabra de Dios, en la actitud rebelde, malvada e hipócrita de los fariseos que espiaban y acorralaban a Jesús por toda Palestina ,esta innegable realidad: el empecinamiento con que ellos rechazaban, con desprecio y altanería, las palabras de Jesús, palabras que llamaban al arrepentimiento del pecador para restablecer la paz con Dios, siendo a la vez liberados de la esclavitud asfixiante a la que eran sometidos por Satanás. En cierta ocasión, el Señor se dirigió a estos judíos de duro corazón con estas palabras: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. . . Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros"(Juan 5:39, 42),

 

Todos sabemos que el hombre, actualmente -en cualquier lugar de nuestro mundo- es un luchador incansable por la libertad. Estamos contemplando cada día como los pueblos, otrora bajo el dominio colonial, luchan denodadamente por lo que consideran "su libertad", algo que en la mayoría de los casos es solo un espejismo manipulado por los poderes ambiciosos de aquellos que no renuncian a su dominio de siempre. Pero ellos lo ignoran, y prefieren inmolarse en aras de conseguir una libertad que se aleja cuando la tienen al alcance de sus dedos. Pero, debemos reconocer que pocos llegan a comprender, desgraciadamente, lo que en verdad significa la libertad que les conviene para ser hombres y mujeres verdaderamente libres, como dijo Jesús (Juan 8:36).

 

Sería de vital importancia para el hombre encadenado por la invisible tiranía del maligno, que se hiciese una crucial y determinante pregunta : ¿En qué consiste la verdadera liberación que el hombre necesita? La respuesta la encontramos en el evangelio de Lucas. Jesús nos habla en este trascendente texto de una libertad que el hombre jamás podrá conseguir por sí mismo: la libertad en el Espíritu Santo: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres ; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonarlibertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los cautivos; a predicar el año agradable del Señor" (Lucas 4:18-19).

 

A partir de estas palabras, el hombre en esclavitud irremisible tiene la oportunidad de que Cristo rompa sus cadenas de una vez para siempre. De esta manera, una vez libres en Cristo, mirarán con esperanza y gozo el futuro de sus vidas, Las cosas viejas quedarán atrás, tal como dice la bendita Palabra de Dios: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí que todas son hechas nuevas" (2ª Corintios 5:17-18). Solo el Padre puede librar de la potestad de las tinieblas y trasladar a los redimidos al reino de su amado Hijo. ¡Esta es la verdadera libertad que el hombre necesita !

(Texto:Jesús Mª Vázquez Moreno/Ilustración: Foto de Jesús Mª Vázquez Toro)

 

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   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

           Jehová abomina que se le

           ofrezca fuego extraño

"Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron  en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó.

Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová" (Levítico 10:1-2)

 

Últimamente, con preocupante frecuencia, estamos viendo como en muchas de las iglesias evangélicas se está ofreciendo al Dios Soberano, -a Aquel que demanda a su pueblo ofrendas puras, sin mezcla o adición alguna del mundo- música sensiblera manchada y corrompida (con aparente   y dudosa letra cristiana) por aquellos que la componen para exaltar y atraer a los que están presos por la más absoluta carnalidad de este mundo en tinieblas.

 

Desde aquí, amados hermanos, alertamos sobre esta peligrosa corriente que se está infiltrando en nuestras iglesias con la  indiferencia y  permisividad de aquellos que están llamados a velar por la pureza y verdad del culto cristiano.

La música, pues, que el pueblo de Dios debe ofrecer al Señor nunca debe ser inspirada en la mente tenebrosa de compositores o cantantes que blasfeman y aborrecen el santísimo Nombre de nuestro Dios y Señor.

¡¡¡No lo permitáis en nuestras iglesias. No calléis!!!

¡¡¡Levantad vuestra voz ante esta insolencia irrespetuosa delante de la presencia del Dios tres veces Santo; aquel que envió a su Hijo a la cruz para santificar un pueblo para que le  adoren en espíritu y en verdad!!!

"Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas" (Efes. 5:11)    

                   Esperando en Dios

"Alma mía, reposa solamente en Dios, porque de El procede mi esperanza"                                                     (Salmo 62:5)

"He de hacerme la solemne pregunta: "¿Está mi Dios, para mí, por encima de todas las circunstancias?" Hermano, ¿has aprendido a vivir tu vida sabiendo que Dios está contigo, con tal realidad, en todo momento, que en las circunstancias más difíciles Él está más cerca y más presente que cualquiera de los que te rodean? Cualquier conocimiento que tengamos de la Palabra de Dios nos va a servir de poco a menos que podamos contestar afirmativamente esta pregunta en nuestras vidas.

 

¿Por qué tantos amados hijos de Dios se quejan continuamente: "Mis circunstan-cias me separan de Dios; mis pruebas, mis tentaciones, mi carácter, mi tempera-mento, mis amigos, mis enemigos, todo puede interponerse entre Dios y yo"? ¿No es Dios capaz de tomar posesión de modo que pueda estar más cerca de mí que cualquier cosa o persona en el mundo?". . .  

¡Oh, si en nuestras vidas particulares nuestra vista se posara en el Dios vivo, y cada corazón exclamara: "Mi alma tiene sed de Dios", ¡qué poder, qué bendición y qué presencia del Dios eterno se nos revelaría!

                            (Andrew Murray)