LA TEOLOGÍA DEL EGOÍSMO

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      Es un hecho histórico verificable que la teología cristiana se ha movido muchas veces al impulso de los vientos favorables que soplan en distintas épocas. No importa que estos vientos soplen a veces en direcciones opuestas, pues lo único que parece preocupar a ciertos teólogos es navegar siempre con el viento en popa: ya sea hacia el Norte, el Sur, el Este o el Oeste. Si soplan vientos racionalistas, orientarán sus velas hacia el racionalismo; si soplan vientos místicos, darán un golpe de timón hacia el misticismo; si soplan vientos feministas, pondrán rumbo directo al feminismo. Y así sucesivamente.

 

      Estos tiempos posmodernos en que nos ha tocado vivir, se caracterizan por el subjetivismo, el hedonismo y todos los demás “ismos” que fomentan el egoísmo puro y duro de los hombres y mujeres del siglo XXI. La época de los héroes, los mártires y los idealistas ha pasado a la Historia para dar paso a una nueva era de de pancismo y pragmatismo. El “todo por la patria” de ayer se ha convertido en el "todo por la pasta" de hoy, y aun algunos de los dicen creer en el Cielo sostienen la idea de que “el Cielo puede esperar”. Hoy día no interesa una Verdad absoluta sino la verdad nuestra de cada día, que cambia de un día para otro, de una persona a otra y de un lugar a otro: todo depende de lo que convenga, lo que agrade y lo que beneficie, especialmente en el plano físico y material.

 

      En tal mentalidad no cabe una teología bíblica que hable de una sustitución penal en la Cruz, de negarse a sí mismo, de llevar cada uno su cruz y seguir las pisadas de Cristo; ni tampoco que incluya conceptos tan “desfasados” como el castigo, el juicio, la condenación y el Infierno.¿Cómo se puede, pues, alcanzar al hombre moderno? ¿Qué mensaje le podemos llevar que halague sus oídos y le convenza que el cristianismo es esa “maravillosa aventura” de la que hablan ciertos evangelistas (o “evangelistos”)?

 

La solución está en crear lo que podríamos llamar la “teología del egoísmo”. Si la gente no quiere oír hablar del sufrimiento y sacrificio, se le hablará solo de paz y felicidad; si no quiere saber nada de lucha y esfuerzo, se le mencionará solo el éxito y la prosperidad; si no aguanta la prueba y la adversidad, se le prometerá bendición y sanidad, y se le aconsejará que “reclame” estas cosas (como si fueran un derecho inalienable).

 

      Que este tipo de “teología” se está infiltrando en nuestras iglesias es innegable, no solo por los mensajes que se escuchan sino por la plétora de libros que se publican sobre el éxito en el matrimonio, los negocios, etc.; sobre la realización personal, la prosperidad material, la belleza y hasta el erotismo. Esa es la “teología” que interesa a muchos, creyentes y no creyentes, y que teólogos acomodaticios están proporcionando en cantidades industriales.

 

      ¡Qué gran contraste entre esto y la enseñanza bíblica!Qué diferente la actitud de Pablo cuando decía: "Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios" (Hechos 20:24). O cuando afirmaba: " Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo" (Filipenses 3:8).

 

      Pero es que, además, la moderna "teología" es un insulto a los miles de mártires y héroes de la fe que "no amaron sus vidas (llegando) hasta (sufrir) la muerte"(Apocalipsis 12:11) por causa de Cristo y del Evangelio. ¿Estaban ellos equivocados? ¿No entendieron quizá la teología bíblica? ¿O son los teólogos modernos los que están negando, traicionando y tergiversando el mensaje de la Escritura?

 

      Querido hermano, te rogamos encarecidamente que desconfíes de toda teología que fomente tu egoísmo, tu complacencia o tu comodidad. No es que la teología bíblica sea masoquista, pero te conducirá por un camino estrecho que lleva a la vida y te enseñará que es necesario que "a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios" (Hechos 14:22). ¿Qué teología prefieres tú?

                                                                        (Tomado de Nueva Reforma)

 


 

 

 

(Fraternalmente agradecidos al Pastor Chuy Olivares por su íntegra, bíblica y valiente exposición de la Palabra de Dios. Para el resto de la enseñanza hagan click en la dirección web de abajo)

http://www.youtube.com/watch?v=5MM3gAGOxZM&feature=related

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   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

      EL PREOCUPANTE DETERIORO 

        DEL MINISTERIO PASTORAL

"Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar.; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?; no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo."   (1ª Timoteo 3:1-7).

 

El ministerio pastoral es, sin duda alguna, el cargo más honroso  que el Señor ha podido conceder a aquellos que Él ha elegido y adoptado como hijos amados por medio de la obra redentora de su Hijo Jesucristo.

Pero, a su vez, el pastor está obligado por la propia Palabra de Dios, y por su compromiso delante de Aquel que lo eligió y llamó de entre muchos hermanos para  tan privilegiado trabajo en la Iglesia del Cordero de Dios,  a cumplir -responsable y fielmente- las ordenanzas y obligaciones inherentes a su cargo. Pero debe hacerlo con un corazón humilde, dispuesto y  abnegado; mostrando el mismo amor y solicitud hacia las almas que Jesucristo, el Príncipe de los pastores; el perfecto y único modelo para su vida y ministerio.

 

Ante la proliferación de comportamientos ministeriales que están produciendo gran dolor y sufrimiento a las ovejas del Señor, , conviene hacernos la siguiente doble pregunta: ¿Tienen estos hombres realmente el llamamiento de Dios para ministrar? ¿Están capacitados para asumir las demandas de Dios y de la Iglesia?

Consideramos que muchos de estos llamados pastores deberían meditar en las Escrituras, con oración y ayuno,  si sus vidas se ajustan a las condiciones exigidas por el Señor de la grey. En caso contrario, deberían abandonar aquello para lo que no están llamados ni capacitados. ¡Sería beneficioso  para sus vidas espirituales y para las de los propios creyentes!                                                      (J.Mª V.M.)

      ¿Evangélicos o protestantes?

Un hermano muy querido, de aquellos que  aún están comprometidos, gracias al Señor, con la línea conservadora del Evangelio, no de aquellos que han sido arrastrados por las novedosas influencias neoliberales que dominan a la iglesia actual, me informó de cierta reunión  en la que se trataron asuntos muy diversos.

Uno de ellos, de suma importancia para la marcha de las congregaciones de esa ciudad, fue la aprobación de un documen-to muy trabajado por los responsables del mismo. En él se denominaba a la iglesia de dos maneras distintas: iglesia evangélica o iglesia protestante.

Un cierto participante de esa reunión, al tener conocimiento de que se empleaba la palabra "protestante" mostró su discon-formidad con su uso, argumentando que "somos evangélicos", no protestantes, ya que "eso quedó atrás y no tiene nada que ver con nosotros".

Resulta muy extraño, a todas luces, que escaso tiempo después de que "toda" la iglesia evangélica haya celebrado con enorme resonancia  el V Centenario de la Reforma Protestante, donde todas las corrientes evangélicas de nuestro país han participado entusiásticamente en todas las reuniones y ponencias, empiecen ahora a cuestionar su identidad protestante.

 

Por ello, no resulta difícil suponer que todo ha sido un aprovechamiento interesado de una efemérides honrosa que para los verdaderos protestantes ha significado un sentido y justo recuerdo hacia aquellos valientes y fieles hermanos  que nos han precedido. ¿Qué podrían pensar los integrantes de esta larga lista de héroes de la fe de estas actitudes reticentes hacia ellos, hombres íntegros, consagrados,  que se consideraron honrados por ser llamados cristianos protestantes aún a costa de sus propias vidas? Corresponde a cada cual dar una respuesta sincera a esta pregunta. La nuestra no admite dudas:  ¡Nos sentimos muy honrados de ser protestantes!

"El creyente cuya doctrina es poco firme, será poco firme en todos los aspectos de su vida" (Martyn Lloyd-Jones)