La Reforma Protestante amañada por los arminianos

 

No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas” (Hebreos 13:9)

 

A los verdaderos creyentes reformados, aquellos que vivimos y defendemos la pureza doctrinal emanada de la Reforma Protestante del siglo XVI, cuyas raíces entroncan con los primeros brotes del cristianismo bíblico en distintos lugares del Oriente próximo; nos resulta verdaderamente desconcertante, -y sospechosamente oportunista- la posición de parte de la iglesia evangélica con respecto a la celebración del 500 centenario de la proclamación luterana frente a la adúltera iglesia católica, abanderada de la represión espiritual en aquellos días tan aciagos y represivos para la única y verdadera iglesia de Jesucristo

A muchos sectores del cristianismo histórico nos cuesta mucho el poder aceptar la exultante exhibición mostrada por estos entusiastas grupos, defensores a ultranza de la doctrina arminiana. Estos representantes de la iglesia semipelagiana, humanista y postmodernista, han monopolizado astutamente la organización de los actos celebrados con motivo del 500 Aniversario de la Reforma Protestante; eventos que en nada han reflejado la solemnidad e importancia histórica y espiritual del testimonio protestante; quedando apeados de estos eventos los más insignes y notables personajes reformados, hombres dignos de ser recordados e imitados por todos aquellos que conocen y aman el verdadero Evangelio de Jesucristo y la ejemplar historia de sus valientes testimonios frente al oscurantismo sanguinario de la iglesia apóstata romana.

 

Pero lo que nos resulta extremadamente grave e intolerable es la siembra -sutil y premeditada, sin lugar a dudas- de un concepto equivocado y tendencioso de los fundamentos doctrinales que impulsaron a todos estos hombres de Dios a defender ardorosamente -la mayoría de las veces a costa de sus propias vidas- la verdad bíblica que les había sido revelada por el Espíritu Santo. Para ello, sin ningún pudor ni respeto, han enfatizado hasta la saciedad los “cinco solas”, con el objeto de que estos cinco puntos quedasen incrustados en las mentes de todo el pueblo evangélico afín a sus espúreos planteamientos. Con el fin de conseguir su propósito, han secuestrado la doctrina que no les convenía con el objeto de implementar de forma definitiva estos cincos puntos que aglutinaría a todos en una bandera común: la del neoarminianismo. A partir de esta manipulada celebración todos, creyentes o no, reconocerán como referencia doctrinal de la Reforma Protestante la que ellos han intentado- o quizás logrado- implantar aprovechando esta importante efemérides y la preocupante indiferencia o dejadez de las propias entidades reformadas de nuestro país.

 

Sí, amigos y hermanos en la fe; estos líderes que han protagonizado todo lo referente a los actos del 500 aniversario de la Reforma, en su mayoría no comparten la doctrina completa y verdadera que profesaron aquellos mártires del Evangelio. Suelen defender con manifiesta convicción los “cinco solas” que transcribimos a continuación: Sola Escritura, solo Cristo, sola Gracia, sola Fe y solo a Dios la Gloria. Hasta aquí todos estamos de acuerdo, y nos sentimos gozosos de que sea así; pero esta defensa auspiciada y proyectada por ellos a todos los medios encierra , como se ha dicho antes, una seria negación y oposición a los otros cinco puntos mal llamados “calvinistas”: Depravación total, elección incondicional, expiación limitada, llamamiento irresistible y perseverancia de los santos. De estas doctrinas bíblicas no quieren saber nada ni se ha hablado ni mencionado nada: silencio total. Consideramos que en realidad denotan una gran ignorancia sobre este tema, ya que como algunos saben estos cinco puntos fueron formulados en el Sínodo de Dort en 1618 (muy posterior a la muerte del gran reformador en 1564). Después de haber sido examinadas por los siervos de Dios reunidos en dicho Sínodo las enseñanzas erróneas defendidas por Jacobo Arminio a la luz de las Escrituras y haberse llegado a la conclusión de su falta de fundamento b íblico, estos hombres de Dios , en unanimidad, decidieron formular los cinco puntos mencionados con el fin de contrarrestar el avance de estas falsas doctrinas implantadas por el holandés Arminio.

 

En respuesta al título que encabeza este artículo: “La Reforma Protestante amañada por los arminianos”, no hay duda alguna en afirmar que es así realmente. La Reforma Protestante que multitud de sinceros creyentes han percibido durante estos días de conferencias y celebraciones presididas por una mayoría de líderes arminianos no se asemeja en nada al movimiento del Espíritu Santo en aquel tiempo histórico de la Iglesia, personalizado en ungidos predicadores de la Palabra de Dios que, enfervorizados en su poderosa fe, llenaron toda Europa con el mensaje de Jesucristo. Aquí, en nuestros medios evangélicos podrán ser ignorados o silenciados, pero para el Señor ya se encuentran en la maravillosa lista de los héroes de la fe. De ahí, evidentemente, nada ni nadie los podrá borrar.

(Texto: Jesús Mª Vázquez Moreno/Ilustración: Foto del autor de este artículo junto al Rollo de la Justicia, en Ocaña (Toledo), lugar donde eran ajusticiados nuestros hermanos en la fe)

 

 

 

 

 

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   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

     FUERTES DE ESPÍRITU, TIERNOS DE                            CORAZÓN

“Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas" (Mt. 10:16)

La persona de corazón duro no ama de verdad. Se aplica a un utilitarismo craso que valora a las demás personas principalmente por la utilidad que les proporcionan. Jamás goza de la belleza de la amistad, porque es demasiado fría para sentir afecto por alguien y piensa demasiado en sí misma para poder compartir la alegría o la aflicción de los demás. Es una isla solitaria. Ninguna deuda de amor le vincula al continente de la humanidad.

La persona dura de corazón carece de capacidad de la verdadera compasión. No le conmueven los dolores y aflicciones de sus prójimos. Pasa cada día junto a los hombres infortunados, pero en realidad no les llega a ver nunca. Da dinero para una obra de caridad loable, pero no entrega su espíritu.

El hombre de corazón duro nunca considera a la gente como tal, sino como meros objetos o como engranajes impersonales de una rueda que no se detiene nunca. . .

Jesús nos recuerda que la vida ejemplar combina la fortaleza de la serpiente con la ternura de la paloma. Tener cualidades de serpiente cuando faltan las de la paloma es ser frío, malvado y egoísta. Tener las cualidades de la paloma sin las de la serpiente es ser sentimental, anémico y abúlico. Tenemos que combinar antítesis fuertemente acusadas". 

                              (Martin Luther King)

   LA FELICIDAD POR LA MISERICORDIA

"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia"                                            (Mateo 5:7).

La misericordia  ejercida y activa en nuestro corazón, en nuestros pensamientos y en nuestros actos, se ha convertido en una bienaventuranza. Es como un hilillo de agua fresca que brota de la misericordia de Dios y que nos hace ya participar de la felicidad misma de Dios. Nos enseña, mucho mejor que los libros, que la verdadera felicidad no consiste en tomar y en poseer, en juzgar y en tener razón, en imponer la justicia a nuestro modo, sino más bien en dejarnos tomar y asir por Dios, en someternos a su juicio y a su justicia generosa, en aprender de Él la práctica cotidiana de la misericordia. Ahí es donde tendremos la experiencia de que hay más alegría en dar que en recibir, pues la misericordia nos invadirá junto con la alegría que ella misma nos proporciona, en la medida en que nosotros la hayamos dado. No hay camino más seguro hacia la felicidad que todos deseamos. "

                      (SERVAIS PINCKAERS)