La prueba actual de la Iglesia de Jesucristo

 

             David Wilkerson.

                                           (1931-2011)

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos” (1ª Pedro 4:12-13) .

 

PRUEBAS POR CAUSA DEL AMOR A DIOS

 

La Biblia dice que vamos a ser probados, y que vamos a ser afligidos. El Señor nos dice: “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (Apocalipsis 2:9). Dice también: “ Porque tú nos probaste, oh Dios, nos ensayaste como se afina la plata” (Salmo 66:10). Muchas son las aflicciones del justo. Pablo hablaba sobre las aflicciones, angustias del corazón. Muchas lágrimas, tentaciones, ser destituído, ser afligido. El salmista David decía: “Mi alma está angustiada”. Con problemas y con tristezas estaba siendo probado. Pero quiero decirte: No todas tus dificultades son pruebas. Repito: No todas tus dificultades son pruebas.

      El apóstol Pablo decía que había pasado por muchas dificultades. Él nombró todas las dificultades que había vivido (2ª Corintios 11:23-29). Para mí, parece incomprensible que gente tan justa como el apóstol Pablo, pueda ser tan probada. Enfrentar dificultades y tener que decir: “Esto es demasiado. Me has llevado a través de muchas dificultades, pero me has sacado al otro lado. Y aquí estoy: he sobrevivido. Tú has suplido mi necesidad y he visto milagros. Pero ahora me has traído a una prueba que es demasiado para mí”.

 

      Pero ¿qué pasa con aquellos que han pasado por dificultades? Su fe ha sido probada y han llegado al otro lado, y puede decir con el apóstol Pablo: “ Yo sé en quién he creído” (2ª Timoteo 1:12). Pablo pasó por cada una de ellas, y su fe se mantuvo intacta. Pero vendrá el tiempo enque ustedes pasarán por pruebas, y no estarán siendo probados por causa de su pecado; no estarán siendo probados por algún error que hayan cometido, sino por su firmeza en la fe.

      Tres jóvenes judíos fueron lanzados al horno de fuego en Babilonia. No era una prueba de fe. Ellos habían sido probados, pero era mucho más que eso. Ellos estaban siendo llevado al horno de fuego por causa de su fe (Daniel 3). Hubo un tiempo en que David fue profundamente probado, al punto en que llegó a decir: “Oh, Dios, ¿dónde estás tú?”. Y este era un hombre que había estado orando siete veces al día; era un hombre que había vencido a gigantes, un hombre del cual Dios dijo: “ He hallado a David...varón conforme a mi corazón, quién hará todo lo que yo quiero” (Hechos 13:22). Pero aquí vino a ser probado por causa de su fe

Y quizá muchos de los que están aquí, pastores y ministros, están pasando una prueba, y yo quiero que ustedes lo entiendan, porque yo mismo he pasado por esto. He predicado ya por cincuenta años, y yo sé cuánto amo a dios. Conozco mi caminar con Dios, sé el tiempo que he pasado solo en su presencia. Y cuando el Señor me llama a solas en oración, entonces puedo mirar a Dios al rostro, y tener mi conciencia limpia ante Dios y ante los hombres. Sé que mi fe no está siendo probada; sé que Dios sabe que lo voy a amar a pesar de las dificultades; que no voy a hacer más preguntas. Pero sé que hay dificultades.

 

      Sé que estas dificultades están llegando a la iglesia evangélica en Chile. Yo no tenía esto preparado; pero esto está quemando mi corazón. En cincuenta años he podido ver cada nueva doctrina conocida por los hombres, cada movimiento espiritual que ha aparecido. Y no puedo entender el ver jóvenes pastores que están siendo atraídos y seducidos por estas doctrinas. Jamás en la historia la Iglesia ha sido tan sacudida. Nunca he visto tanta falsa doctrina venir desde los Estados Unidos, y no sólo de los Estados Unidos, sino también de Sudamérica y el mundo entero. Y les digo esto, parado aquí bajo la unción del Espíritu Santo: Dios me ha traído para profetizarles. Es la primera vez que estoy con ustedes, para decirles que la Iglesia aquí está enfrentando dificultades.

 

      Lo que los jóvenes hebreos enfrentaron era una prueba, no de su confianza en Dios sino una prueba de su amor por Dios. El rey no fue conmovido por su testimonio, ni por su vida santa, ni por su predicación; pero hubo una cosa que sí le conmovió, una cosa que le provocó a llevar a todo el pueblo a rechazar la idolatría: que había tres hombres que no se partarían de la Palabra de Dios, de la Escritura, por la cual ellos regían sus vidas. Estaban dispuestos a pagar con sus vidas, antes que entregarse a algún tipo de nueva adoración, algún tipo de nueva doctrina, aunque les prometieran oro, plata y prosperidad. Ellos fueron probados si iban o no antener su fe en la Palabra de Dios...y se mantuvieron firmes: "He aquí nuestro Dios a quién servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco la estatua que has levantado" (Daniel 3:17-18).

 

SALIENDO DE LA "MEGAIGLESIAS" Y BUSCANDO LA PALABRA DE DIOS.

 

Están saliendo de las megaiglesias, y se llaman a sí mismas "amistosas hacia los pecadores" o "amistosas hacia los que buscan", "ganadores de almas", "buenos hombres", "hombres justos". Vemos que en Estados Unidos hay tremendas iglesias. No, no tengo nada contra las megaiglesias. Nuestra iglesia probablemente sería llamada igual, porque hay miles de asistentes. Pero mire lo que está pasando: se está produciendo un cambio. Y, ahora, en este nuevo escenario, mucha gente joven está comenzando algo nuevo. Están cansados de las "megas". Dicen: "Fuimos a la iglesia buscando, tuvimos hambre de Dios. Y lo que hemos encontrado es un evangelio contaminado. Pero muchos de estos pastores no querían "ofendernos", nos estaban ofreciendo cosas diferentes para entretenernos, pero nada estaba tocando el corazón. No estábamos siendo confrontados con nuestros pecados. Solamente nos enseñaban cómo "enfrentar la vida". Y de esto está saliendo un nuevo movimiento, una "iglesia emergente". Ellos dicen: "Estamos cansados de las grandes iglesias, cansados de estos "juguetes", cansados de este evangelio tan cómodo. Seguimos vacíos. Queremos algo que nos encienda. Buscamos un Cristo radical, y no lo estamos recibiendo". 

 

                     

 

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       VICTORIA DE LA MANSEDUMBRE

"Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas" (Eclesiastés 10:4).

 

"También tenemos la violencia especial que la injusticia provoca, cuando nos afecta personalmente. ¿Hay alguna cosa que sea más recia de soportar que ésta? La injusticia nos toca directamente en el alma y contradice en nosotros --por nuestro sentido innato de la justicia-- el senti-miento de lo que nos he debido en bienes y en estima. Por eso la injusticia suscita indefectiblemente en nosotros una réplica inmediata de violencia contra la violencia, al menos en los sentimientos y en el pensamiento, ya que el miedo u otros motivos pueden impedirnos pasar a los hechos. Este es el motivo por el cual el precepto del perdón es tan difícil de cumplir, aunque es cómodo hablar de él cuando concierne a los demás. Con razón el Evangelio insiste en este tema: si no perdonáis a vuestro hermano desde el fondo de vuestro corazón, vuestro Padre tampoco podrá perdonaros ni abriros la puerta del Reino.

 

(. . .)Pero si conseguimos dominar la violencia que nos impulsa y que se revuelve en nuestro corazón como una bestia furiosa, si, aplacándonos poco a poco, tenemos la valentía de poner en las manos del Señor nuestra causa, todo este asunto de justicia y de venganza, y de abrir nuevamente la puerta a la benevolencia de Dios, que nos está invitando a buscar el bien, a vencer el mal por medio del bien en esas mismas personas que nos han ofendido, ¡qué paz repentina y qué suavidad encuentran lugar en nosotros! Una benevolencia y una suavidad ya invencibles y poderosas para buscar el bien, pues la prueba de la injusticia es la tentación suprema que penetra hasta las raíces mismas de esa violencia que hay en nosotros."( Servais Pinckaers)

    INUTILIDAD DE LOS SACRIFICIOS Y                PENITENCIAS DEL HOMBRE

"Así que hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12:1)

 

Muchos a través de los siglos del cristianismo han interpretado este pasaje como una invitación al hombre a sacrificar su propia vida personal con el duro trato de su cuerpo a base de duras penitencias y sacrificios para merecer ante Dios toda clase de gracias y favores divinos. Nada más lejos de la realidad. Pablo, aquí, les hace saber a los cristianos de Roma lo que ellos son por la misericordia de Dios mediante el sacrificio único e irrepetible de Cristo en la cruz. Por la gracia de Dios mediante la fe han sido asociados a ese sacrificio del Amado Hijo de Dios y este sacrificio sigue vivo, santo y agradable a Dios, haciéndose realidad cada día en el cuerpo de los creyentes, limpiados por la sangre de Jesucristo de todo pecado, que se prolonga en el tiempo hasta el día de la próxima venida del Señor Jesús. Y esto es así porque en Él "somos santificados nmediante la ofrenda del cuerpo de Cristo hecha una vez para siempre. . . habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados. . . y con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebreos 10:10,12,14).

El hombre natural no puede ofrecer a Dios algo que sea "vivo, santo y agradable" porque está muerto en delitos y pecados. Solo en Cristo está la verdadera vida para el hombre, y Jesús nos dice: "El que cree en Mí, tiene vida eterna" (Juan 5:47). Es un error de muerte dedicar toda tu vida al sacrificio y a la penitencia corporal para alcanzar la santidad personal y el favor de Dios. Así estás negando que Cristo fue y es el único sacrificio vivo, santo y agradable a Dios que te "hace santo y sin mancha delante de Él" (Efesios 1:4,13), "y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa"   (Efesios 1:13)                             (Francisco Rodríguez)