La antipatía de los protestantes en

España

 

Patrocinio Ríos Sánchez

(laopiniondezamora.es)

 

Las encuestas señalan a los seguidores de la Reforma como  los más rechazados por detrás de judíos y musulmanes.

Según una encuesta realizada por el Gobierno en 2010, los protestantes son el tercer grupo religioso con más antipatía en España (22,5%), superado por judíos (26,2%) y por musulmanes (39,7%).Menos antipáticos resultan los ortodoxos (15,4%) y los católicos (9,4%). (La Razón, 9 de septiembre de 2010, p.32).La antipatía o animaversión hacia los protestantes nace con la Reforma. 

Política y religión

En efecto, desde el siglo XVI ha sido una tarea de las autoridades políticas y religiosas la represión y la desconsideración de estos “herejes” protestantes. A Lutero se le consideró hasta el Vaticano II como hereje y cismático, y lo continúa siendo para muchos. Las guerras de Carlos V contra los protestantes y los autos de fe de su hijo Felipe II crearon una disposición contraria que corría en paralelo reforzado a la de la Iglesia católica. Desde entonces no ha habido leyes que amparasen su vida y derechos religiosos libremente hasta la Constitución de 1869, cuya vigencia fue efímera y sus efectos, por tanto, pasajeros. Vino luego una época de tolerancia con la Constitución de 1876 que permitía la celebración privada de cultos. La Segunda República volvió a renovar la protección jurídica en una nueva Constitución que garantizaba la libertad religiosa. Otro breve periodo que, como en el Sexenio Democrático, tampoco fue suficiente para que calase en la mentalidad española una actitud de consideración no discriminatoria. El Régimen de Franco sometió de nuevo a la sombra existencial a los protestantes hasta la apertura a una nueva realidad que trajo la Ley de Libertad Religiosa 4/67 o Ley Castiella en 1967, que venía precedida por el espíritu integrador del Concilio Vaticano II. En la época democrática, la Constitución de 1978 y la posterior regulación mediante los Acuerdos con el Estado en 1992 no parecen motivo suficiente para modificar en un tercio de siglo de libertad una tradicional actitud represiva y desfiguradora.

Junto a las leyes discriminatorias y los intereses políticos espurios actúan los poderes eclesiásticos. La Compañía de Jesús, la Contra-Reforma y el Concilio de Trento con sus dictámenes e imposiciones reguladoras del arte y la vida religiosos han contribuído a forjar también conductas y figuraciones. De hecho, la festividad del Corpus Christi y las procesiones de Semana Santa son celebraciones antiprotestantes impulsadas por el Concilio de Trento y que se repiten anualmente, aunque en la memoria de la sociedad haya perdido ya su esencia natural originaria. La fiesta del Corpus celebra la afirmación de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, en contra de la teología protestante.

La bárbara Tarasca toledana, ese dragón mostruoso que se pasea en la festividad del Corpus Christi, significa el demonio y lleva sobre sí una muñeca, la Tarrasquilla, que representa a Ana Bolena, causante del cisma anglicano: el protestantismo? a lomos del demonio. El púlpito, los catecismos y los libros de texto no dejaban de remachar su ideología exclusivista de manera que se llegó a establecer una ecuación entre español y católico. Romper esa igualdad era una cuestión de honor que ejemplifican los hermanos conquenses, Juan y Alonso Díaz a mediados del XVI (Américo Castro, De la edad conflictiva).

 

Sociedad

La vida real no desmentía algunas de estas conductas de extrañamiento que, pese a todo, van en progresivo declive. En 1892, damas de la nobleza no cesaban de reclamar al Presidente del Gobierno que impidiera la apertura del templo protestante de la calle de Beneficencia de Madrid, y todas las diócesis españolas lanzaron una campaña encaminada al mismo fin. Eso motivó a Clarín a escribir un palique titulado “Dialogo edificante entre la reprobada Capilla evangélica de Beneficencia y la inacabada Catedral de Covadonga que pone de manifiesto la insensatez sociorreligiosa española”. El primer obispo de esa Iglesia Española Reformada, Juan Bautista Cabrera, fue infamado hasta extremos que hoy al leer las calumnias nos sonrojamos.

El P. Cayetano Fernández compuso en 1869 unos Cánones caprinos, que vejaban el carácter, la moral y la doctrina reformada que seguían Cabrera y su grey, entonces en Sevilla. Uno de muestra: “Para ser simple cabra es suficiente/ el ser tonto, menguado o inconsciente”. En la romerías que celebraban los tafalleses (Navarra) se cantaba una canción contra él y el protestantismo de la que saco estos dos versos: “Abajo el protestantismo/muera Cabrera con él”.

 

En otros lugares fuera de Madrid, en Estribela, pueblo cercano a Marín (Pontevedra), se produjo un tumulto fanático antiprotestante. Una turba apedreó el edificio y posteriormente llegó a rociar gatos con petróleo para prenderles fuego y arrojarlos al interior dela capilla en la que se estaba celebrando el culto de inauguración; pero, al aparecer, los torturados animales se volvían contra los instigadores. Otros muchos episodios distribuidos por la geografía española se podrían contar en los años de la primera posguerra sobre todo: “Abajo Lutero y su familia”, rezaba un letrero que flanqueaba la puerta del salón de cultos protestante de Figueras (Girona); en la puerta, “Viva el Papa”; y al otro lado, “Guerra al protestante. Id a Inglaterra. No os queremos”. Yo he tenido un alumno en los años ochenta que identificaba el ateísmo con el protestantismo, y he visto por entonces también a señoras en Madrid que al pasar ante una capilla evangélica se santiguaban como un signo de protección ante los eventuales espíritus malignos que pudiesen anidar “en ese antro de perversión”.

 

Literatura  

 Los testimonios sobre protestantes que ofrece la literatura de ficción son explicados igualmente al reflejar muchas de esas conductas o inspirarse en ellas. La mayoría de ellos servía para calumniar.

 

 

(Grabado de arriba: Atilano Coco, pastor protestante

bárbaramente asesinado por los franquistas en 1936).

 

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"Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas" (Eclesiastés 10:4).

 

"También tenemos la violencia especial que la injusticia provoca, cuando nos afecta personalmente. ¿Hay alguna cosa que sea más recia de soportar que ésta? La injusticia nos toca directamente en el alma y contradice en nosotros --por nuestro sentido innato de la justicia-- el senti-miento de lo que nos he debido en bienes y en estima. Por eso la injusticia suscita indefectiblemente en nosotros una réplica inmediata de violencia contra la violencia, al menos en los sentimientos y en el pensamiento, ya que el miedo u otros motivos pueden impedirnos pasar a los hechos. Este es el motivo por el cual el precepto del perdón es tan difícil de cumplir, aunque es cómodo hablar de él cuando concierne a los demás. Con razón el Evangelio insiste en este tema: si no perdonáis a vuestro hermano desde el fondo de vuestro corazón, vuestro Padre tampoco podrá perdonaros ni abriros la puerta del Reino.

 

(. . .)Pero si conseguimos dominar la violencia que nos impulsa y que se revuelve en nuestro corazón como una bestia furiosa, si, aplacándonos poco a poco, tenemos la valentía de poner en las manos del Señor nuestra causa, todo este asunto de justicia y de venganza, y de abrir nuevamente la puerta a la benevolencia de Dios, que nos está invitando a buscar el bien, a vencer el mal por medio del bien en esas mismas personas que nos han ofendido, ¡qué paz repentina y qué suavidad encuentran lugar en nosotros! Una benevolencia y una suavidad ya invencibles y poderosas para buscar el bien, pues la prueba de la injusticia es la tentación suprema que penetra hasta las raíces mismas de esa violencia que hay en nosotros."( Servais Pinckaers)

    INUTILIDAD DE LOS SACRIFICIOS Y                PENITENCIAS DEL HOMBRE

"Así que hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12:1)

 

Muchos a través de los siglos del cristianismo han interpretado este pasaje como una invitación al hombre a sacrificar su propia vida personal con el duro trato de su cuerpo a base de duras penitencias y sacrificios para merecer ante Dios toda clase de gracias y favores divinos. Nada más lejos de la realidad. Pablo, aquí, les hace saber a los cristianos de Roma lo que ellos son por la misericordia de Dios mediante el sacrificio único e irrepetible de Cristo en la cruz. Por la gracia de Dios mediante la fe han sido asociados a ese sacrificio del Amado Hijo de Dios y este sacrificio sigue vivo, santo y agradable a Dios, haciéndose realidad cada día en el cuerpo de los creyentes, limpiados por la sangre de Jesucristo de todo pecado, que se prolonga en el tiempo hasta el día de la próxima venida del Señor Jesús. Y esto es así porque en Él "somos santificados nmediante la ofrenda del cuerpo de Cristo hecha una vez para siempre. . . habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados. . . y con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebreos 10:10,12,14).

El hombre natural no puede ofrecer a Dios algo que sea "vivo, santo y agradable" porque está muerto en delitos y pecados. Solo en Cristo está la verdadera vida para el hombre, y Jesús nos dice: "El que cree en Mí, tiene vida eterna" (Juan 5:47). Es un error de muerte dedicar toda tu vida al sacrificio y a la penitencia corporal para alcanzar la santidad personal y el favor de Dios. Así estás negando que Cristo fue y es el único sacrificio vivo, santo y agradable a Dios que te "hace santo y sin mancha delante de Él" (Efesios 1:4,13), "y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa"   (Efesios 1:13)                             (Francisco Rodríguez)