¿ Atraer a las ovejas de Cristo o abandonarlas?

 

 

¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová ” (Jeremías 23:1-2).

 

Recientemente, un hermano en Cristo me refirió una experiencia especial vivida días atrás, circunstancia que le había llevado a meditar sobre ciertos hechos preocupantes, en nada ajustados a la Palabra de Dios, que están ocurriendo en nuestro medio evangélico, ya de por sí bastante dañado por la propia irresponsabilidad e inmadurez de algunos líderes.

Comentaba este creyente --un hombre responsable y maduro en las cosas del Señor, honrado trabajador en un próspero país europeo ,asiduo asistente a una iglesia protestante de firme arraigo en la doctrina bíblica y en la praxis emanada de la misma-- que al bajar del piso para depositar la bolsa en el contenedor, observó como cierto hombre dejaba al mismo tiempo dos sillas de madera en buen estado. Al entablar conversación con él, interesándose por las mismas, él le refirió que estas antiguas sillas procedían de Austria, desde donde habían llegado a su poder, estimando su antigüedad en unos ciento cincuenta años.

 

Muy extrañado de que siendo de tan bello aspecto , y de tan antiguo origen, él se desprendiera de ellas pudiendo disfrutarlas aun por mucho tiempo, el anciano le contestó secamente que “ya no las necesitaba, y que para él no tenían ningún valor especial.” Estas frías palabras, --desprovistas de todo aprecio y justa valorización por algo que le había sido de gran utilidad durante un largo periodo de tiempo, además de embellecer el lugar donde habían permanecido generación tras generación-- impactaron mi corazón sin poder evitarlo, confesó nuestro hermano. Por ello, se atrevió a pedirle una de las sillas, la cual aparece en la ilustración aportada. De camino a casa con la silla rescatada, un triste pensamiento le acaparó sobremanera: ¡Cuántos ancianos han seguido el mismo doloroso camino después de haber desgastado sus vidas al servicio generoso, abnegado, de sus familiares más amados! ¡Cuántas residencias y asilos --¡y hasta hospitales donde son abandonados por familiares desaprensivos! --nos recuerdan contenedores donde van a parar estos seres desvalidos que -- según palabras de algunos deshumanizados y fríos estamentos -- “ya no son necesarios ni tienen ningún valor especial “.

 

Después de oír sus emocionadas palabras, no me fue difícil concordar con él sobre lo que está sucediendo últimamente en algunas congregaciones llamadas “evangélicas”, donde las almas son escasamente valoradas por los responsables, sobre todo cuando la “cosecha” aumenta sin esfuerzo alguno, por proceder de otras congregaciones hermanas a las cuales no se les informa ni se da cuenta de dichas incorporaciones. Según opinión generalizada de conocidos líderes de algunos de los muchos grupos modernistas y liberales que tanto proliferan en nuestros días, “esto sucedía en otros tiempos, cuando la “anticuada” ética pastoral se respetaba. Todo ha cambiado de forma radical e irreversible. Ahora todo es diferente. Tenemos que adaptarnos a una sociedad que evoluciona rápidamente. Nuestras iglesias, evidentemente, no puede quedarse atrás”.

Como ilustración de lo que está ocurriendo en nuestros días, puedo referir como un conocido líder --inevitablemente, me cuesta mucho llamarlo pastor—no se cuidó de decir en mi presencia, sin ambages alguno--”que él no llamaba a ninguna oveja de otra iglesia, pero tampoco le cerraba las puertas, por lo que siempre sería bienvenida a su grey”. Precisamente, esta misma persona, pasado el tiempo, ha protagonizado un triste y desagradable proceder con cierto creyente y su familia, sin mostrar ningún respeto, consideración o estima. Después de largos años sirviendo fielmente a Cristo en su iglesia, ha intentado “depositarlos” en un apartado y mudo “contenedor”, lugar donde se arrojan aquellas cosas que ya no nos sirven, ni por las que sentimos aprecio alguno. ¡Y todo ello, sin la más simple explicación!

 

Pero este mal siervo, asalariado “de quien no son propias las ovejas”(Juan 10:12) , olvida algo de gran transcendencia que muestra el texto del profeta Jeremías que encabeza este artículo: la exclusiva propiedad de Cristo sobre cada oveja; como bien declara el dueño de las ovejas (el que las compró con el precio de su propia vida): “Yo soy el buen pastor; y conozco MIS OVEJAS, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:14). Sigue diciendo nuestro amado Pastor: MIS OVEJAS oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28). El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, hizo una exultante y esperanzadora pregunta para consuelo de aquellos que estaban siendo maltratados como ovejas de Cristo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Romanos 8:35). Podríamos , si fuera posible, añadir: ¿Malos pastores o insidias de falsos hermanos? No, mis hermanos amados, nada “nos podrá separar del amor de Dios, que es Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39). Nuestras vidas, como ovejas redimidas por Cristo, nunca terminarán a los pies de un maloliente contenedor, sino en las moradas celestiales que Jesús está preparando para sus amadas ovejas (Juan 14:2-3) ¡Bendito sea el Señor, que nos redimió para tan glorioso destino, del cual ninguna cosa creada nos podrá separar!

                                                                                  (Jesús Mª Vázquez Moreno)

 

 

 

 

 

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

      Lo que aspiramos ser: MAESTROS

"Hermanos, anhelo que todos podamos ser "aptos para enseñar". La iglesia nunca tiene demasía de aquellos cuyos labios "alimentan a muchos". Debe ser ambición nuestra "ser buenos mayordomos de la multiforme gracia de Dios". Todos conocemos ciertos ministros capacitados que son expositores de la Palabra e instructores de los creyentes. Siempre os lleváis algo cuando vais a oírles. Se ocupan de cosas de gran precio; su mercadería es de oro de Ophir. Ciertos pasajes de la Escritura son citados y reciben nueva luz; y ciertas especialidades de la experiencia cristiana son descritas y explicadas. Salimos de estas predicaciones con la sensación de que hemos estado en una buena escuela. Hermanos, deseo que cada uno de nosotros ejerza un ministerio así de edificante. ¡Ojalá tengamos la experiencia, la iluminación y la laboriosidad necesarias para una vocación tan elevada! ¡Cuánto necesitamos más sermones ricos en instrucción! Hermanos, mirad muchos de los sermones modernos. ¡Qué fuego, qué furia! ¡Cuántos destellos y cuánta velocidad! ¿Qué es todo esto? ¿Cuál es el propósito de tal exhibición? Solemos encontrarnos con sermones que son caleidoscopios, de una belleza maravillosa; pero, ¿qué contienen? . . .

Es preciso alimentar al rebaño de Dios. Debemos ocuparnos de verdades eternas, y hacer presa en el corazón y en la conciencia. Debemos, de modo efectivo, vivir para educar una raza de santos, en quienes  el Señor Jesús se reflejará como en mil espejos."

                               (Carlos H. Spurgeon)

      TESTIMONIO FIRME Y COHERENTE

Llegó a decir el teólogo Dionisio Borobio: "Una de las palabras más desfiguradas por el uso hoy en día, es la palabra "testimonio". Dar testimonio con la propia vida es la consigna de los que toman la vida en serio. Dar testimonio del Evangelio es haber tomado en serio su doctrina. Mas la vida de muchos cristianos es una continua oposición entre lo que dicen creer y lo que de verdad dicen sus obras. Y sobre todo si ser cristiano es. .  . esta especie de "egoísmo" espiritual en que se ha encerrado las más de las veces una piedad rutinaria en que todo gira alrededor de nuestra propia conveniencia."  (D. B.)

   ORACIÓN DE GRATITUD  (Efes.1:3-10)

"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra."