Salvos,Solo

 

por grac¡a

 

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorie" (Efesios 2:8-9).

 

      Pero, ¿qué significa en concreto este lema, “Solo por gracia? Pues significa, en primer lugar, que el hombre es pecador, y no sólo esto, sino que se encuentra profundamente hundido en el pecado. “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5); “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10); “Las iniquidades prevalecen contra mí” (Salmo 65:3). El hombre es, de por sí, en su misma esencia, en todo, un pecador. Todo hombre que viene a este mundo, por el hecho de nacer hombre, es contado entre los pecadores, ya que el primer hombre se rebeló contra Dios. Si la raíz del género humano, Adán, pecó, también las ramas, todos sus descendientes, están en pecado. “ Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” Romanos 5.12).

 

      En segundo lugar, señalar que nada puede hacer el hombre para dejar de ser pecador. Todas sus obras están manchadas de pecado. Incluso sus obras de justicia. “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia” (Isaías 64:5). El bautismo mismo, se administre en la infancia o en la edad adulta, no lo puede quitar. “El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón” (Jeremías 17:1).

 

      Hablar que el hombre contribuye para ser salvo con sus propios méritos es hablar de algo que no existe. ¿Qué es un mérito para con Dios? ¿Una deuda que Dios tiene contraída con nosotros, por lo bueno que somos? Ya hemos visto que de buenos nada. “Ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado” (Romanos 3:9). Y si alguien dice todavía que algunas buenas obras hacemos, por tanto méritos, pongamos todas las buenas obras que hayamos podido hacer en un lado de la balanza y, luego, pensemos en lo siguiente: “Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de toda la ley” (Santiago 2:10), y “si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (1ª Juan 1:8).

 

      Así que, ¿dónde están esas buenas obras, esos méritos, que el Dios de justicia y santidad está obligado a premiar? “¿Traerá el hombre provecho a Dios? Al contrario, para sí mismo es provechoso el hombre sabio. ¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, o provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?” (Job 22:1): “Si fueres justo, ¿qué le darás a Él? ¿O qué recibirá de tu mano? (Job 35:7).

      Ni siquiera el hecho de creer en Jesucristo es un mérito que se contrae para con Dios. Tan apegados estamos a sentirnos importantes, que hasta esa idea se nos puede pasar por la cabeza. Sin embargo, ya lo vimos al principio, la fe misma es un don de Dios (Efesios 2:8). Y Filipenses 2:13 dice: “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. El hecho mismo de creer, pues, sigue siendo una gracia, y no una obra o un mérito. Mejor, pues, es quitarnos esa idea de la cabeza.

 

      Ser salvo "Solo por Gracia” significa, en tercer y último lugar, que Dios es el único autor de nuestra salvación. Es Dios, sólo Él y no nosotros, quien, en Cristo y por Cristo, nos salva de nuestros pecados. Y esto, lo afirma la Escritura repetidas veces. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo...que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados” (2ª Corintios 5:18-19). “ Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8); “Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21).

      La importancia de la afirmación de la Escritura, y de la Reforma, de que somos salvos “Solo por Gracia”, ha de ser muy tenida en cuenta. Si la salvación es por obras o por méritos, no es por gracia, y si es por gracia, no hay obras o méritos que nos salven. Si es por obras o méritos, la salvación es un salario o una deuda. El hombre tiene entonces de qué gloriarse. Aunque sea sólo un poquito, da igual.

      Él ha contribuido, si ha sido salvo es gracias a lo que él mismo ha hecho. Los demás pueden felicitarlo, admirarlo por su celo y abnegación (...). Él puede incluso felicitarse a sí mismo, venir al templo y, como el fariseo, decir: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres” (Lucas 18:11). Sin embargo, si la salvación es por gracia, y sólo por gracia, entonces la salvación es un acto exclusivo de la misericordia divina. En nada mejores que los demás, el Señor nos amó en Cristo, nos dio a Cristo para conocer su amor y fuimos así salvos.

 

      “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados...y eramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; por gracias sois salvos”. (Efesios 2:1,3-5).

 

      Querido amigo: ¿Tienes conciencia, tienes la seguridad, de haber sido salvo por medio de Cristo, sólo por gracia?

 

      Agradecidos al hermano JORGE RUIZ

      http://soloporgracia.wordpress.com/2008/04/05/solo-por-gracia/

 

 

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

                    El temor a la muerte

"Porque yo ya estoy para ser sacrifica-do, y el tiempo de mi partida está cer-cano...por lo demás, me está guardada la corona de justicia"  (2ª Timoteo 4:6,8)

 

"Si un hombre está en Cristo ya puede dejar que venga la muerte. Supongamos que viene la muerte de puntillas hasta este púlpito y pone su fría mano sobre mi corazón  y éste deja de latir; esto significa que seré llevado a otro mundo y estaré presente ante el Rey. Estaré ausente del cuerpo, pero estaré presente en el Señor. Esto no son malas noticias. No sirve de nada tratar de esconderlo, la muerte es un enemigo del reposo del hombre. ¡Qué pensamiento tan glorioso el pensar que cuando morimos iremos a parar a los brazos de Jesús y que Él nos llevará al mundo de la luz! Un poco más aquí y unas pocas lágrimas más y entonces podrás conseguir un descanso ininte-rrumpido en el mundo de la luz. El evangelio transforma al enemigo en un amigo y acabas esperando la muerte. Bien, entonces yo solía mirar la tumba silenciosa y fría y pensaba en la hora terrible, cuando sería depositado en ella. . ..Pero ahora la tumba ha perdido  su terror y su lobreguez , puedo mirar dentro y gritar:"Oh, tumba, ¿dónde está tu victoria?" (1ª Corintios 15:55). . .Sí, la tumba ha perdido su victoria. La tumba ya no aterroriza al hombre que está en Cristo Jesús. El Evangelio se lleva al enemigo de en medio."

¡Bendito seas Señor,  por habernos dado tan firme y esperanzadora promesa!       

(Tema: D. L. Moody/Ilustración: Frag-mento de óleo de Vasily Maximov M.)

                  La guerra cristiana

La razón por la que tantos cristianos fracasan en toda su vida es sencilla-mente esta: aprecian demasiado bajo el poderío del enemigo. Mis queridos amigos, ustedes y yo tenemos que contender con un terrible enemigo. Que no les engañe Satanás. A no ser que ustedes estén muertos espiritualmente, habrá guerra. Casi todo lo que nos rodea tiende a alejarnos de Dios. No es un solo paso desde Egipto al trono de Dios. Hay un viaje por el desierto y hay enemigos en la tierra. No crea ningún hombre o mujer que todo lo que hay que hacer es constituirse miembro de una iglesia; en esto no se encuentra la salvación. La cuestión es ¿están ustedes constantemente venciendo al mundo? O de lo contrario, ¿está venciendo el mundo a ustedes? ¿Tienen ustedes hoy más paciencia que hace cinco años? ¿Son ustedes más amables? Si no, el mundo les está venciendo,aun cuando sean ustedes miembros de una iglesia. En la epístola que Pablo escribió a Tito, él dice que hemos de ser sanos en paciencia, en la fe y en el amor  (Tito 2:2). Hay muchos cristianos que son en parte buenos, pero en otras malísimos. Parece que nada más un pedacito de ellos se ha salvado. Sus caracteres no están redondeados. Esto solamente es el resultado de no haber sido enseñados que tienen que luchar contra un terrible enemigo." (Tomado de "La Vida Vencedora", de D.L.Moody/Ilustración: John Wycliffe frente a sus acusadores católicos)

  "Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel  que lo tomó por soldado."  (2ª Timoteo  2:3-4)