¿Qué debo hacer cuando me siento triste y desanimado?

 

¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas (Santiago 5:13)

 

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste afligido, melancólico, angustiado, en depresión y soledad?

(Van Gogh,"El anciano afligido") 

Me atrevo a pensar que no fue hace mucho, tal vez apenas la semana pasada, o hace tres días, o es así como te sientes ahora mismo. Tengo una palabra de verdad para ti en este mensaje; si meditas con cuidado en ella hasta comprender la importancia que tiene adquirirás un conocimiento que es un tesoro, al que pocos acceden porque simplemente no lo han descubierto. Revisemos nuestro versículo clave:

"¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas". (Santiago 5:13)

Un mal de nuestros tiempos
La tristeza es un mal de nuestros tiempos que se promueve en medio de una vida de incertidumbre, inseguridad, traiciones, desamor, pérdidas, carencias, y tanta otras cosas que cada uno podría enumerar. Al estar en una depresión toda la perspectiva que se tiene es negativa, se pierde el entusiasmo de cualquier actividad, la vida de fe cae por los suelos, y sólo podemos dar vueltas una y otra vez en aquello que nos aflige, que nos preocupa, que nos hace sufrir. Queremos morir y sentimos que la vida ha perdido todo significado; tal vez busquemos escapar de tal estado consumiendo bebidas alcohólicas o algún tipo de narcótico. Sin embargo nada da resultado. Ni los amigos, ni la música, ni intentar pensar en otra cosa, calma nuestro pesar.

Haciendo oración
Dios nos ha provisto de un recurso poderoso para darnos consolación y encontrar respuestas, para obtener la paz que tanto deseamos en esos momentos de oscuridad (2ª Corintios 1:3-4). En Su gracia, sin nosotros merecerlo, no por nuestras obras, sino porque Él es bueno, nos ha regalado la capacidad para elevar oraciones y poner en Sus manos nuestras cargas y pesares (Mateo 11:28). No se trata de recitar unos cuantos versos aprendidos de memoria, ni se trata de hablarle a la pared o a algún objeto o imagen que tengamos por ahí; se trata de hablar con el Dios vivo y verdadero que hizo los cielos y la tierra y todo lo que en ellos existe. El único que es Dios, el verdadero, que puede librarnos de la angustia (Salmos 116:1-8).

Lo que necesitas para orar
*Un corazón sincero y humilde (Salmos 51:17).
*Fe, confianza en que Dios existe, te escucha y te responde (Salmos 143).
*Tu voluntad, para concentrar tu mente, tu voz, tu cuerpo, en la oración, en la comunicación con Dios, en esa íntima relación que estableces con Él cuando le hablas (Marcos 14:32-42).
*Orar en el nombre del Señor Jesucristo, porque Él es el camino, es la puerta, es la luz, es la verdad, la vida, nadie puede entrar en la presencia de Dios si no es por medio de Cristo (Juan 14:13; 15:16).
*La Biblia, particularmente el libro de los Salmos, es una escuela de oración. En primer lugar, lee los evangelios, luego toda la Biblia porque a lo largo de ella encontrarás oraciones poderosas que aumentarán tu saber en cuanto a cómo hablar con Dios

Los beneficios de la oración
Estarás poniendo en las manos de Dios tus cargas. Puedes esperar paz, dirección y respuesta a tu llamado de auxilio. Tendrás la paz necesaria para enfrentar con valor y entereza cualquier dificultad, sabrás lo que tienes que hacer cuando llegue el momento, y reconocerás la mano de Dios cuando tus problemas se solucionen (2º Crónicas 14:9-12). Así que recuerda, lo más importante que tienes que hacer cuando estás triste es orar, hablar con Dios, hasta que te levantes con nuevas fuerzas (Salmos 91:15-16). ¿Cómo sabes que todo lo que te digo es verdad? Simplemente pruébalo por ti mismo, vive la experiencia y ya no querrás dejar de platicar con Él.

¿Y qué cuando estás alegre?
Ahora revisemos la segunda parte del versículo que no pocos olvidamos poner en práctica; pero así como cuando estamos tristes corremos a buscar el auxilio de Dios, del mismo modo cuando estamos alegres debemos correr a agradecerle por esos felices momentos, compartiéndolos con Él quien tantas veces nos ha sacado del hoyo de la depresión. "¿Está alguno alegre? Cante alabanzas." (Santiago 5:13b). Seguro recordaremos a alguna persona cercana a la cual le hicimos un favor un día, la ayudamos generosamente, la consolamos en su dificultad, pero cuando todo se arregló, ella se olvidó de nosotros, no regresó a agradecernos, ni siquiera recuerda que alguna vez estuvo en aflicción. Así de ingratos somos nosotros con Dios, así nos comportamos como que nada pasó. No seamos como aquellos que no saben ser agradecidos, aprendamos a decir gracias (1ª Tesalonicenses 5:18), a ser leales, a ser mejores amigos, a recibir ayuda y también darla, a compartir la dicha con aquellos que nos han ayudado tanto. Y en especial, aprendamos a cantar alegremente del amor, del poder, de la misericordia de nuestro gran Yo Soy (Salmos 66:1-2;8-9).

              "Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares

              de delicados pastos me hará descansar; junto a

              aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi

              alma; me guiará por sendas de justicia por amor

              de su nombre..."  (Salmos 23).

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

        La bendición de la vida cristiana

La vida cristiana es muy hermosa cuando se vive de acuerdo a las exigencias divinas. Cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, el diablo hace todo lo posible para estorbarnos en los nobles propósitos de nuestra alma. Nuestra vida en Cristo es semejante a la vida militar, que es de luchas y combates. Tenemos que luchar en contra del reino de las tinieblas y sus mensajeros.

El apóstol Pablo decía: "He peleado la buena batalla", y el Señor Jesús asentó el mismo pensamiento cuando dijo: "Al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan." El diablo, como enemigo de Cristo, tiene que atacarnos en distintas formas. Por ello decimos que la vida cristiana es para los valientes y nunca para cobardes. Cuando fueron dichas estas hermosas palabras de Apocalipsis 3:5, que son una verdadera promesa a Juan, el cristianismo estaba sufriendo el más terrible odio del paganismo; es entonces cuando el Señor saluda desde el cielo a su pueblo, con la gloriosa promesa de una victoria final y completa, sobre todo lo que es contrario a su Reino eterno.

El objeto principal de esta breve plática es animar al cristiano en sus luchas contra el pecado, y el de fortificar nuestra fe mediante la bendita promesa que Cristo nos hace de ser más que vencedores. Dios nunca ha ofrecido cosas fáciles en la vida espiritual; él nos señala enemigos y problemas, pero a la vez nos ofrece los medios eficaces que nos ayudarán a vencer a nuestros enemigos."

                                 (J. C. Guzmán)

          RESISTIR DESDE LA VERDAD

"Y conoceréis la verdad, y la verdad o hará libres" (Juan 8:32)

 

"¿Qué es la verdad? La verdad es la realidad de una cosa. Cuando Satanás te asusta o ataca, siempre viene a hurtadillas. Nunca te deja saber que está presente. No proclama que ha llegado, porque despertaría tus sospechas. Miente, falsifica. Nunca hace nada a la luz. Pero, si tú sabes cuál es la realidad de la cosa, esto te hará libre.

 

En otras palabras si sabes de algo que es de Satán eres libre. La dificultad de muchos hijos de Dios es que no se dan cuenta del enemigo. Pueden decir con la boca que es un ataque de Satán, pero no lo sienten en el fondo de su espíritu. Aunque sus labios pronuncian que es la obra de Satanás, su espíritu no lo ve claro. Pero, el día que ven la verdad, sabiendo realmente que es la obra de Satanás, al instante son libres.

El poder de Satanás se halla en su engaño. Si no puede engañar pierde todo su poder."

                        (Watchman Nee)

(Ilustración: Obra de Daniele da Volterra)

    Salmo 23 (Versión de F. Luis de León)

Jehová es mi Pastor, nada me falta./Me da

reposo en blanda y fresca hierba,/Y a la orilla de límpidos arroyos/Con piedad infinita me apacienta/Y, por amor  de su bendito Nombre,/Me guía siempre por justa senda./

 

Cuando el valle de muerte tenebroso/

Cruzaré peregrino por la tierra,/No teme-ré, pues estarás conmigo,/Tu vara y tu cayado me sustentan.

 

Ante mis enemigos me acogiste/ Y me amaste, sentándome a tu mesa,/Y mi copa

llenaste con tu sangre,/Y ¡todavía! ungiste mi cabeza./ 

 

Sólo bondad, misericordia sólo/ Me segui-

rán durante mi existencia/ Y al fin, de Dios en la ciudad celeste,/ Viviré para siempre vida eterna.

(Tomado del libro "La perla de los Salmos"

, de George Henderson)

                    ¿EXISTE DIOS?

"Dice el necio en su corazón: No hay Dios" ( Salmo 14:1).

 

"Dios existe, sea que los hombres escojan creer en él o no. La razón por qué muchos no creen en Dios no es tanto porque intelectualmente es imposible creer en Dios como porque el creer en Dios obliga a la persona a afrontar el hecho de que tiene que rendir cuentas a semejante Dios. Muchos no quieren hacer esto. La mayor parte de los que se refugian en el ateísmo o el agnosticismo lo hacen porque ofrece una "salida" para escapar de la dura realidad de que el hombre es responsable a su Creador. Por lo general no es cosa de "No puedo creer" sino de "No quiero creer".

(Texto: Roberto A. Laidlaw/Ilustración: "Mujer leyendo la Biblia", de Rembrandt)