Elías,"el turbador de Israel"

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"Cuando Acab vió a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel? Y él repondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales” (1º Reyes 18:17-18).

 

       Si nos preguntamos quién era Elías,  la misma Palabra de Dios nos responde, diciendo que“Elías era un  hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras” (Santiago 5:17). Y cuando, en ocasiones, decimos que Elías era un grandísimo hombre, no queremos decir que fuera un super hombre, ni un hombre impecable, ni un ángel del cielo. Nada de eso era Elías. Cuando decimos que Elías era un grandísimo hombre nos referimos a que era tan grande porque amaba profundamente al Señor y estaba lleno de un intenso celo por Él, su Palabra y su Culto verdadero. Tan grande hombre le concedió Dios ser en este aspecto de su vida que un día se lo llevó con Él, sin ver muerte, en un carro de fuego (2º Reyes 2:11) . En verdad, a los creyentes, Dios nos les pide que sean superman ni spiderman. Tampoco les pide que sean los seres más buenos de la tierra, ni los más inteligentes, ni los más perfectos de todos. Les pide, sencillamente, que le amen con toda el alma y sean celosos de Él, de la pureza de su Palabra y de su Culto verdadero (Mateo 10:37-38). Y aquí radica el mal; en que decimos pero no hacemos (Mateo 15:8-9). Hacemos, pero como en aquellos tiempos de Elías y los Jueces: “Cada uno hacía lo que bien le parecía  (Jueces 17:6).

 

       Elías, como íbamos diciendo antes de esta perífrasis, era un hombre lleno de Dios y del Culto verdadero y viendo cómo todos compadreaban y tenían en poco al Señor y su Palabra, o Mandamientos, arremetía contra todos porque, por su dureza de corazón, todos eran enemigos de Dios y, por ello, enemigos suyos, pues Elías pensaba y sentía como David, que decía: “Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre.¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos” (Salmo 139:20-22). Pero nosotros, en vez de esto, compadreamos con ellos.

 

       El celo de Jesús por la casa de su Padre estaba profetizado y tuvo su cumplimiento (Salmo 69:9); Juan 2:13-17):"El celo de tu casa me consume" . Él también, en su carne, arremetía contra todo aquel que engaña al mundo manipulando y corrompiendo la Palabra de Dios. Y esto era lo que hacía Elías: arremetía contra la iglesia papista, contra el sabadismo, russellismo, mormonismo, campbelismo, pentecostalismo, denominacionalismo, etc.,etc. Sí, sí, ya estoy sintiendo los aullidos de los lobos señalándome mi anacronismo. Pero quiero decir que Elías combatió contra lo que era análogo al catolicismo en aquella época; contendió "ardientemente por la FE" (Judas 3) contra lo que entonces era similar al russellismo, sabadismo, pentecostalismo, campbelismo,mormonismo, etc. ¡Y sucedió lo esperado! Por todo Israel sonaron los aullidos de los lobos. Decían de él todo lo malo que se puede decir de una persona. Hasta el más grande de la nación aulló ante él, habló con él y le dijo que era un turbador, como hemos visto en 1º de Reyes 18:17-18. Pero Elías, con una admirable solercia (habilidad, astucia), le devolvió el golpe diciéndole lo que era verdad en todo aquello. “Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales(1º Reyes 18:18). 

 

       Sí, esto suele suceder en todas las épocas. Los que verdaderamente perturban apartándose de Jesucristo, de su Palabra, de su Obra y de su Culto, se desesperan cuando alguien, como Elías, les dicen que son unos impostores y hace burla de todos ellos. Elías, con santo buen humor, hacía burla de los saltarines religiosos, los “ungidos” de la época, los “siervos” de Dios que eran sus enemigos entonces, los sacerdotes de Baal: “Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle” (1º Reyes 18:27). Sí, no merece sino burla todo payaso religioso que es enemigo de Dios al engañar al mundo con todo lo falso que el diablo les ha inspirado. Para mí no merece ningún respeto lo sucio y falso, como el catolicismo, russellismo, sabadismo, mormonismo, pentecostalismo, campbelismo, denominacionalismo,etc. Y cuando esos lobos rapaces aúllan, porque no puede hacer otra cosa, pues no saben hacerla, hay que decirles: “Vosotros sois los que ensuciáis el Campo de Gibraltar, toda España y el extranjero, con vuestros engaños, porque no tenéis al Señor en vuestros corazones, ni sentís celo por su Obra, por su Palabra ni por su Culto verdadero”.

                                                                                                           

                                                                                     José Candeas  (Revista "Jezreel")

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     La misericordia y la justicia

"El hombre misericordioso percibe los peligros de la injusticia, pues ésta contiene un veneno  comunicativo que pasa de aquél que comete la injusticia a aquél que la padece, y engendra en éste un deseo de devolver mal por mal.; y esto lo haría a su vez injusto. 

La primera batalla del hombre miseri-cordioso se libra en su propio corazón.: debe vencer en sí mismo el deseo del mal, que por fuera se reviste de la justicia lesionada, y debe vencer los sobresaltos del amor propio herido, con el fin de que se sobreponga la voluntad de bien, la misericordia, que hace a la justicia dinámica y generosa. Así el bien empieza a sobreponerse al mal en nuestro corazón, siguiendo la recomendación de san Pablo: "Sin devolver mal por mal; procurando lo bueno delante de todos los hombres" (Romanos 12:17).

Habiendo de esta manera expulsado la dureza mala del espíritu de venganza, el misericordioso sabrá mejor que nadie juzgar con clarividencia y con benevolencia lo que conviene hacer en favor de la verdadera justicia.

Comprenderá que no puede contentarse con restablecer una justicia externa, sino que al mismo tiempo debe dar testimonio a favor de la justicia misericordiosa de Dios que ha aprendido, que él mismo ha recibido a pesar de sus faltas.

Sabrá ver en el perdón juiciosamente aplicado, generosamente practicado, la mejor arma de la que dispone para abrir los caminos de la justicia de Dios y tocar el corazón de quien le ha ofendido."

(Texto: Servais Pinckaers/Ilustración: obra de Pelegris Clavé i Roquer)

                  La guerra cristiana

La razón por la que tantos cristianos fracasan en toda su vida es sencilla-mente esta: aprecian demasiado bajo el poderío del enemigo. Mis queridos amigos, ustedes y yo tenemos que contender con un terrible enemigo. Que no les engañe Satanás. A no ser que ustedes estén muertos espiritualmente, habrá guerra. Casi todo lo que nos rodea tiende a alejarnos de Dios. No es un solo paso desde Egipto al trono de Dios. Hay un viaje por el desierto y hay enemigos en la tierra. No crea ningún hombre o mujer que todo lo que hay que hacer es constituirse miembro de una iglesia; en esto no se encuentra la salvación. La cuestión es ¿están ustedes constantemente venciendo al mundo? O de lo contrario, ¿está venciendo el mundo a ustedes? ¿Tienen ustedes hoy más paciencia que hace cinco años? ¿Son ustedes más amables? Si no, el mundo les está venciendo,aun cuando sean ustedes miembros de una iglesia. En la epístola que Pablo escribió a Tito, él dice que hemos de ser sanos en paciencia, en la fe y en el amor  (Tito 2:2). Hay muchos cristianos que son en parte buenos, pero en otras malísimos. Parece que nada más un pedacito de ellos se ha salvado. Sus caracteres no están redondeados. Esto solamente es el resultado de no haber sido enseñados que tienen que luchar contra un terrible enemigo." (Tomado de "La Vida Vencedora", de D.L.Moody

 /Ilustración: John Wycliffe frente a sus acusadores católicos.)