¿Adónde van los pieS?

 

"Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte."  (Proverbios 16:25)

 

La asistente social Margarita Sangster comentó en cierta ocasión con sus colegas el caso de un niño que vivía en los suburbios de una ciudad americana, que tenía las piernas retorcidas debido a que fue atropellado por un camión y recibió la adecuada asistencia médica.

 

¿Dónde está ahora?

 A pesar de que no era de su incumbencia, se hizo cargo del niño y lo llevó a un especialista para que rehiciera los estragos del atropello. Dos años más tarde, sin muletas, el niño se presentó en el despacho de Margarita Sangster: estaba totalmente recuperado del accidente. Un fuerte abrazo unió a los dos. Emocionada, Margarita se dijo así misma: de no haber hecho nada más en toda mi vida, me basta con esto. "Esto ocurrió hace años", siguió  diciendo la asistente social a sus colegas, "¿dónde creéis que está ahora el niño?" Unos dijeron que tal vez era maestro; otros, médico; otros, asistente social igual que ella. Con lágrimas en los ojos, Margarita Sangster dijo: "No, está en la cárcel por haber cometido uno de los crímenes más viles que pueda cometer el hombre." Añadió: "Fui instrumento para que volviese a andar, pero nadie le enseñó adonde ir".

    Este es el problema de muchas personas que tienen piernas que les permiten valerse por sí mismas, pero que no saben adonde ir. No tienen quien les instruya y aconseje correctamente a alejarse del mal y de los caminos de perdición. Los consejeros que tienen se parecen a los que tuvo Roboam, el hijo del rey Salomón, cuyos consejos ocasionaron la pérdida de una buena parte del reino (1º Reyes 12:1-15).

 

Instrucción.

¿Dónde adquiere instrucción el hombre de nuestros días? La mayor parte la reciben de la televisión, que se ha convertido en el maestro por excelencia de los muchos que se sientan dócilmente ante su pantalla (por cierto,ahora bastante grande) para recibir pasivamente sus enseñanzas y creyendo a pies juntillas las doctrinas que imparte. Pero la instrucción que difunde la dan muchas veces maestros ciegos con lo cual llevan a sus discípulos a caer en el hoyo de la destrucción(Mateo 15:14). ¡Cuántas jovencitas no tienen que lamentar su primera experiencia sexual inducidas por la engañosa enseñanza de que así aprenden a conocerse a sí mismas y que desarrollan su feminidad al dar su cuerpo en correspondencia a lo que se supone es amor! ¡Cuántos matrimonios no se destruyen porque se acepta sin más que la infidelidad conyugal no es mala! ¡Cuántos jóvenes no maldicen aquel día que se fumaron aquel porro, primer eslabón de la cadena que los esclavizaría a las drogas duras! ¡Cuántos muchachos no lamentan la copa de más de un fin de semana trágico inducidos por el eslogan de moda.

    Todo ello y mucho más se debe a que los humanos se han extraviado por carecer de brújula que señale el norte de sus vidas. Nadie se preocupa de enseñarles adónde deben ir. 

 

El hijo pródigo. 

El salmista afirma: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105). Hubo un tiempo en su vida en que anduvo en tinieblas, cometiendo iniquidad, apresurando sus pasos a hacer el mal, dejándose aconsejar por los malvados. La ruina fue el fin de su caminar en tinieblas. Pero un día, a semejanza del hijo pródigo de la parábola que narró Jesús, el salmista volvió en sí. Empezó a reflexionar en el estado ruinoso al que le habí llevado su insensatez juvenil. Se dijo a sí mismo: " Me levantaré e iré a mi Padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo" (Lucas 15:21). El significado de la parábola es que el pecador, rebelde a la autoridad de Dios, reconoce el pecado de haberle dado la espalda como si no existiese. Confiesa su pecado ante el Señor que es el único ser a quien puede dirigir su confesión y, al instante, recibe el perdón total y absoluto de sus pecados.

 

Lámpara a mis pies.

Fruto de su confesión, bien dirigida, el salmista se encontró con Cristo, que es la luz del mundo (Juan 8:12). Le siguió de cerca obedeciendo sus instrucciones y ya no anduvo más en tinieblas. Amó al Señor que siglos después daría su vida por él en el Calvario. Debido a su amor a Cristo, porque Él le amó primero (1ª Juan 4:19), es por lo que obedeció sus palabras de que abandonase los caminos de iniquidad. De ahí que pudiera decir con el corazón henchido de gozo: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105). A partir del momento de su conversión al Señor, la Palabra de Dios ya no le entraba por un oído y le salía por el otro. La almacenaba en su corazón para obedecerla porque en ello encontraba deleite (Salmo 112:1). Por la obediencia a los mandatos del Señor, el corazón del salmista está rebosante de la presencia de Dios. Escribe la experiencia de su corazón para que sus lectores de todas las épocas venideras puedan recibir un buen consejo que permita que sus pies se aparten de los caminos de perdición al hacer "sendas derechas para (sus) pies" (Hebreos 12:13).

 

      (Por el Hno. Octavi Pereña i Cortina . "El Heraldo del Pueblo"

      www.editorialperegrino.com)

      (Para más meditaciones, hagan click arriba a la derecha)

                                             Antigua Biblia del Oso

 

            

           

 

 

             

IGLESIA EVANGÉLICA EL

ALFARERO.COM

Avda. Blas Infante, núm. 37

Jerez de la Frontera (Cádiz)

Móvil: 669 018 797

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

     Cree que la sangre del Señor ha             vencido el ataque de Satanás 

¿Cómo pueden los cristianos vencer a Satanás? "Por la sangre del Cordero"      (Apocalipsis  12:11). Por medio de la muerte del Señor Jesús, estamos unidos con Dios. El objetivo primario del ataque satánico es separarnos de Dios. En tanto que estamos con Dios, Satán no tiene manera alguna de dañarnos. ¿Qué es pues lo que nos separa de Dios? Sólo el pecado nos separa, pero la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos limpia de todos nuestros pecados

Apocalipsis 12:11 nos dice que los hermanos vencieron a Satanás por medio de la sangre del Cordero. Con la purificación de la sangre del Señor Jesús, fuimos hecho uno con Dios. Cuando tenemos conciencia de pecado, el diablo empieza su ataque. Sin esta conciencia el diablo no tiene manera de lanzar su ataque. Gracias a Dios, la sangre del Cordero ha vencido a Satán. Hoy, incluso el más débil de los hijos de Dios puede vencer a Satán, porque cada uno de nosotros tiene la sangre.

Es posible que no tengas muchas otras cosas, pero la sangre la tienes de modo definido y claro. Por medio de la sangre del Señor Jesús puedes de modo natural  declarar que todos tus pecados han sido limpiados. Hoy Dios es tu Dios. Si Dios es por ti, ¿quién puede prevalecer contra ti? Con Dios a tu lado, el diablo no puede atacarte."              (Texto:Watchman Nee/Ilustración: Obra de Rembrandt)

      Llamados a ser consoladores

"Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna miseri-cordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa"                                          (Filipenses 3:1-2)

        Estando sentado en la sala de espera de una clínica privada dedicada a la rehabilitación física de personas con problemas de movilidad, pude constatar algo que impresionó mi corazón en gran manera: los enfermos que allí esperaban su turno, así como los que iban saliendo de las salas de consulta y rehabilitación, se trataban con una ternura y comprensión que llegó a conmover mi corazón. Aquel lugar, aquella situación especial, era como una isla en medio de la cruel indiferencia y frialdad de una sociedad atrofiada en sus sentimientos más primarios. 

Sin gran dificultad, llegué a deducir que aquellas personas estaban dañadas físicamente, pero las propias dificultades físicas, el sufrimiento y el dolor, habían ablandado sus corazones, siendo solidarios con sus compañeros de infortunio, mientras las que estaban fuera del simple cristal de la puerta de entrada a la clínica arrastraban una existencia cauterizada por el egoísmo y la más acentuada dureza de corazón. 

        Hermanos amados,¡cuánto necesita-

mos meditar sobre nuestra actitud y comportamiento hacia los demás hombres que están hechos a la misma imagen y semejanza de Dios como nosotros! 

"Vestíos, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Colosenses 3:12)

¡Que no tengamos que pasar los hijos de Dios por  circunstancias tan amargas y dolorosas como son los daños físicos y la enfermedad,  para que lleguemos  a aprender lo que la Palabra de Dios nos insta y muestra un día tras otro!

( Rodrigo de Sotomayor/ Ilustración: Pierre Subleyras)