Historia y Biografías >

 

 

 John Bunyan

 

 "El Peregrino deCristo"

 

Datos Biográficos:

 (1628-1688)

John Bunyan, nació el 28 de noviembre en Harrowden,circunscripción  de  Elstow, cerca de Bedford (Inglaterra). De oficio fue hojalatero o calderero, al igual que su padre antes de él. Quedó huérfano de madre a la edad de 16 años. Su padre volvió a casarse enseguida, lo cual pudo influir en su decisión de alistarse en el ejército, a las órdenes del Parlamento. Terminada la guerra civil que asolaba Inglaterra, Bunyan volvió a su pueblo natal donde se casó con una mujer "tan pobre como se pueda ser",según él confesó, pero rica en disposición espiritual y amor a la lectura,especialmente la Biblia; dándose el caso de que su única dote fueron dos libros cristianos: " Plain Man´s Pathway To Heaven" (El camino al Cielo para el hombre sencillo) y "Practice Of Piety" (Práctica de la piedad). Estas obras fueron utilizadas por el Señor para influir en el corazón de Bunyan y llevarlo, poco a poco, a una vida entregada a Cristo. Al mismo tiempo, Bunyan se fue transformando en una persona respetada y respetable.


Fue en Elstow donde se convirtió al Evangelio. Su libro "Gracia Abundante...", publicado en 1666, narra la conmovedora historia de su conversión, gracias al humilde testimonio de unas mujeres miembros de la Iglesia que pastoreaba John Gifford, un soldado convertido a Cristo. En 1653, con 24 años, fue bautizado por este pastor; integrándose en esa iglesia. 


En 1655 se trasladó a Bedford. Ese mismo año murió su joven esposa, quedando al cargo de su hija Mary, ciega de nacimiento, y de sus otros hijos. Elegido diácono de la Iglesia de Bedford, bien pronto comenzó a predicar en privado y en público, según le permitía la libertad de su trabajo, y finalmente fue nombrado predicador oficial. Cientos de personas acudían a escucharle con gran interés. 


Llegó a ser predicador de convicción bautista independiente en cuanto a gobierno de la Iglesia, y posmilenarista en escatología; así como calvinista en soteriología. Debido a la intolerancia de la época y la política religioso-estatal de los monarcas ingleses, que le prohibieron predicar, fue encerrado en la cárcel de 1660 a 1672 y otra vez en 1675. Su nueva esposa, había vuelto a casarse en 1659, se hizo cargo de sus cuatro hijos y, llena de fe y valor, hizo todo lo posible por conseguir la libertad de su esposo. En la cárcel Bunyan, aparte de predicar cuando la ocasión se lo permitía, se ocupaba en la lectura del Libro de los mártires de John Fox.


Fue durante el segundo período de su encarcelamiento cuando escribió la primera parte del libro que dio a conocer al calderero de Bedford como ungido escritor, siendo una de las obras más conocidas y más queridas de toda la historia de la iglesia, después de la Biblia:  El progreso del peregrino, brillante alegoría de la salvación y de la vida cristiana. Esa primera parte del libro fue publicada en 1678 y la segunda en 1684. Cien mil ejemplares del libro fueron vendidos antes de la muerte de su autor. Realmente, no resulta sorprendente esta riqueza literaria en un hombre de tosca formación, pero sí de un corazón apasionado por Cristo.


Aparte de este libro, escribió otros sesenta títulos de variado tamaño y temática, destacando Gracia abundante para el principal de los pecadores, su propia autobiografía.Como consecuencia de la Declaración de Indulgencia fue liberado en 1675 y pudo dedicarse pacífica y fielmente a la predicación. Su fama de predicador fue tan grande que cuando iba a Londres más de 1.200 personas se reunían a escucharle en un día normal de trabajo a las siete de la mañana. El gran teólogo puritano John Owen, dijo que él daría con gusto todo su conocimiento académico por el poder de alcanzar el corazón de la gente que tenía aquel calderero. Durante dieciséis años fue pastor de una Iglesia Bautista reformada en Bedford. Murió el 31 de agosto de 1688 en Holborn (Londres), a consecuencia de la fiebre producida por una pulmonía.

 

(Recomendamos, por su interés espiritual, este libro  de Juan Bunyan que puede adquirir en:

www.editorialperegrino.com)

IGLESIA EVANGÉLICA EL

ALFARERO.COM

Avda. Blas Infante, núm. 37

Jerez de la Frontera (Cádiz)

Móvil: 669 018 797

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

    LA DISCULPA Y LA RESTITUCIÓN

    POR EL PECADO COMETIDO.

". . .entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia"  (Levítico 6:4)

 

La disculpa o la restitución debe hacerse a la primera. La Palabra dice: "Lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación" (v. 5). Si estás en condiciones de hacerlo y la cosa todavía está en tu posición, debes restituirlo el día en que reconoces tu culpa. Es muy fácil diferir estas cosas.

A causa de haberlo demorado, muchos hijos de Dios se encuentran con la sensibilidad embotada. Cuando recibes luz y te consideras culpable, es entonces cuando tienes que actuar. Es mejor si las cosas son restituidas el mismo día. Que los creyentes nuevos se mantengan en este camino. No trates nunca de aprovecharte de otros, porque si lo haces cometes una iniquidad. Un principio básico de nuestra vida cristiana aquí en la tierra es que nunca podemos aprovecharnos de los demás. Es malo aprovecharse  de los demás. Que los creyentes nuevos aprendan a proceder rectamente desde el principio. 

 

. . .Recuerden, por favor, que la disculpa o la restitución por sí sola es todavía insuficiente. El caso no está todavía resuelto, porque es necesario hacer algo más: "Y para expiación de su culpa traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a su estimación, y lo dará al sacerdote para la expiación" (v. 6). La ofrenda para las iniquidades en Levítico 5 sólo cubre los tratos ante Dios, puesto que no se ha incurrido en falta alguna contra el hombre, así que tiene que tratar el pecado primero ante el hombre  y luego ir a Dios en busca de perdón. A menos que haya resuelto la cuestión primero con el hombre, no habrá manera de que pueda ir a Dios y pedirle perdón. Uno debe primero restituir lo que ha tomado; luego puede recibir el perdón de Dios." 

                                (Watchman Nee)

         ________________

"Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores . . .Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."               (Mateo 6:12,14)                

       VICTORIA DE LA MANSEDUMBRE

"Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas" (Eclesiastés 10:4).

 

"También tenemos la violencia especial que la injusticia provoca, cuando nos afecta personalmente. ¿Hay alguna cosa que sea más recia de soportar que ésta? La injusticia nos toca directamente en el alma y contradice en nosotros --por nuestro sentido innato de la justicia-- el senti-miento de lo que nos he debido en bienes y en estima. Por eso la injusticia suscita indefectiblemente en nosotros una réplica inmediata de violencia contra la violencia, al menos en los sentimientos y en el pensamiento, ya que el miedo u otros motivos pueden impedirnos pasar a los hechos. Este es el motivo por el cual el precepto del perdón es tan difícil de cumplir, aunque es cómodo hablar de él cuando concierne a los demás. Con razón el Evangelio insiste en este tema: si no perdonáis a vuestro hermano desde el fondo de vuestro corazón, vuestro Padre tampoco podrá perdonaros ni abriros la puerta del Reino.

 

(. . .)Pero si conseguimos dominar la violencia que nos impulsa y que se revuelve en nuestro corazón como una bestia furiosa, si, aplacándonos poco a poco, tenemos la valentía de poner en las manos del Señor nuestra causa, todo este asunto de justicia y de venganza, y de abrir nuevamente la puerta a la benevolencia de Dios, que nos está invitando a buscar el bien, a vencer el mal por medio del bien en esas mismas personas que nos han ofendido, ¡qué paz repentina y qué suavidad encuentran lugar en nosotros! Una benevolencia y una suavidad ya invencibles y poderosas para buscar el bien, pues la prueba de la injusticia es la tentación suprema que penetra hasta las raíces mismas de esa violencia que hay en nosotros."( Servais Pinckaers)