La estrategia de Satanás

 

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad...”(2ª Tesalonicenses 2:7)

 

El grande y único antagonismo de Satanás es la Iglesia de Jesucristo. Contra la edificación de ésta el diablo dirige una oposición feroz y organizada, y es esto lo que se llama el misterio de la iniquidad. Pero la intención no es sólo constituir un agente destructivo contra el misterio de piedad (1ª Timoteo 3:16) y contra la edificación de la Iglesia (Mateo 16:18), la cual es la esposa de Cristo, sino que ha de ser también el producto de un gran genio creativo que culmina en la iglesia falsa, la ramera de Apocalipsis 17 y la consorte del Anticristo, que hizo que Juan, el amado, quedara “asombrado con gran asombro” cuando la vio (Apocalipsis 17:6). 

       Esta es la culminación del misterio de la iniquidad. Hoy día, la supuesta esposa de Cristo tiene su vestimenta de ramera. En lugar del vestido de bodas sin mancha, tiene puesto un manto ensuciado con la inmundicia del mundo, con las arrugas y con todo lo demás que constituyen las señales de su fornicación espiritual. Las personas comprendidas en ella no pertenecen a la Esposa de Cristo, pues “los que son de Cristo han crucificado la carne” (Gálatas 5:24), y “todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” (1ª Juan 5:4).

 

       El misterio de la iniquidad es, por tanto, la obra maestra de Satanás, que culmina en la iglesia mundial, la iglesia mundana del movimiento ecumenista. ¿Cuál es, exactamente, la estrategia de Satanás? ¿Cómo se desarrolla en el tiempo del fin? ¿Es el modernismo o es algo más sutil que el modernismo? (*)¿Cuál es la característica de la apostasía al final de esta época, que también es la señal para el día de la ira de Dios? 

       El Dr. Frederick B. Meyer (1847-1929) dijo: “ A medida que esta época llegue a su fin, podemos esperar que el engaño será más astuto”. Por la palabra “engaño” el Dr. Meyer se refería a la estrategia presente de Satanás en su programa de continua resistencia a la verdad de Dios y a la edificación de la Iglesia. Este programa se llama el misterio de la iniquidad (2ª Tesalonicenses 2:7) y esta edad es llamada el presente siglo malo” (Gálatas 1:4). El conjunto de verdades que hemos de explicar, se llama “la verdad presente” (2ª Pedro 1:12).

       El Antiguo Testamento no registra semejante estrategia satánica, por la sencilla razón de que no registra absolutamente nada acerca de la edificación de la Iglesia. Pero en esta época, el único y grande antagonismo de Satanás es la Iglesia, Cuerpo y Esposa de Cristo. Y bien puede el diablo ser vehemente en su oposición a la Iglesia, no sólo porque ella es la obra maestra de Dios, sino también porque, mientras la Iglesia permanece en la tierra, está impidiendo la plena maduración del misterio de la iniquidad; más aún, es la Iglesia la que un día ha de aplastar la cabeza de la serpiente (2ª Tesalonicenses 2:6-7); Romanos 16:20). Y ya que el misterio de la iniquidad ha de ser la obra maestra de Satanás, bien puede ser que, como señala el Dr. Meyer, “el engaño será más astuto” a medida que esta edad llegue a su fin.

 

       Tenemos entonces una esfera de sobrenaturalismo operando en la tierra, conocido como el misterio de la piedad (1ª Timoteo 3:16), y una esfera de sobrenaturalismo diabólico operando como movimiento contra la edificación de la Iglesia, conocido como el misterio de la iniquidad. El primero, culminará en la Esposa de Cristo; el otro, culminará en la ramera de Apocalipsis 17, la consorte del Anticristo.

 

       El desarrollo de esta nueva revelación empieza en Mateo 13, con las siete parábolas conocidas como “los misterios del reino de los cielos”. Estas parábolas, estudiadas juntas, nos revelan el carácter, el curso y la consumación de esta época, -época maravillosa- la cual es el punto focal de toda la revelación divina. Deseamos llamar la atención sobre la segunda parábola, conocida como “la parábola de la cizaña” (Mateo 13:24-30 y 36-43).

Quisiéramos mostrar de ella sólo dos cosas. En primer lugar, que, donde quiera que un misionero o un obrero cristiano tiene éxito en ganar un alma para Cristo o en edificar una asamblea local, inmediatamente aparece en escena la actividad de Satanás y una obra sobrenatural comienza; una obra que, aunque diabólica, es sobrenatural. En segundo lugar, advertimos una revelación sorprendente; los hijos del diablo son comparados con la cizaña, lo que quiere decir que se parecen a los hijos de Dios, aunque son la obra maestra de Satanás. Por esta razón nadie se da cuenta de la diferencia.

 

       Aunque el engaño ha de llegar a ser aún más astuto, notemos cuánto lo era ya en el principio de esta época. La cizaña se parece exactamente al trigo: engaño, entonces, significa imitación, y la imitación es el arte de la falsificación. Esta es , pues, la estrategia satánica de este tiempo. 

       Sorprende ver el éxito de tal plan de engaño y comprobar hasta qué punto ha triunfado. Dice el Dr. C. I. Scofield: “ Es tan grande el poder de Satanás para engañar, que a menudo los mismos que representan a la cizaña se creen ser los hijos del reino” (Mateo 7:21-23).

 

       Recordaremos aquí una verdad que ha sido ignorada por mucha gente buena y -extraño es decirlo-por muchos pastores y maestros. Jesús indicó que todo esto que hemos mencionado anteriormente sería así cuando, al hablar de su Iglesia, que aún no había sido establecida en la tierra, dijo: “El que tiene oídos para oir,oiga” (Mateo 11:15). Por cierto, muy pocos de los hoy llamados creyentes tienen oídos para esta verdad, y estamos plenamente convencidos de que la ignorancia que prevalece sobre este tema es resultado del tremendo poder enceguecedor del diablo. Es sorprendente ver como él ha ocultado tan bien su manera de obrar.

 

       En  Isaías14:12 Satanás, ya caído, es llamado Lucero, que significa “el que lleva luz”, y Dios se dirige a él en Ezequiel 28:12 como a alguien que estuvo “lleno de sabiduría”. Aquel que encabeza el misterio de la piedad es inigualable para Satanás, porque en Él “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:3). ¡Que Dios nos conceda “la mente de Cristo” (1ª Corintios 2:16) para discernir todas las cosas!

 

       Pero si los modernistas no fueron problema para la Iglesia, la cizaña sí era una fuente constante de problemas y debilitamiento (Hechos 5:1-11; 1ª Timoteo 5:15; 2ª Timoteo 4:14). La cizaña iba a quedar en la Iglesia profesante; los modernistas serían expulsados (Tito 3:10). La cizaña es una "quinta columna" que se ha infiltrado en la Iglesia y la está minando desde adentro. Sus representantes pasan por cristianos, pero nunca han sido renacidos. Son más peligrosos que los modernistas, y es un hecho sorprendente que muy pocos parecen darse cuenta de su presencia en nuestro medio.


 

                                           Extracto tomado del libro "EL MISTERIO DE INIQUIDAD",                                                          por F.V. DABOLD. (Impreso en 1969).

                                                                 _____________________


(*) El modernismo es un movimiento surgido a finales del siglo XIX y principios del XX , que se extendió mayormente por Europa y América. Pretendió una reforma religiosa interna en sentido apologético, a fin de armonizar las verdades fundamentales de la fe cristiana con las conquistas filosóficas. Su intención era conciliar las insalvables divergencias existentes entre fe y razón (agnóstica) y entre Biblia y ciencia.

 

       El modernismo en sí es síntesis de todas las herejías partiendo, en su origen,del agnosticismo, subjetivismo y relativismo. Su influencia contaminó gravemente a sectores importantes de la Iglesia cristiana (al igual que ocurre en nuestros días con el posmodernismo o iglesia emergente y el ecumenismo). (Ver "El Posmodernismo y la Iglesia", "Ecumenismo, el viejo truco", "¿Iglesia Evangélica sin Evangelio?" y "La prueba actual de la Iglesia de Jesucristo").

 



 


 

 

 

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     La misericordia y la justicia

"El hombre misericordioso percibe los peligros de la injusticia, pues ésta contiene un veneno  comunicativo que pasa de aquél que comete la injusticia a aquél que la padece, y engendra en éste un deseo de devolver mal por mal.; y esto lo haría a su vez injusto. 

La primera batalla del hombre miseri-cordioso se libra en su propio corazón.: debe vencer en sí mismo el deseo del mal, que por fuera se reviste de la justicia lesionada, y debe vencer los sobresaltos del amor propio herido, con el fin de que se sobreponga la voluntad de bien, la misericordia, que hace a la justicia dinámica y generosa. Así el bien empieza a sobreponerse al mal en nuestro corazón, siguiendo la recomendación de san Pablo: "Sin devolver mal por mal; procurando lo bueno delante de todos los hombres" (Romanos 12:17).

Habiendo de esta manera expulsado la dureza mala del espíritu de venganza, el misericordioso sabrá mejor que nadie juzgar con clarividencia y con benevolencia lo que conviene hacer en favor de la verdadera justicia.

Comprenderá que no puede contentarse con restablecer una justicia externa, sino que al mismo tiempo debe dar testimonio a favor de la justicia misericordiosa de Dios que ha aprendido, que él mismo ha recibido a pesar de sus faltas.

Sabrá ver en el perdón juiciosamente aplicado, generosamente practicado, la mejor arma de la que dispone para abrir los caminos de la justicia de Dios y tocar el corazón de quien le ha ofendido."

(Texto: Servais Pinckaers/Ilustración: obra de Pelegris Clavé i Roquer)

                  La guerra cristiana

La razón por la que tantos cristianos fracasan en toda su vida es sencilla-mente esta: aprecian demasiado bajo el poderío del enemigo. Mis queridos amigos, ustedes y yo tenemos que contender con un terrible enemigo. Que no les engañe Satanás. A no ser que ustedes estén muertos espiritualmente, habrá guerra. Casi todo lo que nos rodea tiende a alejarnos de Dios. No es un solo paso desde Egipto al trono de Dios. Hay un viaje por el desierto y hay enemigos en la tierra. No crea ningún hombre o mujer que todo lo que hay que hacer es constituirse miembro de una iglesia; en esto no se encuentra la salvación. La cuestión es ¿están ustedes constantemente venciendo al mundo? O de lo contrario, ¿está venciendo el mundo a ustedes? ¿Tienen ustedes hoy más paciencia que hace cinco años? ¿Son ustedes más amables? Si no, el mundo les está venciendo,aun cuando sean ustedes miembros de una iglesia. En la epístola que Pablo escribió a Tito, él dice que hemos de ser sanos en paciencia, en la fe y en el amor  (Tito 2:2). Hay muchos cristianos que son en parte buenos, pero en otras malísimos. Parece que nada más un pedacito de ellos se ha salvado. Sus caracteres no están redondeados. Esto solamente es el resultado de no haber sido enseñados que tienen que luchar contra un terrible enemigo." (Tomado de "La Vida Vencedora", de D.L.Moody

 /Ilustración: John Wycliffe frente a sus acusadores católicos.)