EL RAPTO SECRETO: 

¡doctrina falsa!!!

 

Por Ahmed Nahr Wadi

 

La unión visible y permanente de Cristo con su Iglesia es uno de los mas profundos anhelos de cada creyente. La Iglesia, a través de los siglos, ha añorado la feliz realización de ese inefable momento. Tal unión significa que la Iglesia será removida de la esfera de pecado y corrupción de este mundo para ser llevada por Cristo a los cielos. Entre un gran número de cristianos se usa la expresión“rapto secreto para referirse a la forma en que la Iglesia será trasladada de este mundo al celestial. La palabra rapto nos viene del latín rapio, y significa “apoderarse de”,“arrebatar”. El vocablo latino parece estar relacionado etimológicamente con el griego harpázo.

Entre sus diferentes usos en el Nuevo Testamento, harpázo designa la obra del Espíritu Santo al trasladar a una persona en forma sobrenatural de un lugar a otro (Hechos 8:39; 2ª Corintios 12:2-4). San Pablo usa ese mismo verbo para referirse a la forma en que el pueblo de Dios se unirá con el Señor¨”Seremos arrebatados” (1ª Tesalonicenses 4:17). En un momento específico, los santos serán “arrebatados” de la tierra para encontrarse con el Señor.

 

      En la definición e interpretación de esta creencia han surgido dos áreas de desacuerdo entre algunos creyentes. La primera está relacionada con la identificación del momento en que la unión se realiza. ¿Es la Iglesia trasladada antes de la segunda venida de Cristo o coincide el traslado con la venida? El segundo motivo de desacuerdo tiene que que ver con la forma del rapto. ¿Es este un evento secreto en el cual la aparición de Cristo no es visible o es un evento que puede ser obervado por todo el mundo?

 

Origen de la enseñanza del rapto secreto

      

      Tradicionalmente los cristianos han entendido que la traslación de la Iglesia ocurre en el momento de la segunda venida de Cristo y que, por lo tanto, no es un evento secreto. La historia de la teoría del rapto secreto de la Iglesia indica que ésta se introdujo en el pensamiento cristiano durante el siglo XIX. A mediados de ese siglo hubo entre un grupo de protestantes ingleses un marcado interés por una mejor comprensión de las Escrituras, particularmente en lo que a las profecías concernía. Uno de los principales líderes de ese movimiento fue el ministro anglicano John Nelson Darby (1800-1882). Desilusionado con la iglesia anglicana, Darby se unió a grupos de hermanos que se reunían privadamente a estudiar la Biblia. Como resultado de sus estudios de la Biblia, Darby introdujo en el protestantismo el dispensacionalismo. De acuerdo a él la historia puede dividirse en eras o dispensaciones. Cada dispensación consiste en una forma distinta en que Dios salva al hombre, Las dispensaciones mas importantes son la de la ley (la judía) y la de la gracia (la Iglesia).

 

Darby fue el primero en enseñar que la venida de Cristo consistía en dos etapas separadas entre sí por un período de tiempo. Durante la primera etapa sucedería el rapto secreto de la Iglesia, antes de la Gran Tribulación. Con ese evento concluiría la dispensación de la Iglesia. De hecho, él pensaba que la dispensación de la Iglesia era en realidad un paréntesis dentro de la dispensación judía. Una vez que el rapto aconteciese, la dispensación judía sería restablecida. Después de la Gran Tribulación ocurriría la segunda etapa de la segunda venida de Cristo. Entonces él vendría en forma visible a establecer su reino mesiánico.

 

      John Nelson Darby visitó Estados Unidos varias veces. Sus ideas influyeron significativamente sobre los protestantes evangélicos. Sus enseñanzas fueron popularizadas por medio de la Biblia de C. I. Scofield. Las notas aclaratorias que se le añadieron a esa Biblia enseñan el dispensacionalismo y el rapto de la Iglesia. Hace pocos años el rapto recibió un nuevo impulso por medio del libro de Hal Lindsey, titulado en inglés The Late Great Planet Earth, y que ha sido traducido al español.

 

Resúmen de la enseñanza del rapto secreto de la Iglesia

 

      Los más claros exponentes modernos de la enseñanza del rapto secreto de la Iglesia son John E.Walvoord y Paul Feinberg. La doctrina parte de dos enseñanzas neotestamentarias interpretadas en forma peculiar. La primera establece que la venida de Cristo es inminente. Es decir, la venida no está precedida por señal alguna y, por lo tanto, puede acontecer en cualquier momento en forma inesperada. La segunda establece que antes de la segunda venida habrá una gran tribulación, pero la Iglesia no pasará por ella (Apocalipsis 3:10).

 

      En el desarrollo de la enseñanza del rapto secreto fue necesario preguntarse, ¿cómo se puede decir que la venida de Cristo es inminente y, a la misma vez, que será precedida por la Gran Tribulación? Además, si la Gran Tribulación ocurre antes de la venida de Cristo, ¿en qué forma se puede decir que la Iglesia no pasará por ella? Es en la busca de la solución a esos interrogantes, y otros semejantes, que surge la teoría del rapto secreto de la Iglesia . La segunda venida se define como consistiendo de dos etapas, una invisible y la otra visible. Entre ambas etapas hay un período de unos siete años. La venida invisible de Cristo tiene como propósito remover la Iglesia del mundo. Esto sucede a través del rapto. En esa ocasión los santos son resucitados en forma incorruptible y, unidos a los vivos transformados, son llevados por Cristo.

 

                                                                                             Siguiente...2

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

Inutilidad de las obras para la salvación

(El trágico engaño de la religión romana)

"Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia" (Isaías 64:6).

 

La historia refiere de un general romano que después de haber prestado grandes servicios a la república, fue acusado de un delito capital. Confiado en sus méritos, se presentó muy animoso y  tranquilo  ante el Senado; y  mostrando a los jueces las gloriosas y múltiples heridas que había recibido en defensa de la patria, exclamó:  ¿Es posible que servicios tan eminentes, que acciones tan valientes, que heridas tan honrosas queden borradas por un solo delito?

 

Muchos religiosos sinceros, a semejanza de aquel general romano, se han presentado, se presentan y se presentarán muy confiados ante el tribunal de Dios; apoyados en una larga lista de buenas obras y de acciones religiosas y morales que consideran válidas para obtener la anhelada salvación de sus almas.  ¡Cuánta desesperación, cuánto dolor, cuántas lágrimas al comprobar que se encuentran ante la justicia de Dios con las manos vacías¡  Esa es la trágica consecuencia del pecado en la vida del hombre caído. Entonces muchos hombres se preguntarán inútilmente: ¿Es posible que tanto bien quede olvidado por causa de algunos pecados y transgresiones? Sí, porque según la voluntad de Dios las obras no significan nada en cuanto a la salvación: solo la fe en la perfecta obra expiatoria de Cristo tiene validez para la reden-ción del pecador sin esperanza. Bien que lo expresa el apóstol Pablo:"Por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios" (Efesios 2:8). 

El mismo Jesús abre el camino a la vida eterna a través de su Palabra: "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (Juan 5:24).

Él nos dejó palabras de esperanza frente al dolor y desesperación de Marta : "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11:25).

(J.Mª V.M./Inspirado en un texto de 1862)

     La presencia de Dios debe ordenar                      nuestra manera de vivir 

Al alma a la que Dios se manifiesta y le da el deleite de su presencia, está obligada a demostrar fidelidad a Él. No debe involucrarse en ningún negocio que no corresponda a la vocación recibida  o a una necesidad obvia. Debe desempeñar sus negocios sin preocuparte en cuanto a la continuación de los mismos, con la intención solamente de cumplir la voluntad de Dios, voluntad que obra tanto en un aparente mal como en un bien.

 

Debe ocuparse más en Dios que en las criaturas, y creer que no hay ejercicio , más importante y excelente que el de guardar la unión con el Dios presente. A Él debe la complacencia. Agradar al hombre lleva a la distracción y nos aleja de Dios.

 

El alma que está en Dios debe sujetarse al orden y a la providencia, y aceptar con voluntad la pobreza, la miseria, el abandono y el sufrimiento de toda índole. Tampoco debe buscar carnalmente la liberación de ello, sino más bien gozarse de que la propia presunción sufra una quiebra. Como Pablo debe gloriarse en las debilidades (2ª Corintios 12:9-10).

          (Johann v. Bernières-Louvigni)