EL PURGATORIO:

Una doctrina

falsa vigente

( Purgatorio, retablo del s.XVI. Burgos)

La Biblia, la Palabra única y verdadera de Dios dice: "...y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén" (Apocalipsis 1:5-6). "...Cristo , habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios...porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebreos 10:12, 14).

 

El Catecismo católico-romano enseña, falsamente, que después de la muerte, algunas personas son enviadas a un lugar llamado Purgatorio, para ser purificadas antes de entrar al cielo:

 

"Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo" (p. 298, nº1030).

 

"La Iglesia católica llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos..." (p. 298-299,nº1031).

 

¿Proviene de Dios esta doctrina, o es otra tradición de hombres? He aquí la respuesta, citada directamente del Catecismo católico-romano:

 

"La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia y de Trento" (p. 298, nº1031).

 

¿Es acaso irrazonable preguntar, dónde obtuvo información un grupo de hombres acerca de la vida después de la muerte, para formular tal doctrina?

Amigo católico, si usted está orando por seres queridos porque cree que están en el Purgatorio, necesita saber que Dios no le dijo que ellos están en ese lugar. Fue un grupo de líderes religiosos quienes lo dijeron:

 

"Hasta que el Señor venga en su esplendor con todos sus ángeles y, destruida la muerte, tenga sometido todo, sus discípulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se purifican; mientras otros están glorificados" (p. 277, nº 954).

 

El mayor problema en relación con esta doctrina es que la Biblia nunca indica que existe tal lugar. La Biblia tampoco enseña que después de la muerte, se necesita mayor purificación para ir al cielo. Por el contrario, la Palabra de Dios declara que la salvación es un regalo:

 

"Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23).

 

"Pues si por la transgresión de una sólo reinó la muerte, muchos más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia" (Romanos 5:17).

 

Dios, quien es veraz y es amor, ¿le ofrecería la vida eterna como dádiva, luego lo haría sufrir para obtenerla, y mentiría al respecto en su Palabra?

 

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios" (Efesios 2:8).

 

Si hemos de creer en la Biblia, quienes mueren en Cristo no necesitan más purificación. Ellos ya han sido justificados por Jesucristo:

 

"Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira" (Romanos 5:9).

 

"Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Romanos 3:24) 

 

El apóstol Pablo también hace hincapié en esta enseñanza:

 

"Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús" (1ª Corintios 6:11).

 

Los cristianos verdaderos ya están purificados porque Cristo quitó el pecado al morir en la cruz:

 

"... pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado"  (Hebreos 9:26).

 

Los hijos de Dios no necesitan sufrir para alcanzar salvación, porque han sido comprados y el precio ya fue pagado:

 

"Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios "(1ª Corintios 6:20).

 

El precio fue la sangre de Jesucristo:

 

"... para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre" (Hechos 20:28).

 

Si la enseñanza de la Biblia es tan clara en este asunto, ¿por qué la Iglesia Católica instituyó una doctrina que ha persuadido a fieles miembros a dar millones de dólares a la iglesia, para que se digan oraciones y se oficien misas en favor de seres queridos fallecidos? Usted mismo tendrá que encontrar la respuesta a esta pregunta.

Por lo menos, ahora sabe que la doctrina del Purgatorio nació en la mente de seres mortales:

 

"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" (Romanos 8:1).

 

Conclusión: Si usted sufre, entonces no es un regalo.

 

Tomado de: El blog de Bismarck7 

http://bismarck77.obolog.com/purgatorio-doctrina-falsa-iglesia-442418 

 http://www.youtube.com/watch?v=JSmIIgoJ6qw

 

Por favor, tómese un momento para leer el siguiente texto doctrinal de la "iglesia católica-romana":

 

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                El canto congregacional

 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios"  (Hechos de los apóstoles 16:25).

 

"El día de la Reforma cantamos casi siempre el gran himno "Castillo fuerte en nuestro Dios". Este es probablemente el himno más querido de la Reforma. Y solamente es uno de entre muchos. Menos conocido es el hecho de que Juan Calvino también fue autor de por lo menos un himno, que todavía se canta hoy día, aunque no aparece en todos nuestros himnarios. Tenemos que hacer notar, como introducción, un hecho  interesante: que la Reforma restauró el canto congregacional.

¿Por qué decimos "restauró"? Porque el canto congregacional es tan antiguo como la iglesia. Los salmos dan testimonio de que la iglesia del Antiguo Testamento cantaba. La Iglesia del Nuevo Testamento era también una iglesia de cantores desde su mismo principio.

 

 (. . .) Lo más importante es que la Reforma produjo gente que podía cantar. Cantar significa algo más que poner un verso en música; el canto espiritual nace del corazón. Sólo el canto gozoso --el corazón que ha experimentado el gozo de la salvación-- es apto para cantar alabanzas a Dios".  (Texto: Gordon H. Girod/ Del libro "Dios no ha muerto"/Ilustración: Interior catedral protestante de san Pedro de Ginebra).

          Cuando la misericordia lucha                                    por la justicia

El que sigue la justicia y la misericor-dia hallará la vida, la justicia y la honra”     (Proverbios 21:21)

 

"El perdón, el verdadero perdón es el fruto de una lucha entre dos justicias, entre la justicia corta de los hombres y la justicia ancha y generosa de Dios.

Con frecuencia oponemos la misericordia a la justicia, como si el perdón no hiciera más que apartar a un lado las exigencias de la justicia. Esto es una visión falsa, que hace injusta a la misericordia y cree que en la justicia no hay piedad. La realidad es más compleja, más rica y más profunda. La misericordia quiere la justicia, y lleva su preocupación por ésta más allá de lo que nosotros mismos hacemos habitualmente.

 

A los ojos del misericordioso, la más grande miseria no es sufrir la injusticia, sino ser un hombre injusto, que comete la injusticia y acaba por amarla. Por encima de los actos que se suponen injustos, el misericordioso considera a la persona capaz siempre, si no por sí misma al menos por la gracia de Dios, de volver a la justicia, y sigue amándola a pesar de sus equivocaciones. Para él, la conversión del corazón a la justicia tiene mayor precio que todos los perjuicios exteriores que haya podido sufrir, y así es su misericordia: volver las armas y los actos de la injusticia contra la misma para vencerla en el corazón de los demás y en su propio corazón."                                          (Servais Pinckaers)