2) Blasfema todo aquel que afirme que María es co-mediadora.

 

Desde hace siglos, la iglesia católico-romana se dirige inútilmente a María pidiendo su mediación, algo que ella jamás podrá escuchar ni conceder porque, al igual que todos los redimidos por Cristo que ya han partido, se encuentra esperando el día de la Resurreccción gloriosa. La Santa Biblia, la única palabra revelada por Dios, declara a Jesucristo como el único Mediador entre Dios y los hombres (1ª Timoteo 2:5). Por esto mismo, rechazamos firmemente, como verdadera iglesia de Jesucristo fiel a la Palabra divina, todas aquellas doctrinas falsas que enseñan y defienden que el hombre necesita de la mediación de otros u otras para llegar a alcanzar el favor de Dios. Ni instituciones religiosas, ni hombres pecadores, ni “santos” creados por el hombre, ni ángeles, ni María -a quién la iglesia apóstata de Roma atribuye el herético nombre de “medianera de todas las gracias”- puede ejercer el oficio de mediación entre Dios y el hombre. Las Escrituras declaran que:

 

a) Solo hay un mediador, Jesucristo hombre (1ª Timoteo 2:5).

b) Solo él es el mediador del Nuevo Pacto (Hebreos 12:24)

c) Solo su sangre nos da libertad para entrar al Lugar Santísimo (Hebreos 10:19-22; Juan 14:6).

 

(Para alguna pregunta o aclaración bíblica sobre el tema, no tengan inconveniente en dirigirse a la dirección o teléfonos que aparecen en la columna de la derecha. Les atenderemos cordial y atentamente en el Señor).

 

 

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

              El valor de las Escrituras

"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis

la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39)

 

"Cuando Cristo comenzó su ministerio en la sinagoga de Nazaret con las palabras de Isaías: "El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres", Él dijo: "Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos" (Lc. 4:17-21). En el Sermón del Monte nuestro Señor dijo: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas" (Mat. 5:17-19).

 

En estos días tenemos muchos libros acerca de la Biblia, pero hay muy poco escudriñamiento de las mismas Escrituras. Un estudio detenido de lo que Jesús mismo dice acerca de las Escrituras del Antiguo Testamento, con el ruego de que la luz del Espíritu Santo sea arrojada sobre las páginas, recompensaría bien al estudiante de la Biblia.  Muy pocos tienen idea de cuán numerosas son las citas del Antiguo Testamento hechas por nuestro Señor. Él hace referencia a veinte personajes del Antiguo Testamento, Cita de diecinueve libros diferentes. . ."¿No habéis leído?" o "Escrito está", es el fundamento del constante llamado de Cristo".         

(Texto: A.M.Hodgkin/Ilustración: Obra de Rembrandt) 

                  ¡La soberanía de Dios!

¿Qué queremos decir con esta expresión? Queremos decir la supremacía de Dios. que Dios es Rey, que Dios es Dios. Decir que Dios es soberano es declarar que es el Altísimo, el que hace todo conforme a su voluntad en los huestes de los cielos y entre los habitantes de la tierra, de modo que nadie puede detener Su mano ni decirle: ¿Qué haces? (Daniel 4:35). Decir que  Dios es soberano es declarar  que es el Omnipotente, el Poseedor de toda potestad en los cielos y en la tierra, de modo que nadie puede frustrar Sus consejos, impedir Sus propósitos, ni resistir Su voluntad (Salmo 115:3). Decir que Dios es Soberano es declarar que "se enseñoreará de las gentes" (Salmo 22:28), levantando reinos, derrumbando imperios y determinando el curso de las dinastías según le agrada. Decir que Dios es soberano es declarar que es el "solo soberano", Rey de reyes, y Señor de señores" (1ª Timoteo 6:15). Tal es el Dios de la Biblia".         

 (Del libro "La soberanía de Dios", de A.W. Pink)