9. La Biblia enseña, y los cristianos a través a través de todas las edades de la Iglesia lo han creído, que la Biblia es la única, final e infalible Palabra de Dios (2ª Timoteo 3:16; Hebreos 1:1-2, 2ª Pedro 1:20-21), y que permanecerá para siempre (1ª Pedro 1:23-25). Vemos la mano de Dios en la preservación providencial del texto de la Biblia, cosa que fue confirmada de manera maravillosa por el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto o Qumram.

 

En contraste, el mormonismo enseña que se han perdido muchas verdades de la Biblia, que es corrupta y que no contiene la plenitud del Evangelio (Enseñanzas del profeta José Smith, 4-5,404; Libro del Mormón, Nefi 13:26-29).

10. La Biblia enseña, y los cristianos a través de todas las edades de la Iglesia lo han creído, que la Iglesia verdadera fue establecida por Jesús con su divino poder, y por esto la Iglesia nunca pudo ni podrá desaparecer de la tierra (Mateo 16:18; Juan 17:11; 1ª Corintios 3:11). Los cristianos admiten que ha habido pecado en la Iglesia, pero también creen que siempre ha existido un remanente de personas que han guardado los principios del Evangelio.

      (El ángel Moroni)

En contraste, el mormonismo enseña que hubo una gran y total apostasía en la Iglesia establecida por Jesucristo; continuando este estado de apostasía hasta hoy, excepto entre aquellos que han llegado a un conocimiento del evangelio restaurado por la Iglesia Mormona (Doct. de Salvación, 3:249-273).

Conclusión: Los puntos enumerados como doctrina cristiana, constituyen el  evangelio comúnmente creído por todos los cristianos a  través de todas las edades de la Iglesia, sin importar denominación alguna. Esto es distinto a otras religiones como el mormonismo, que mientras pretenden ser cristianos en sus creencias y prácticas, dan más autoridad a otras escrituras espúreas que a la Biblia, teniendo creencias que nunca fueron enseñadas por Jesucristo. La mayoría de estas sectas se han originado en los últimos 200 años (Ciencia Cristiana, Testigos de Jehová, Mormones, Adventistas, etc., y estas sí representan una apostasía.

 

Si los mormones piensan que son los únicos verdaderos cristianos, no deberían pretender ser parte de la Iglesia cristiana. En lugar de ello, deberían proclamar a todo el mundo que los que dicen ser cristianos son nada más que apóstatas, y que los mormones son los únicos verdaderos cristianos. En realidad, esto es lo que enseñan en privado, pero no abiertamente. ¿Por qué. entonces, pretenden ser parte de lo que el mundo en general considera la iglesia cristiana, cuando bien saben que no lo son? Su motivación parece ser una combinación de las tres posibilidades ya mencionadas, especialmente la segunda, que es convertir más y más personas a la secta del mormonismo.

 

Nuestra gratitud a "Centro de Información sobre Sectas, Religiones y Nuevos movimientos espirituales". También mostramos nuestra  gratitud al Pastor Armando Alducín por su documentado trabajo en estos 13 interesantes videos)

(Esta Entidad no comparte aquellas imágenes religiosas, o secuencias de películas, que puedan aparecer en videos ajenos a este Curso sobre los Mormones).

www.sectas.org/Articulos/mormones/morm1.htm

http://www.miapic.com/es-cristiano-el-mormonismo 

http://www.iec-guatemala.com/mormones.htm

 

 

 

   Anterior...1,2

IGLESIA EVANGÉLICA EL

ALFARERO.COM

Avda. Blas Infante, núm. 37

Jerez de la Frontera (Cádiz)

Móvil: 669 018 797

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

                El canto congregacional

 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios"  (Hechos de los apóstoles 16:25).

 

"El día de la Reforma cantamos casi siempre el gran himno "Castillo fuerte en nuestro Dios". Este es probablemente el himno más querido de la Reforma. Y solamente es uno de entre muchos. Menos conocido es el hecho de que Juan Calvino también fue autor de por lo menos un himno, que todavía se canta hoy día, aunque no aparece en todos nuestros himnarios. Tenemos que hacer notar, como introducción, un hecho  interesante: que la Reforma restauró el canto congregacional.

¿Por qué decimos "restauró"? Porque el canto congregacional es tan antiguo como la iglesia. Los salmos dan testimonio de que la iglesia del Antiguo Testamento cantaba. La Iglesia del Nuevo Testamento era también una iglesia de cantores desde su mismo principio.

 

 (. . .) Lo más importante es que la Reforma produjo gente que podía cantar. Cantar significa algo más que poner un verso en música; el canto espiritual nace del corazón. Sólo el canto gozoso --el corazón que ha experimentado el gozo de la salvación-- es apto para cantar alabanzas a Dios".  (Texto: Gordon H. Girod/ Del libro "Dios no ha muerto"/Ilustración: Interior catedral protestante de san Pedro de Ginebra).

          Cuando la misericordia lucha                                    por la justicia

El que sigue la justicia y la misericor-dia hallará la vida, la justicia y la honra”     (Proverbios 21:21)

 

"El perdón, el verdadero perdón es el fruto de una lucha entre dos justicias, entre la justicia corta de los hombres y la justicia ancha y generosa de Dios.

Con frecuencia oponemos la misericordia a la justicia, como si el perdón no hiciera más que apartar a un lado las exigencias de la justicia. Esto es una visión falsa, que hace injusta a la misericordia y cree que en la justicia no hay piedad. La realidad es más compleja, más rica y más profunda. La misericordia quiere la justicia, y lleva su preocupación por ésta más allá de lo que nosotros mismos hacemos habitualmente.

 

A los ojos del misericordioso, la más grande miseria no es sufrir la injusticia, sino ser un hombre injusto, que comete la injusticia y acaba por amarla. Por encima de los actos que se suponen injustos, el misericordioso considera a la persona capaz siempre, si no por sí misma al menos por la gracia de Dios, de volver a la justicia, y sigue amándola a pesar de sus equivocaciones. Para él, la conversión del corazón a la justicia tiene mayor precio que todos los perjuicios exteriores que haya podido sufrir, y así es su misericordia: volver las armas y los actos de la injusticia contra la misma para vencerla en el corazón de los demás y en su propio corazón."                                          (Servais Pinckaers)