Apologética -Lista de temas >

 

¿Qué entendemos por

 

APOLOGÉTICA?

 

 APOLOGÉTICA, apologeticus, y éste del griego apologhéomai= me defiendo, o en defensa) es, en sentido amplio, la parte de la dialéctica cuyo fin es la defensa de la verdad. Bajo este aspecto pueden considerarse como apologética los tratados de ciertos escritores y filósofos antiguos, como la Apología de Sócrates, de Platón. En el terreno cristiano, entre muchos, destacamos, tratados como Apología , de Quadrato, dirigida al emperador Adriano; Adversus haereses, de Ireneo de Lyón contra las doctrinas gnósticas, y el Diálogo con Trifón, de Justino.

 

      Hoy el término apologética se refiere, en la mayoría de los casos, a la teología y su objetivo es la defensa de la verdad cristiana bíblica frente al paganismo y las herejías (de dentro y de fuera de la iglesia de Jesucristo), y de las falsamente llamadas “iglesias cristianas”.

La Iglesia de Jesucristo, desde el comienzo de su misión en la tierra, ha tenido que hacer frente a innumerables herejías que intentaban minar los cimientos de la fe bíblica. Para ello, el Señor levantó, y sigue levantando, ministerios ungidos por el Espíritu Santo para desbaratar toda obra del enemigo que pretenda sembrar la mentira y el error, intentando introducir encubiertamente “herejías destructoras” (2ª Pedro 2:1). La necesidad de la apologética bíblica ya era altamente preocupante en el primer siglo de la Iglesia, porque preocupante y seria era también la amenaza de diversas escuelas gnósticas, filosóficas y pseudocristianas, como los nicolaítas y los judaizantes.

     

      El apóstol Pablo, aconseja a su discípulo Timoteo en sus cartas inspiradas que si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,está envanecido, nada sabe, y delira (y debe apartarse) de los tales” (1ª Timoteo 5:3-5). Más adelante, sigue diciendo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo...que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2ª Tim. 4:1-4).

 

      También el apóstol Pedro, conocedor del peligro que acecha sigilosamente a la incipiente iglesia neotestamentaria, escribe con autoridad: “Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros (1ª Pedro 3:15).

 

       Nuestra iglesia, desde su fundación, ha sentido el llamamiento de Jesucristo para contender, firmemente, por la doctrina revelada por Dios en su Palabra, porque “el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios (1ª Timoteo 4:1). Y estos, son los postreros tiempos, hermanos. La Iglesia de Jesucristo debe estar preparada para hacer frente a la creciente invasión de falsas doctrinas que intentan relativizar la firmeza doctrinal de la Iglesia de Jesucristo. Ante todo esto, consideramos que debe haber un espacio en nuestra página web dedicado a denunciar y desenmascarar ,con la firmeza bíblica, en un contexto claramente apologético, las diversas doctrinas espúreas que se ciernen cada día más sobre los fundamentos cristianos.

 

A tal fin, comenzaremos tratando el tema de María, la madre de Jesús, cuya entronización va en aumento en todo el mundo, intentando la “iglesia” católico-romana seducir y arrastrar a muchas almas inconstantes al error, a la mentira, y a las tinieblas , ya que confían en las palabras y soflamas de estos guías ciegos: “Si el ciego guiare al ciego, ambos caerán al hoyo” (Mateo 15:14). Precisamente, la Santa Biblia, por boca del mismo Jesucristo, tira por tierra toda pretensión de colocar a María a la misma altura de Dios (aunque ellos lo nieguen): “ Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto” (Mateo 4:10. Biblia católica Nacar-Colunga). Abordaremos, con rigor bíblico, aquellas doctrinas espúreas que vienen dañando la verdad revelada en las Santas Escrituras, "...refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios" (2ª Corintios 10:5). Ineludiblemente, es una misión prioritaria de la Iglesia de Jesucristo frente a la mentira creciente e invasiva que está arremetiendo sutil y, a la vez, abiertamente, contra los cimientos de la fe. Desde aquí, hacemos nuestras las palabras del Señor al apóstol Pablo: "No temas, sino habla, y no calles" (Hechos 18:9). Entendemos, por tanto, que la Apologética estará vigente hasta la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo.      

 

 

                                                                                           Siguiente...2,3

IGLESIA EVANGÉLICA EL

ALFARERO.COM

Avda. Blas Infante, núm. 37

Jerez de la Frontera (Cádiz)

Móvil: 627 137 280

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

      LA VERDADERA UNIDAD EXISTE

"...solícitos en guardar la UNIDAD DEL ESPÍRITU en el vínculo de la paz" (Efesios 4:3)

 

La verdadera unidad existe. La cuestión

es: ¿Quién puede producir esa unidad? Y la respuesta es que sólo el Espíritu Santo puede producir tal unidad. Eso fue lo que ocurrió en Pentecostés. Como resultado del bautismo con el Espíritu Santo, no solo predicaron aquellos cristianos primitivos codo con codo un mismo mensaje de salvación, sino que además "se añadieron aquel día como tres mil almas" (Hechos 2:41). Y podemos asegurar que  aquellas almas eran verdaderas "piedras vivas" y no meros elementos decorativos en una estructura vacía. En otras palabras, para alcanzar la meta de la unidad entre cristianos . . . es imprescindible la vigorosa acción del Espíritu Santo produciendo un verdadero temor de Dios y un intenso anhelo por su gloria. Un mero sentimiento intelectual a una determinada ortodoxia no es suficiente. Ya tenemos demasiado cadáveres eclesiásticos constituidos por ese material, demasiados valles de huesos secos. Solo el soplo del Espíritu puede formar un cuerpo vivo y vitalizador.

 

Querido hermano, si anhelas ver al pueblo de Dios unido alrededor de un proyecto, una visión o una causa común, no te dejes engañar por el espejismo de Babel ni te conformes con la bendición de Adulam. Elévate a Pentecostés, busca que el Espíritu sople sobre los huesos secos, que su fuego consuma toda la escoria de nuestros apaños, maniobras y estrategias. Imbúyete del espíritu del Maestro, quien dijo: "No recibo gloria de los hombres" (Juan 5:41), y de su siervo Pablo, quien dejó claro que no buscaba "gloria de los hombres, ni de vosotros ni de otros" (1ª Tesalonicenses 2:6).    (D. C. M.)

El Evangelio de la gracia soberana de Dios  (Carlos Haddon Spurgeon)

 

Habiéndose  observado, con evidente preocupación, cuán grande es el rechazo generalizado de muchos hacia la doctrina de la gracia soberana de Dios, incluimos estas breves líneas del reconocido siervo de Dios  C.H.Spurgeon sobre tan transcen-dente  tema:

"Si algo es aborrecido enconadamente es el verdadero Evangelio de la gracia de Dios, especialmente si esa odiosa palabra "soberanía" se menciona al mismo tiempo. Atrévanse a decir: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compa-dezca" (Romanos 9:15), y habrá furiosos críticos que les insultarán descomedida-mente. El religioso moderno no sólo aborrece la doctrina de la gracia soberana, sino que despotrica y se enfurece con su sola mención. Preferiría que blasfemára-mos antes que predicáramos la elección por el Padre, la expiación por el Hijo o la regeneración por el Espíritu. Si quieren ver a alguien excitado hasta que lo satánico prevalezca claramente, dejen que algunos de los nuevos teólogos les oigan predicar un sermón sobre la libre gracia.

 

Un evangelio que sea según los hombres será bienvenido por los hombres, pero hace falta una operación divina en el corazón y la mente para que alguien esté dispuesto a recibir en lo más profundo de su alma este inaceptable Evangelio de Dios. 

Mis queridos hermanos, no traten de hacerlo agradable a las mentes carnales. No oculten el tropiezo de la cruz, no sea que la hagan vana. Los ángulos y las esquinas del Evangelio son su fuerza: recortarlos significa quitarles su poder.

La moderación no es el aumento de la fuerza sino su muerte. ¡Claro!, habrán notado que aun entre las sectas sus puntos distintivos son los cuernos de su poder; y cuando éstos quedan prácticamente omitidos, la secta decae. Aprendan, pues, que si quitan a Cristo del cristianismo, el cristianismo está muerto. Si quitan la gracia del Evangelio, el Evangelio desaparece. Si a la gente no le gusta la doctrina de la gracia, denle tanto más de la  misma".            (C. H. S./1890)