Registrada en el Ministerio de Justicia en 1.993. Miembro de la F.E.R.E.D.E. y del C.E.A.A.

     

                    Lema para 2018:

    " Levántate y conquista con el poder del            Espíritu Santo" (Zacarías 4:6)

        (Tomado de la Iglesia "Torre Fuerte")     

                         _____________________                He aquí  que como el barro en la mano del                alfarero, así sois vosotros en mi mano" (Jer. 18:6)

 

 

EL ESPÍRITU SANTO 

EN LA IGLESIA

 

No apaguéis al Espíritu” (1ª Tes. 5:19)

La Iglesia debe reconocer siempre la soberanía del Espíritu .Esto quiere decir que El puede hacer las cosas como le plazca, y que no escogerá siempre hacerlas de la misma manera, aunque nunca irá en contra de lo que enseña la Palabra de Dios. Los mismos símbolos del Espíritu que encontramos en las Escrituras: fuego, aceite, agua, viento, hablan de fluidez, de conducta imprevista. De modo que, los creyentes sabios sabrán tener la elasticidad suficiente para permitir que El asuma esta prerrogativa divina.

Así era en la iglesia primitiva, pero pronto nació la inquietud por las reuniones que eran “libres y sociales con un mínimo de forma” y así se añadieron reglas hasta que dominó el formalismo y el ritualismo. Apagaron el Espíritu y la Iglesia perdió su potencia.

Este cambio de la libertad del Espíritu por el control humano fue descrito por James Denney ,teólogo y predicador escocés (1856-1917), con fuerza y elocuencia. . .

 

Cuando el Espíritu descendió sobre la iglesia en Pentecostés se le aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentaron sobre cada uno de ellos; y hablaban claramente para declarar las maravillosas obras de Dios. El hombre que recibía este gran don era señalado como ferviente, literalmente “hirviendo” con el Espíritu..El nuevo nacimiento era en aquellos días un verdadero nuevo nacimiento; encendía en el alma pensamientos y sentimientos previamente desconocidos; traía consigo el conocimiento de un nuevo poder, de una nueva visión de Dios, nuevo amor a la santidad, una nueva percepción en las Sagradas Escrituras y un mejor significado de la vida humana; frecuentemente un nuevo poder de lenguaje ardiente y apasionado. . .Las manifestaciones del Espíritu dadas a cada uno eran para la edificación colectiva, y por doquier el fuego espiritual estaba pronto a flamear. La conversión a la fe cristiana y la aceptación del evangelio no hacían poca diferencia en los hombres: al contrario, convulsionaban lo más profundo de su ser, nunca volvían a ser los mismos de antes, eran nuevas criaturas, con nueva vida interior, todo era fervor y llama.

 

Sin duda situaciones como ésta eran comunes en la iglesia de Tesalónica, y se producían inevitablemente por las diferencias de edad y temperamento. El anciano y el flemático eran un contrapeso natural y sin duda providencial al joven e impetuoso. La sabiduría que era producto de la experiencia y del temperamento tenía sus desventajas comparada con el fervor del espíritu. Era fría, sin entusiasmo, se la vedaba echar “agua fría” sobre tal entusiasmo cuando desbordaba en palabras de fuego. Ese es el significado de "No apaguéis el Espíritu". El mandamiento presupone que el Espíritu puede ser apagado. Miradas frías, palabras de desdén, silencio, y menosprecio estudiado hacen mucho para apagarlo. Así también las críticas desconsideradas.

 

Todo el mundo sabe que el fuego humea más cuando está recién encendido. Pero el modo de evitar el humo no es echarle agua fría sino dejarlo quemar hasta que arda bien. Si es uno sabio aun puede ayudar arreglando mejor el combustible o procurando mejor corriente de aire; pero el mejor consejo para la mayoría es: una vez que se haya encendido bien el fuego, que sea dejado. Este es también el mejor consejo con respecto a un discípulo cuyo celo arde como el fuego. Tal vez el humo moleste a los ojos, pero pronto pasará; vale la pena aguantarlo si existe calor. Este precepto apostólico reconoce que el fervor de espíritu, el entusiasmo cristiano por lo bueno, es lo mejor que hay en el mundo. Podrá faltarle enseñanza y experiencia; cometerá muchos errores; podrá estar ciego ante las limitaciones que las inexorables necesidades de la vida ponen sobre las esperanzas del hombre; pero es de Dios, es expansivo, es contagioso; vale más, en potencia espiritual, que toda la sabiduría del mundo.”

(Tomado de “Cristo amó a la Iglesia”, de William MacDonald/Ilustración: Fragmento de obra de Juan Bautista Maino- Museo del Prado)

 

 

ZARANDEADOS COMO ELTRIGO

 

. . .he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (Lucas 22:31)

 

 

Al igual que ocurrió con Job, “varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”, según palabras del mismo Jehová (Job 1:8); Satanás había pedido el consentimiento del Señor para poder zarandear a sus propios apóstoles. El malvado propósito del maligno estaba dirigido a dañar sus vidas y ministerios por medio de ser “zarandeados como a trigo”. A Satanás le quedaba muy poco tiempo para intentar destruir el trabajo paciente y arduo de Jesús con sus discípulos más directos. El engañador sabía que pronto iba a sufrir una definitiva derrota ante Aquel que -después de su cruenta muerte- iba a resucitar gloriosamente, ya que la tumba no lo podía retener.

 

Dios permite que el enemigo utilice la zaranda contra los apóstoles, al igual que permite que sus hijos sean también zarandeados para fortalecimiento de su fe. Pero encontramos unas palabras de Jesús en el versículo siguiente que nos llena de gozo, fortaleza y esperanza en medio de las pruebas: “Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:32). Oh, bendito sea el Señor, ya que Él está siempre rogando e intercediendo por sus santos. La Palabra dice que Cristo está “...viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). Muchos cristianos se quejan por ser zarandeados una y otra vez; ignorando que por medio de las pruebas tienen que ir dejando en la criba aquellas cosas que pertenecen al fruto de la carne, prevaleciendo toda obra del Espíritu, que es guardada en el granero de Dios.

 

Recuerdo que en mi niñez todavía se utilizaban zarandas muy antiguas, de origen árabe. En casa las veía cada día colgadas en el llamado “cuarto de las herramientas”, donde solía entrar a hurtadillas. Al mismo tiempo, me agradaba ver como aquellos curtidos hombres del campo cernían el trigo y otros cereales en aquellas vetustas zarandas con singular soltura y oficio. De igual manera, en las tahonas los panaderos tamizaban la harina para hacer panes de exquisita calidad (muy alejados de la mediocridad de los que en nuestros días consumimos). La pregunta sería: ¿somos nosotros menos importantes para Dios que el trigo, la harina u otro cereal? No, amados hermanos. El zarandeo forma parte de la preparación de los discípulos de Cristo. Es un privilegio dado a los elegidos, para ir creciendo hacia la perfección: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:2-3).

 

¿Quizás estás pensando en huir ante el temor de la zaranda, abandonando a Aquel que murió por ti? ¿Tal vez consideras que la preparación de Jesús para el servicio cristiano se reduce solamente a estudiar diversas asignaturas teológicas? No, hermano, la zaranda nos lleva a madurar por medio de las pruebas para mejor servir a nuestro Dios y Salvador. Recuerda este texto: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1ª Corintios 15:57).

 (Texto:  Rodrigo de Sotomayor/ Ilustración: Obra de Gustave Courbet -Museo BB.AA. de Nantes)

 

Conozca al más importante paladín de la Reforma Protestante en Andalucía:

el lebrijano RODRIGO DE VALER (s. XVI)

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

      Llamados a ser consoladores

"Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna miseri-cordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa"                                          (Filipenses 3:1-2)

        Estando sentado en la sala de espera de una clínica privada dedicada a la rehabilitación física de personas con problemas de movilidad, pude constatar algo que impresionó mi corazón en gran manera: los enfermos que allí esperaban su turno, así como los que iban saliendo de las salas de consulta y rehabilitación, se trataban con una ternura y comprensión que llegó a conmover mi corazón. Aquel lugar, aquella situación especial, era como una isla en medio de la cruel indiferencia y frialdad de una sociedad atrofiada en sus sentimientos más primarios. 

Sin gran dificultad, llegué a deducir que aquellas personas estaban dañadas físicamente, pero las propias dificultades físicas, el sufrimiento y el dolor, habían ablandado sus corazones, siendo solidarios con sus compañeros de infortunio, mientras las que estaban fuera del simple cristal de la puerta de entrada a la clínica arrastraban una existencia cauterizada por el egoísmo y la más acentuada dureza de corazón. 

        Hermanos amados,¡cuánto necesita-

mos meditar sobre nuestra actitud y comportamiento hacia los demás hombres que están hechos a la misma imagen y semejanza de Dios como nosotros! 

"Vestíos, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Colosenses 3:12)

¡Que no tengamos que pasar los hijos de Dios por  circunstancias tan amargas y dolorosas como son los daños físicos y la enfermedad,  para que lleguemos  a aprender lo que la Palabra de Dios nos insta y muestra un día tras otro!

( Rodrigo de Sotomayor/ Ilustración: Pierre Subleyras)

       La obra de Satanás en la mente     

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Efesios 4:22-24)

 

"Si hemos de seguir un camino recto, los hijos de Dios no pueden ser ignorantes de las estratagemas de Satanás, lo lleno de artimañas que está, y lo falso y mentiroso que es.  Debemos reconocerle para poder resistirle. . .

 

Satanás rodea al hombre de baluartes para impedirle que obedezca a Cristo. El campo especial de su obra se halla en la mente del hombre o vida del pensamiento. Con frecuencia el hombre es bombardeado con especulaciones o imaginaciones que son adversas a la obediencia de Cristo. 

Pablo dice que las armas de nuestra campaña contra ellas no son de la carne (2ª Corintios 10:4-5). Estas imaginacio-nes primero deben ser destruidas  antes que podamos traer nuestros pensamientos en cautividad a la obediencia de Cristo

La esfera de la operación de Satanás es la vida del pensamiento del hombre. . ."

(Watchman Nee/ Ilustración: Autorretato de Vincent Van Gogh)