Registrada en el Ministerio de Justicia en 1.993. Miembro de la F.E.R.E.D.E. y del C.E.A.A.

       

          "¿NO PODRÉ YO HACER DE VOSOTROS COMO ESTE                        ALFARERO, OH CASA DE ISRAEL? DICE JEHOVÁ.

       HE AQUÍ QUE COMO EL BARRO EN LA MANO DEL                          ALFARERO, ASÍ SOIS VOSOTROS EN MI MANO"

                                   (Jeremías 18:6)

 

 

La CRUZ, un elemento radical

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"Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo"  (Gálatas 6:14))

 

"La cruz no sólo terminó la vida de Cristo, sino también concluyó la primera vida, la antigua vida de cada uno de sus verdaderos seguidores. Destruye el viejo molde, el molde de Adán, en la vida del creyente, acabando con ello. Luego, el Dios que levantó a Cristo de la muerte, levanta al creyente y empieza una nueva vida.

La cruz cortará nuestras vidas donde duela más, sin importarle nosotros ni nuestras reputaciones cuidadosamente cultivadas. Nos derrotará y llevará a su término nuestras vidas egoístas. Sólo entonces podemos levantarnos en plenitud de vida para establecer un molde de vida totalmente nuevo y libre y lleno de buenas obras.

 

La actitud cambiada hacia la cruz que vemos en la ortodoxia moderna, no prueba que Dios ha cambiado ni que Cristo ha disminuido su demanda de que llevemos la cruz; significa que el actual cristianismo se ha apartado de las normas del Nuevo Testamento. En efecto, tan lejos nos hemos movido, que quizás nos tomará nada menos que una nueva reforma el restaurar la cruz a su lugar correcto en la teología y la vida de la iglesia."

 

En su libro "Nacido después de medianoche", A.W.Tozer dice acerca de la cruz que Cristo mandó llevar:

"Cristo insiste en que sus discípulos tomen sus cruces y le sigan, pero nosotros les llamamos a divertirse en su nombre. Él les llama a negar al mundo, nosotros les aseguramos que el mundo es un galardón. Él les llama a sufrir penalidades, pero nosotros les llamamos a disfrutar todas las comodidades que provea la civilización moderna. Él les llama a la negación del yo y a la muerte, y nosotros les ofrecemos ser populares, reconocidos y vivir vidas largas; aún pueden ser "estrellitas" en algún teatro religioso. Él les llama a la santidad, y nosotros les llamamos a una felicidad barata y frágil que es tan pobre que hubiera sido rechazada rotundamente por el menor de los filósofos estoicos".

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La OBEDIENCIA, prueba de la autenticidad del amor a Cristo

"El que tiene mis mandamientos y los guarda, él es quien me ama. . . y yo lo amaré y me manifestaré a él" (Juan 14:21)

 

"La prueba definitiva del amor es la obediencia, no las emociones, ni la disposición a los sacrificios, ni el celo ¡sino la obediencia para con los mandamientos de Cristo! Nuestro Señor trazó una línea recta y clara que no pasa desapercibida por nadie. Por un lado coloca a todos aquellos que guardan sus mandamientos, y dice: "Estos me aman". En el lado opuesto coloca a todos aquellos que no guardan sus instrucciones, y dice: "Estos no me aman".

 

El alto rango de importancia de guardar los mandamientos de Cristo en el Nuevo Testamento, actualmente no se refleja en el pensar evangélico. Sostener que nuestra relación con Cristo se mide por la obediencia hacia sus mandamientos está considerado como una actitud "legalista" por muchos maestros bíblicos de influencia considerable. Así que, ellos, o desechan rotundamente las palabras claras del Señor, o bien las interpretan a su modo para hacerlas "cuadrar" con sus teorías religiosas, dándonos a entender que las sacan de las epístolas de Pablo.

 

Ningún cristiano podrá estar seguro de si ama realmente y con profundidad, mientras que no quede parado ante los mandamientos del Señor y se obligue a hacer una decisión por si quiere o no obedecerlos. ¡Sólo haciendo así lo sabrá si le ama!

Opino que deberíamos de una vez apartarnos de las pedanterías y especulaciones sobre la gracia y la fe, y con humildad volver a leer el Nuevo Testamento, con el propósito de querer obedecer a todo lo que en él encontramos. El amor a Cristo es un amor de la voluntad. . .¡Es una imposibilidad psicológica pensar en amar correctamente si no estamos dispuestos a obedecer su Palabra!"

                                                     (A.W.Tozer, 1897-1963/Textos tomados de "Firmes hasta el fin")

 

LOS INSONDABLES PLANES

DE DIOS PARA LOS ESCOGIDOS

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 "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien" (Romanos 8:28)

 

Dios, en base a  su propósito eterno , está  trabajando constante e invariablemente en la vida de cada uno de los redimidos por la obra expiatoria de Jesucristo. Cuando experimentamos circunstancias dolorosas, enfermedades o sufrimientos que no esperamos ni entendemos,  que nos cuesta sobremanera asimilar o soportar, debemos aceptar por fe que el Señor está obrando en nuestras vidas siguiendo un plan eterno a través de acontecimientos temporales, a veces difícilmente comprensibles para nuestra humana naturaleza. Para los incrédulos, los hechos dolorosos que estamos soportando en nuestros días con motivo de esta cruel pandemia que está asolando al mundo y derrumbando estrepitosamente la orgullosa y desafiante "torre de Babel" que es la engañosa seguridad del hombre, su soberbio statu quo, tienen mil explicaciones sin sostén ni fundamento alguno: Todo es banal especulación, porque la respuesta solo se encuentra en la perfecta soberanía y omnisciencia de Dios:  "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!"(Romanos 11:33).

Pero los redimidos, los hijos del Dios Altísimo, sí aceptamos y comprendemos que todo ocurre a  nuestro alrededor siguiendo un sabio y amoroso propósito de Jehová con su pueblo escogido. El apóstol Pablo, al redactar este texto de referencia para la iglesia sufriente de Roma, era conocedor del valor final de lo experimentado por el pueblo de Dios. En aquel momento, al igual que hoy para nosotros, esta Palabra consoladora iluminó poderosamente sus corazones atribulados, disipando cualquier duda e incomprensión que les hiciera titubear en medio de la persecución y el dolor. ¡Cuán importante es saber y asumir en nuestros corazones ". . .que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien"! (Romanos 8:28).

 

Hace muchos años, en mi niñez, cuando faltaban cerca de veinticinco años para mi encuentro con Jesús, mi amado Redentor, ocurrió algo trascendental en mi vida que, evidentemente, no llegué a entender por mi corta edad, pero que estaba en el plan de Dios desde el vientre de mi madre (Isaías 49:1):

"Cuando yo tenía 10 años de edad, enfermé gravemente de un enfriamiento, hasta el punto que se temió por mi vida. Durante todo un día entero la altísima fiebre no remitió sino que, al contrario, subió más y más. Recuerdo que, aun siendo verano, tuvieron que colocar sobre mi cama varias mantas y cobertores, lo que no impidió que siguiera tiritando y teniendo continuos espasmos. Al anochecer, después de una angustiosa e interminable espera, apareció el médico de guardia. Jamás se me borrará de la memoria aquella escena: el rostro preocupado del médico (del que jamás llegué a recordar su nombre, y al que nunca más volvería a ver); las caras abatidas y llorosas de mis padres y familiares  y aquel pequeño dormitorio escasamente iluminado. El doctor, un buen hombre con una larga experiencia acumulada, me examinó detenidamente y, con toda celeridad, mandó a que fuesen a la farmacia por un preparado, terminando su visita con unas fuertes palabras que retumbaron en todos los corazones: "Esperemos que la medicina haga su trabajo; de lo contrario no pasará de esta noche". ¡Pero Dios tenía otro plan para este niño tan enfermo: utilizarlo como instrumento en sus manos para llevar su Palabra a muchas almas necesitadas! No hace falta decir que la medicina prescrita hizo su efecto, aunque siempre he sabido que detrás estaba actuando el Señor Jesucristo, el cual obró poderosamente en mi cuerpo enfermo. Aquella noche, larga y angustiosa, pasó y, con ella, el peligro anunciado. Mas tarde, ya sirviendo al Señor, comprendería por qué Él puso su mano sanadora sobre mi débil cuerpo. En aquella humilde habitación, sin verlo ni saberlo nadie, Dios había manifestado su propósito eterno para conmigo, su humilde servidor."

 

Amado hermano, al igual que yo tuve que esperar muchos años para ver y entender la obra de Dios en mi vida, también tú debes confiar en sus fieles promesas, creyendo firmemente que Él está trabajando para tu bendición, tal como declara el salmista: "He aquí no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel" (Salmo 121:4).  No olvides que Dios tiene un propósito con cada uno de sus hijos, y es que seamos instrumentos escogidos para Él (Hechos 9:15). Recuerda esto: "No hay situación desesperada de sufrimiento o dolor, en la que un hijo de Dios no encuentre al Padre obrando para bien de su vida espiritual  y para la gloria de su Nombre".      (Jesús Mª Vázquez Moreno)

 

LA ACTITUD DE JESUCRISTO FRENTE

A LAS REALIDADES TEMPORALES DEL HOMBRE

"Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.  Porque tuve hambre,

y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuánto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis" (Mateo 25:34-40)

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

SIRVIENDO POR AMOR, NO POR UN FRÍO Y RACIONAL  LEGALISMO .

"Los fariseos se sentían satisfechos de sí mismo y se concentraban siempre en sus logros y no en su relación con Dios. Me pregunto si a veces no somos culpables de esta misma actitud. ¿No es este uno de los pecados que acecha más a los que nos llamamos evangélicos? Vemos a otros que niegan la fe y viven vidas alejadas de Dios. Qué fácil es sentirse satisfecho  de uno mismo por ser mejor que esas personas ---"Te doy gracias por no ser como otros hombres y sobre todo como ese modernista". Nuestro problema es que nunca nos contemplamos frente a Dios; no nos acordamos del carácter, del ser y de la naturaleza de Dios. Nuestra religión consiste en unas cuantas cosas que hemos decidido hacer; y una vez que las hacemos pensamos que todo está bien. Complacencia, volubilidad, autocomplacencia se encuentran demasiado entre nosotros. 

 

Esto nos lleva a considerar la actitud lamentable y trágica de los fariseos respecto a los demás. La censura final del fariseo es que en su vida hay una ausencia completa del espíritu propuesto en las Bienaventuranzas.  Ahí radica la diferencia entre él y el cristiano. El cristiano es alguien que reproduce las Bienaventu-ranzas. Es  `pobre en espíritu', 'manso', 'misericordioso'. No queda satisfecho por haber llevado a cabo una tarea determinada. No; 'tiene hambre y sed de justicia'. Anhela ser como Cristo.  Esta es la piedra de toque según la que hemos de juzgarnos. . . Este es el centro mismo de la religión y el propósito de nuestra adoración de Dios."  

(Martyn  Lloyd-Jones: "El Sermón del Monte", libro que recomendamos)

    LA DISCULPA Y LA RESTITUCIÓN

    POR EL PECADO COMETIDO.

". . .entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia"  (Levítico 6:4)

 

La disculpa o la restitución debe hacerse a la primera. La Palabra dice: "Lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación" (v. 5).

Si estás en condiciones de hacerlo y la cosa todavía está en tu posición, debes restituirlo el día en que reconoces tu culpa. Es muy fácil diferir estas cosas.

A causa de haberlo demorado, muchos hijos de Dios se encuentran con la sensibilidad embotada. Cuando recibes luz y te consideras culpable, es entonces cuando tienes que actuar. Es mejor si las cosas son restituidas el mismo día. Que los creyentes nuevos se mantengan en este camino. No trates nunca de aprovecharte de otros, porque si lo haces cometes una iniquidad. Un principio básico de nuestra vida cristiana aquí en la tierra es que nunca podemos aprovecharnos de los demás. Es malo aprovecharse  de los demás. Que los creyentes nuevos aprendan a proceder rectamente desde el principio. 

 

. . .Recuerden, por favor, que la disculpa o la restitución por sí sola es todavía insuficiente. El caso no está todavía resuelto, porque es necesario hacer algo más: "Y para expiación de su culpa traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a su estimación, y lo dará al sacerdote para la expiación" (v. 6). La ofrenda para las iniquidades en Levítico 5 sólo cubre los tratos ante Dios, puesto que no se ha incurrido en falta alguna contra el hombre, así que tiene que tratar el pecado primero ante el hombre  y luego ir a Dios en busca de perdón. A menos que haya resuelto la cuestión primero con el hombre, no habrá manera de que pueda ir a Dios y pedirle perdón. Uno debe primero restituir lo que ha tomado; luego puede recibir el perdón de Dios." 

                                (Watchman Nee)

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"Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores . . .Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."               (Mateo 6:12,14)