Registrada en el Ministerio de Justicia en 1.993. Miembro de la F.E.R.E.D.E. y del C.E.A.A.

       

          "¿NO PODRÉ YO HACER DE VOSOTROS COMO ESTE                        ALFARERO, OH CASA DE ISRAEL? DICE JEHOVÁ.

       HE AQUÍ QUE COMO EL BARRO EN LA MANO DEL                          ALFARERO, ASÍ SOIS VOSOTROS EN MI MANO"

                                   (Jeremías 18:6)

 

 

CAMINANDO BAJO PESADAS CARGAS

 

"Considerad a aquel que sufrió tal contradicción contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar" (Hebreos 12:3)

 

Muchos hombres caminan por la vida cansados y agobiados bajo el peso de insoportables cargas, la mayoría de ellas producidas por el propio pecado y por el desengaño de una vida frustrada y marchita. Un poeta arcense del silencio obligado, víctima injusta de la cruel represión de la ignorancia, encabezaba así uno de sus más bellos poemas: "Pasan hombres oscuros con su miseria a cuestas/Son los abandonados, los proscritos del sueño". Así contemplaba este maestro de escuela, de un pueblo enquistado en la rocosa cultura del miedo "al qué dirán. . .y al qué harán", a estos jornaleros de rostro ajado y andar cansino que pasaban por su lado como sombras anónimas que se perdían por las estrechas y escarpadas callejuelas de la trágica desesperanza de una existencia sin futuro . . .y sin Dios.

 

Sí, amado hermano, ¡cuántos hombres y mujeres del Señor caminan igualmente bajo el peso del dolor, del sufrimiento y de la angustia sin fin! Por tal motivo, ellos deben saber que para todos aquellos que sufren la contradicción de los pecadores (Hebreos 12:3), para los que están cargados y trabajados, para los que están debilitados anímicamente y a punto de desmayar, hay palabras consoladoras de parte de Jesús: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28). Pero el Señor añade algo más que nos compromete y que muchos rechazan: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (vers. 29). Este yugo de amor a Jesucristo, de fidelidad y obediencia a su Palabra, nos fortalece y anima para soportar las cargas más pesadas y seguir adelante en su Nombre en pos de sus amorosas pisadas.

 

Podemos desanimarnos como Elías, quien ". . .se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida. . .y echándose debajo del enebro, se quedó dormido" (1º Reyes 19:4-5). Pero Dios no lo había elegido para caer derrotado presa del desánimo, sino que lo levantó, lo alimentó y lo fortaleció hasta llegar a Horeb. Puede que este sea tu caso, que hayas "tirado la toalla" rendido por el desánimo y la desilusión. Pero no está en ti decidir los momentos de Dios, igual que Elías. Recibe, pues, estos textos para que tu corazón se levante poderosamente en Cristo. . . y sigas el camino preparado para ti por el Señor: "Los que esperan al Señor, tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán" (Isaías 40:31). "El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas" (vers. 29). La Palabra de Dios nos insta a poner "los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe"(Hebreos 12:2). Por ello, debemos considerar "a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestrfo ánimo no se canse hasta desmayar" (vers. 3).

 

¡Qué recursos tan maravillosos nos ofrece el Señor en su Palabra para poder sobrellevar las diferentes pruebas que Él permite en su gracia para nuestra edificación y fortalecimiento espiritual!

(Texto: Jesús Mª Vázquez Moreno/Ilustración: obra del pintor francés Jean-Francois Millet)

 

      Brevedad de la vida del hombre sobre la tierra

"Está establecido para los hombres que mueran una vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27)

Hace días tuve que visitar el Tanatorio de mi ciudad para acompañar en su dolor a una familia muy querida. Habían perdido a un ser muy cercano, cuya súbita muerte produjo gran consternación y abatimiento, agravada aún más por la edad de la fallecida: cincuenta años. Mientras me encontraba sentado en un lugar apartado, una pregunta apareció latente ante mí: ¿"Qué es vuestra vida?" (Santiago 4:14). Para los hombres, que están haciendo planes cada día, ajenos al propósito de Dios, la vida es: "Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos" (vers. 13) pero, en realidad, nadie se pregunta: ¿Qué es mi vida? Dios tiene la respuesta que muchos no quieren escuchar: "Ciertamente neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece" (vers. 14). Como dijo el justo Job, la "vida es un soplo" (Job 7:7).

 

Quizás alguien piense que puede retener la vida o alargarla a su gusto, pero esto es necedad a los ojos de Dios. Lo que sí es cierto es que el hombre sólo tiene una vida para vivirla en la tierra, y que esta existencia, breve por cierto, es como agua que se desliza entre nuestros dedos sin poderla retener. Algunos se ufanan orgullosamente de su aparente buena salud, de su fortaleza física o, tal vez, de su prolongada longevidad. Y esto se escucha, sobre todo, en estos lugares de luto y dolor donde, con una mal disimulada soberbia ante Dios, algunos se creen lejos del fin que espera a todos los hombres sin excepción. La Palabra de Dios desmonta esta necia y engañosa actitud: "Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Heb. 9:22).

 

Aunque el hombre está destinado a morir por culpa de su pecado (Génesis 2:17), muchos prefieren vivir anestesiados por la incredulidad y el desprecio a la voz de Dios, así como a la de su propia conciencia y racionalidad, como es el caso del necio personaje de la parábola de Jesús, el cual construyó en su insensato corazón una imaginaria y ambiciosa torre de marfil donde refugiarse de todo y de todos. Para él, rico en bienes materiales, la duración de sus días también estaba en su mano controlarla, por eso declaró: "...y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate" (Lucas 12:19). La respuesta de Dios a su equivocada actitud no tardó en llegar: "Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; ¿y lo que has provisto, ¿de quién será?" (vers.20). Este hombre, cegado por la codicia, había olvidado su propia realidad: "Ciertamente morirás" (Génesis 2:17).

Una vez más, Dios tiene la inexorable respuesta que muchos prefieren ignorar. Adán, escuchó algo más: "...hasta que vuelvas a la tierra. . .pues polvo eres , y al polvo volverás" (vers. 19).

 

Jesucristo, delante de la tumba de su amigo Lázaro, proclamó con su divina autoridad: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá" (Juan 11:25). Él se refirió, indudablemente, a una doble mortalidad: la física y la espiritual, pero en este sublime momento también hizo presente  la eternidad gloriosa para los redimidos.

Amado hermano, debes alabar al Señor tu Dios con todo tu corazón, porque Jesucristo "quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio" (2ª Timoteo 2:10). Para eso vino Cristo: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). ¡Alégrate y gózate con esta preciosa y firme promesa del Señor!

(Texto: Jesús Mª Vázquez Moreno/Ilustración: "La muerte de Lucano", obra de José Garnelo)

 

El reconocido pastor, teólogo e historiador D. EMILIO MONJO BELLIDO, editor de la importante colección "Obra de los Reformadores Españoles del Siglo XVI", ha obtenido el prestigioso Premio JORGE BORROW 2020, de Difusión Bíblica. 

La entrega se efectuará en el Colegio Fonseca de la Universidad de Salamanca el próximo 18 de abril.

 

Para aquellos creyentes que consideren una indiscutible prioridad su formación teológica e histórica reformada, recomendamos encarecidamente esta documentada e interesante colección : "Obras de los Reformadores Españoles del Siglo XVI" (Editorial MAD,S.L.)

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres"  (Mateo 5:14-16)

 

La Escritura sigue proclamando que el mundo como tal está en tinieblas y en cuanto uno comienza a mirar las cosas en serio se puede demostrar fácilmente que es la pura verdad. La tragedia de nuestro siglo ha sido que nos hemos concentrado solamente en un aspecto del saber. Nuestro conocimiento ha sido conocimiento de cosas, de cosas mecáni-cas, de cosas científicas, conocimiento de la vida en un sentido más o menos biológico o mecánico. Pero nuestro conocimiento de los verdaderos factores que hacen la vida, no ha aumentado para nada. Por esto el mundo está en semejante estado hoy día . . .Pero debemos ir más allá. Nuestro Señor no sólo afirma que el mundo está en un estado de tinieblas; llega a decir que nadie sino el cristiano puede dar consejo e instrucción respecto a ello. Esto alegamos y de esto nos gloriamos como cristianos. . .

 

El Señor que dijo, "Vosotros sois la luz del mundo", también dijo, "Yo soy la luz del mundo". Estas dos afirmaciones deben tomarse siempre juntas, ya que el cristiano es "la luz del mundo". sólo por su relación con el que es"la luz del mundo". Nuestro Señor afirmó que había venido a traer luz. Su promesa es que "el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". Ahora, sin embargo, dice también, "vosotros sois la luz del mundo".  Resulta, pues, que Él y sólo Él nos da esta luz vital respecto a la vida. Pero no se detiene ahí; también nos hace" luz". Recuerdan cómo el apóstol Pablo lo dijo en Efesios 5, donde afirma, "Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor". Por esto no sólo hemos recibido luz, hemos sido hechos luz; nos convertimos en transmisores de luz.

(Dr. Martyn Loys-Jones, "El Sermón del Monte".

 El peligro de la consagración                 superficial.

"Qué te haré, oh Efraím?. . .porque tu bondad es como la nube de la mañana, y como el rocío de las madrugada, ¡que luego desaparece!" (Oseas 6:4)

 

Vivimos en una época que se caracteriza por la superficialidad, y de consiguiente nos es fácil ser superficiales en las reacciones nuestras al mensaje de Dios. Raras veces le damos a Dios oportunidad de tratar con nosotros radical y profundamente. Aun las veces que experimentamos convicción de fracaso y pecado, no dejamos que el Espíritu Santo obre en nosotros a tal grado que lleguemos a odiar el pecado. Livianamente asentimos a que somos pecaminosos sin tratar de remediarlo de una manera seria y permanente. Nos comportamos como si nuevas resoluciones reemplazarían el arrepentimiento de corazón y la renunciación. La queja de Dios era que la bondad de Efraím era volátil, desapareciendo como la nube de la mañana y el rocío de la madrugada. . ."

                          (J. Oswald Sanders)

Tal como declara este autor, es fácil perder el contacto vital con Dios.  ¡La  única solución radica en volver a entrar en el Lugar Santísimo, a la presencia gloriosa y restauradora del Señor"

(Salmo 25:1-5)