Registrada en el Ministerio de Justicia en 1.993. Miembro de la F.E.R.E.D.E. y del C.E.A.A.

     

                    Lema para 2018:

    " Levántate y conquista con el poder del            Espíritu Santo" (Zacarías 4:6)

        (Tomado de la Iglesia "Torre Fuerte")     

                         _____________________                He aquí  que como el barro en la mano del                alfarero, así sois vosotros en mi mano" (Jer. 18:6)

       Firmes en nuestra consagración a Cristo

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23)

 

Uno de los primeros engaños que el enemigo suele utilizar con aquellos que han abrazado la fe de Jesucristo, es el de advertirlos sobre la dificultad de la vida cristiana, así como de la dureza de este compromiso frente al desdén y el menosprecio de los hombres impíos. Tal vez, llevado de este sutil trabajo del enemigo, alguno llegue a preguntarte: ¿Qué estás haciendo cargando con esa cruz tan pesada? ¿Así piensas vivir los años que aún te quedan por delante? ¿Vas a desperdiciar tu vida sin disfrutar de los placeres a los que tienes derecho? ¿Crees que esto es para ti? ¿Podrás soportar el vivir enfrentado a los tuyos, alejado de sus fiestas y costumbres? ¿Estás seguro del paso que has dado?

 

Hermano amado, guárdate de prestar atención a estos pensamientos que vienen de la carne y no del Espíritu. Los que llevamos algo más de camino andado, sabemos que el hombre fuerte, frustrado por haber sido atado y saqueado por Jesucristo (Mateo 12:29), no cejará en su empeño de hacerte mirar para atrás, influyendo sutil y engañosamente en tu mente para que desees el pescado, frutas y hortalizas que comías en Egipto "de balde";para que añores volver a tu antigua prisión. Por ello, agrava las dificultades del camino para desalentar a los que comienzan; pero tú debes declarar con fe: “Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día"(2ª Timoteo 1:12). Ese árbol alto y fuerte que contemplas a diario, fue un día no muy lejano un simple brote inadvertido en la tierra. Ahora, pasados los años, habiendo sido sometido a duras pruebas internas y externas, es admirado por todos por su fortaleza y belleza. Así es el desarrollo de la vida espiritual: "...primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga" (Marcos 4:28).

 

Cuando contemplamos a gigantes espirituales como Pablo, Policarpo, Ireneo, Wycliffe, Spurgeon, etc., olvidamos que ellos también comenzaron sus vidas espirituales con grandes problemas y dificultades. Basta con acudir a los días posteriores a la conversión de Pablo: En Damasco, Ananías recibe revelación de Cristo en visión, la cual anuncia los sufrimientos del futuro apóstol: “...porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16). En verdad, así ocurrió durante toda su vida de servicio a Cristo, como él mismo relata a los corintios (2ª Corintios11:23-33). Este gigante de Cristo, pudo decir al final de su abnegada vida: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2ª Timoteo 4:7) ¿Podrás decir lo mismo al final de tu carrera en el Señor?                                     

(Texto: Jesús Mª Vázquez Moreno/Ilustración: Obra de Francisco de Goya)

 

 

Jesús, único camino

al Padre  

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Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a donde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras." (Juan 14:4-11)

 

Este diálogo nos transporta a alturas inaccesibles a la inteligencia natural. ¡Cimas vertiginosas en un evangelio que cuenta tantas cumbres! Jamás lenguaje humano ha enunciado realidades más sublimes. Jesús, en un lenguaje suelto y perentorio, pronuncia sentencias decisivas. El pensamiento desborda las palabras y amplia su significación habitual. El evangelio, expresándose en términos de visión, habla de conocer y de ver, pero nuestro léxico ignora la plenitud de estas palabras. Una meditación prolongada ,bajo la dirección del Espíritu, nos permitirá más que el análisis filológico, escrutar esas "profundidades que hacen temblar" (Bossuet).

"Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino" (14:4)

Despojémonos de imaginaciones terrenas y renunciemos a razonar como Tomás "patrón de todos los que la lógica les hace retrasarse en el camino de la fe". No equivoquemos, pues, "la imagen de una ruta allanada por los hombres a modo de grandes vías romanas que atravesaban Palestina." La ruta que conduce junto al Padre es de otro orden. Los discípulos enrolados en pos de Jesús, van  prendidos al buen camino:

"Y sabéis el camino" (14:4)

Pero Tomás, espíritu positivo, expone sus pretensiones:

"Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: ¡Yo soy el camino! (14:5-6)

 

El Antiguo Testamento -el salmo 119 en particular-, trazaba el itinerario para alcanzar la Vida. Dichoso el hombre que corre por la vía de los mandamientos, evita los falsos pasos y no se desvía jamás, a pesar de los sarcasmos de los impíos: "Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová." "Hazme entender el camino de tus mandamientos." "Por el camino de tus mandamientos correré." "Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos."Guíame por la senda de tus mandamientos." "Avívame en tu camino." (Salmo 119:27,32,33,35,37).

 

Jesús, de buenas a primeras, sobrepasa las concepciones del salmista y en una sola palabra eleva la mirada del espíritu de sus apóstoles:

"Yo soy el camino." (Juan 14:6)

El código, el itinerario, el camino, no es ya, como en el Antiguo Testamento, una ley, unos preceptos, sino una persona. "Camino nuevo y vivo" (Hebreos 10:20). Quien se agarra a Jesús por la fe, orienta infaliblemente su vida en dirección al Padre. No hay sustituto posible, no hay fórmula supletoria: ¡un solo camino, El!

"¡Nadie viene al Padre, sino por mí!" (14:6)

 

Los apóstoles, más tarde, proclamarán a todos los vientos esta verdad fundamental. Cada siglo, sediento de novedades, pretenderá innovar y volver a investigar los problemas. El problema de nuestra vida, de su orientación y de su conducta, no hay que volver a pensarlo: Jesús será y quedará siempre como el Camino, él único que lleva a los humanos y los conduce hasta el seno del Padre.                                                                                                (Charles Hauret)

Predicación pastor Jesús Mª Vázquez en iglesia Torre Fuerte de Jerez de la Fra. (España)

 La Iglesia protestante se encuentra viviendo unos momentos delicados por causa de ciertos movimientos ecuménicos que practican  un engañoso y peligroso acercamiento hacia la iglesia católica romana. Desde hace unos años, se celebra en ciertos países la llamada " Semana de oración por la unidad de los cristianos"(sic), artimaña católica para atraer a sí a los incautos que se dejan atrapar por la sutil trampa de "la gran ramera " (Apoc. 17:1 ss) la cual, al día de hoy, todavía no ha pedido público perdón por las atrocidades y crímenes cometidos en el pasado (no muy lejano) por la eufemísticamente llamada "Santa Inquisición". En nombre del mismo Dios (Juan 16:1), se torturaba y mataba a aquellos que defendían con su propia vida su fe en Cristo y en su Palabra verdadera. Ante todo esto, ¿vamos a caminar junto a los propios sucesores de los verdugos de nuestros hermanos?

  

10 de julio, 509 aniversario del nacimiento

del gran reformador francés  JUAN CALVINO

 http://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=bio_calvino

La Iglesia, al contrario de lo que muchos creen, no es una obra social ni una ONG, ni nunca lo ha pretendido ser ante el mundo. La fundamental labor de la Iglesia es predicar el Evangelio de la Gracia de Dios en Jesucristo. Para eso hemos sido escogidos, redimidos y enviados. Cambiar el plan de Dios para con los hombres es ir contra la propia voluntad de Dios. Las obras siempre acompañarán a la fe, pero no al revés como muchos en nuestros días lo entienden. No hay un Evangelio social, sino un Evangelio para la sociedad perdida. (J.V.)

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

  Saludables resultados de la creencia                          en la inmortalidad.

¡Qué fuente de satisfacción en esta vida la seguridad de la vida futura! El santo que está casi exhausto, cargado con el peso de los cuidados presentes con toda su responsabilidad, puede alzar la mirada y contemplar con gozo el feliz hogar. ¡Qué sentimiento de consuelo no proporciona la inmortalidad al enfermo, al perseguido, al menospreciado y al anciano! Sus corazo-nes pueden palpitar de gozo al prever la hora gloriosa en la que entrarán en la vida feliz "donde no hay llanto, ni dolor, ni congojas" (Apoc. 21:4).

                              (Loraine Boettner)

             Avivamiento según Dios

"Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los  tiempos" (Habacuc 3:2)

 

La mayoría de la gente cree que el avivamiento es un tiempo de crecimiento fenomenal en el número de asistentes a las iglesias. De hecho, algunos lo definirían así: un tiempo en que las multitudes llenan las iglesias para oír el Evangelio, un incremento repentino y sorprendente en el número de miembros de la Iglesia y en la asistencia al culto como resultado de  numerosas conversiones. Debe resultar claro a estas alturas que esto no es lo más significativo en el avivamiento. El avivamiento no es la conversión de miles de incrédulos, sino el despertar de la Iglesia, haciendo de él algo vivo y santo de nuevo. 

Las multitudes y las conversiones son el resultado, y no debemos perder de vista este orden  esencial. Aun si la conversión de los pecadores llega de mano del avivamiento, el propósito de Dios es primeramente despertar a  su  propio pueblo. Si  oramos pidiendo un avivamiento solo `porque queremos ver muchas conversiones y las iglesias llenas, es que no lo hemos entendido. Solo podemos orar por un avivamiento cuando reconozcamos nuestro estado actual como cristianos."

                             (Brian H. Edwards)             

             LA ORACIÓN CRISTIANA

"El alma humana en su sed espiritual sólo puede ser saciada hasta encontrarse plenamente con Dios. Es hasta cierto punto fácil iniciar una tarea; lo más difícil es terminarla. Hay quienes llegan a la meta, pero muchos se desvían en el camino y se pierden en una maraña de cosas de segunda importancia. Es para los que triunfan y llegan a descubrir en su comunión con lo eterno las fuentes inagotables de bendición espiritual el conocer secretos sencillos y efectivos para mantener viva esta llama.

 

La oración es para el cristiano lo que el alimento para el cuerpo. En ocasiones las almas se sienten desanimadas y por tanto necesitan alguna guía, sabios consejos de quienes han transitado el camino.  . .

 

La oración es la respiración del alma por la cual recibimos a Cristo en nuestro marchito y reseco corazón. . . Como el aire entra suavemente cuando respiramos y hace su trabajo normal en los pulmones, así Jesús entra apaciblemente en nuestro corazón y hace su benigna obra en él. "

                                     (  O. Hallesby )

      ¿Salvación sin nuevo nacimiento?

"Todos los que son salvos lo son porque han recibido la vida en un momento determinado entre la infancia y la vejez. . .

Fijaos en la diferencia que existe entre el que es cristiano sólo de nombre y el que lo es de hecho y en verdad. La diferencia no estriba en que el primero es un poco peor que los que le rodean y el segundo un poco mejor; la diferencia consiste en que el uno está muerto y el otro vivo. . .

 

Tú, que has pasado de muerte a vida, tienes en verdad motivos de gratitud. Recuerda lo que eras por naturaleza,y piensa en lo que eres por gracia. . .Bendícele por su gracia, su gracia que te distingue. No te canses de decirle: ¿Quién soy yo, Señor, para que me trajeras hasta aquí? ¿Por qué yo? ¿Por qué has sido misericordioso para conmigo?"                (Juan C. Ryle)