Registrada en el Ministerio de Justicia en 1.993. Miembro de la F.E.R.E.D.E. y del C.E.A.A.

     

                    Lema para 2018:

    " Levántate y conquista con el poder del            Espíritu Santo" (Zacarías 4:6)

        (Tomado de la Iglesia "Torre Fuerte")     

                         _____________________                He aquí  que como el barro en la mano del                alfarero, así sois vosotros en mi mano" (Jer. 18:6)

 

          NECESIDAD DEL MAL LLAMADO “ESPÍRITU DE PRESIÓN”

Un famoso y conocido periodista español en el exilio, anunció en estos días de forma alarmante, que nuestra conformista e indolente sociedad no ejerce un “espíritu de presión” sobre nuestra longeva e inepta clase política; mientras nuestros derechos y privilegios son pisoteados cada día. Pero lo más alarmante radica en que no avanzamos en absoluto para poder parar esta maquina trituradora.

 

Cuando reflexionaba sobre este mal llamado "espíritu de presión", no podía evitar que de mi mente y corazón saltaran chispas de inquietud y desagrado, aunque esta vez llevado al terreno de la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo.

 

Si analizamos minuciosamente lo que se denomina "espíritu de presión", nos veremos en la obligación de enfrentar a la iglesia actual con la inevitable y poderosa luz de las Escrituras y a la eterna y perfecta voluntad de nuestro amado Jesucristo.

Si queremos saber cómo debe ser un verdadero “espíritu de presión”, debemos mirar y reconocer a muchos hombres de Dios que constantemente exponen, con verdad y denuedo, el verdadero Evangelio de Jesucristo; predicando acerca del pecado con autoridad del Espíritu Santo y aconsejando y exhortando a la Iglesia a volverse a Dios, a mirar a Cristo, sólo a Cristo, y no mirar atrás bajo ninguna circunstancia, así como tampoco desear las cosas de este mundo (1ª Juan 2:15-17). Bajo mi punto vista, y a la luz de la Palabra de Dios, éste es el verdadero “espíritu de presión"que necesita la Iglesia en estos momentos tan delicados de sincretismo y relajación espiritual y doctrinal que está viviendo.

 

Una iglesia donde, en una preocupante mayoría, sus ropas aparecen prácticamente manchadas a diario por el barro y el polvo de este mundo hostil, tal como se refleja en la carta a los Colosenses en el capítulo 3 verso 1, Por ello, está llamada a dar una respuesta al llamamiento de Dios:

 

            “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba,

                      donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

                      Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”

 

El apóstol Pablo ordena, anima y exhorta al pueblo de Dios a que busque y ponga su mira en “las cosas de arriba”, Ante este reto de parte de Dios es necesario, pues, que la Iglesia viva bajo la luz poderosa del Señor, porque sin la luz de Cristo no sería posible buscar; y sin discernimiento espiritual  ¿ cómo vamos a mirar?

 

Hermanos amados, tratemos de buscar y mirar a Dios más y más cada día.  Oremos para que el Señor levante siervos  ungidos y valientes para que apliquen este mal llamado "espíritu de presión" sobre la Iglesia, declarando con denuedo y autoridad la Palabra de Dios. Todo, evidentemente, para el crecimiento espiritual de las almas redimidas por la obra preciosa de Jesucristo. y para la gloria de Aquel que derramó su bendita sangre para nuestra santificación y liberación.

Por la iglesia de Cristo.                   (Texto: Jesuli Vázquez/Ilustración: picturepost.ch- Suiza) 

 

 

 

NO SON DEL MUNDo

_____________

 

 

  

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció; porque no son del mundo,como yo tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14).

 

"En el mundo se desenvuelve nuestra vida y en él hemos de dar nuestro testimonio. De ahí que ha os de precavernos para que su influencia nociva no nos dañe.

 

Cuando en la Biblia se nos habla del mundo no siempre se usa la palabra en el mismo sentido. Unas veces se refiere a la tierra como morada del hombre. Otras a la humanidad en su conjunto. En este sentido debe interpretarse el texto de Juan 3:16. Pero muchas otras veces la Sagrada Escritura se refiere al mundo como esfera moral en la cual se desarrolla la actividad y la vida del hombre por naturaleza, sin Dios. El mundo, como planeta es bueno; es obra de Dios y revela su poder, su sabiduría y su bondad; pero como esfera moral de una humanidad caída es malo. Las características del mundo son la impiedad y la concupiscencia. Desde que el hombre cayó, el mundo ha excluído a Dios de sus planes. Cada individuo hace un dios de su propio yo y, con objeto de complacer a ese dios, sigue toda clase de codicias, por pecaminosas que sean. Por eso el mundo está plagado de blasfemias y odios, de robos, violencias, engaños, infidelidades e inmundicias. Esta era la idea del apóstol Juan cuando escribía: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque todo lo que está en el mundo, la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino del mundo” (1ª Juan 2:15,16).

 

Sin duda el cristiano ha de enfrentarse con problemas, a veces difíciles, en su relación con este mundo moral y espiritualmente corrompido. En tu propia vida se plantearán más de una vez. ¿Cómo resolverlos?

 

Pablo cita al profeta Isaías para corroborar su llamamiento a la iglesia de Corinto a fin de que sus miembros se apartaran del ambiente pagano en que vivían, y dice: “Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré y seré a vosotros Padre y vosotros me seréis a mí hijos e hijas” (2ª Corintios 6:17, 18).

¿Cómo deben interpretarse estas palabras? ¿Tendrán razón los que abogan por el monasticismo para librarse de la influencia del mundo? ¿Debe el cristiano salir de la sociedad y aislarse a solas, como un ermitaño, o en comunidad con otros cristianos?

Pablo descarta esta interpretación cuando en otras de sus epístolas escribe:”Os he escrito por carta que no os mezcléis con los fornicarios, no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras, pues en tal caso os sería menester salir del mundo. Mas ahora os he escrito que no os envolvéis, es a saber, que si alguno llamándose hermano fuere fornicario, borracho o ladrón, con el tal ni aun comáis” (1ª Corintios 5:9-11).

La separación que debe haber entre el creyente y el mundo no es geográfica sino moral. El cristiano debe aislarse no de las personas mundanas, sino de su vana manera de vivir y de sus pecados. Convive con el mundo, pero no debe vivir como el mundo." 

                                                                                                                          (José M. Martínez) 

 

Francisco de Enzinas,

un hombre del Renacimiento.

Autor: Francisco de León (Protestante Digital) 

 http://protestantedigital.com/blogs/44073/francis

 

El trabajo realizado por Miguel Ángel Vieira para realizar un Congreso internacional, en este 500 aniversario de la Reforma en España, sobre la figura de Francisco de Encinas es digno de encomio. El sorprendente programa de actividades, analiza todas las esferas del humanismo del burgalés del siglo XVI, que quizás ya fuese un simpatizante de la Reforma en la Universidad de Alcalá, atraído por la figura de su tío Pedro de Lerma.  

 

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"Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios" (1ª Corintios 2:9-10)

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  Solo la Gracia

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        El peligro de la herejía gnóstica

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado" (2ª Ped. 2:1-2)

 

"En los tres primeros siglos, la Iglesia tuvo que defender numerosas herejías. Se ponían en peligro las verdades reveladas.

 

El gnosticismo ha sido el peligro más grave que ha corrido la Iglesia. Pasó por más de treinta sistemas gnósticos diferentes, a base de elementos de todas las filosofías y pensamientos regidos por el pensamiento libre. Fue un auténtico anticristianismo y una degradación de la revelación divina.

 

Marción, "el lobo de Ponto", fue uno de los adversarios más serios en el siglo II. Tenía cualidades de jefe y arrastraba tras de sí a muchas personas, a las que llamaba discípulos; fundó sólidas iglesias, que permanecieron fieles hasta el martirio.

Su doctrina se difundió rápidamente. Hacia el año 150, Justino escribía: "Siembra el mundo de blasfemias, ayudado por todos los demonios. Los que le siguen, no pueden probar lo que afirman, pero se dejan llevar y son presa del ateísmo".

Le combatieron Dionisio en Corinto, Ireneo en Lyon, Teófilo en Antioquía, Tertuliano en Cartago, Hipólito y Rodón en Roma y Bar Daisán en Edesa."

                                     (Italo Volpi)

     La Biblia  y Miguel de Cervantes 

" La Biblia no es un libro de fácil penetración ni su contenido es para ser leído descuidadamente. Todo cuanto sus páginas contiene es la palabra de Dios, y el secreto maravilloso de esas palabras sólo puede ser descubierto por una mente espiritual. Esto explica los ruidosos fracasos de toda la caterva de racionalistas baratos cuando se han puesto a dogmatizar  sobre la Biblia y a sentar conclusiones sobre sus doctrinas. La Biblia puede comprenderse sólo y exclusivamente cuando se ha comprendido a su Autor. Nunca se repetirá bastante ese esencial principio de la hermenéutica bíblica. Sólo cuando penetramos en esa mente amplia, tan amplia como el mismo Universo, podemos llegar a conocer las verdaderas riquezas de la Biblia.

 

Miguel de Cervantes, que tenía por verdadera y por valiosa la existencia de Dios, que creía con una fe que le nacía de lo íntimo del corazón, manifestada en multitud de ocasiones por la calma que inundaba su alma en los momentos de apuro  -y fueron muchos en su vida-, leyó, comprendió y amó la Biblia. Y este amor no le nació del estudio frío y calculado de los escritos sagrados. Su cariño hacia ellos trascendía más  allá de las simples funciones del entendimiento y la voluntad. Supo penetrar en las páginas divinas con profunda sensibilidad espiritual y los sublimes misterios se le descubrieron como tesoros accesibles, enriqueciendo y fortaleciendo su experiencia religiosa y espiritual."   (De "La Biblia en el Quijote", de Juan A. Monroy).