Registrada en el Ministerio de Justicia en 1.993. Miembro de la F.E.R.E.D.E. y del C.E.A.A.

       

          "¿NO PODRÉ YO HACER DE VOSOTROS COMO ESTE                        ALFARERO, OH CASA DE ISRAEL? DICE JEHOVÁ.

       HE AQUÍ QUE COMO EL BARRO EN LA MANO DEL                          ALFARERO, ASÍ SOIS VOSOTROS EN MI MANO"

                                   (Jeremías 18:6)

 

 

 

Padeciendo por Cristo

 

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis (Lucas 6:21)

 

No hay nada más enfrentado y alejado entre sí que los principios de Jesús y los del mundo. Pretender armonizarlos es imposible: sería como conciliar el fuego con el agua; la luz con las tinieblas o Cristo con Belial. Que el mundo acepte que son dichosos aquellos que lloran o padecen persecución injustamente es una tremenda muestra de insensatez, porque el mundo basa toda su felicidad en la abundancia y en la alegría fácil, nunca en las lágrimas nacidas del sufrimiento y la injusticia. Cristo promete a los suyos: “Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis” (Lucas 6:21).

 

El dios de este siglo quiere hacer creer al hombre, y lo consigue, que es motivo de prestigio y reconocimiento  el ser admitido y aceptado en todos los ámbitos sociales. Esta es una burda y cruel trampa de Satanás, de aquel que quiso engañar a Jesucristo astutamente: Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:8-9). La respuesta de Jesús desbarató la trampa del enemigo. Dios está por encima de todo reino, de toda grandeza y de toda gloria humana, y sólo Él debe ser adorado (vers.10).

 

Muchos creyentes sufren por el rechazo y el desprecio de los demás, pero su sufrimiento no es por causa del testimonio de su fe en Cristo, sino por no ser aceptados y queridos por esta sociedad impía. Esto lo reprueba Jesucristo, quien dice: “Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre” (Lucas 6:22).

 

Nosotros, amados en el Señor, seremos bienaventurados y dichosos cuando estemos alejados de la gloria del mundo, de la gloria de los hombres impíos (Juan 12:43); cuando seamos “vituperados por el nombre de Cristo. . .porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros” (1ª Pedro 4:14). “Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos” (Mateo 5:12). Si es así en tu vida, hermano, dale gracias al Señor por haber sido escogido para tan gran privilegio.

                                             (Jesús Mª Vázquez Moreno)                          

 

 

 

VIVIENDO EN OBEDIENCIA

A LA DOCTRINA DE DIOS

 

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo. . . que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a fábulas” (2ª Timoteo 4:1-4).

 

Sí, hermanos, vendrá tiempo cuando los hombres no sufrirán (no soportarán) la sana doctrina. Desde los primeros días del cristianismo sobre la tierra, esta palabra profética del apóstol Pablo ha venido confirmándose día a día. Los hombres impíos sólo se han ocupado en autocomplacerse a sí mismos y en engrosar sus duros corazones con el pecado y la rebeldía frente a Dios. ¿Cómo pueden llegar a sufrir la sana doctrina? Pero el problema no radica en que los incrédulos rechacen la sana doctrina de la salvación, sino en que parte de la propia iglesia de Jesucristo minimiza y relega a un segundo término doctrinas bíblicas incuestionables. En cambio, proliferan, sin control alguno, herejías sobre la Revelación de Dios, colocando palabra de hombres en lugar de la de Dios; herejías acerca de la divinidad del Verbo de Dios; de la salvación por gracia; de los ministerios constituidos por el Señor, etc.

 

La Palabra de Dios nos aconseja firmemente: “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas” (Hebreos 13:9), ya que sin la doctrina revelada de Jesucristo todo es error y lazo del enemigo. Sin luz es fácil confundirse de camino, porque “hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25). La sana doctrina es la única que nos puede conducir sin zozobras por el camino de la verdad de Dios. Ella sola alumbra el entendimiento, mueve y dirige el corazón piadoso, disipa y repele el error, y doblega y humilla las pasiones de la carne.

 

Hermano amado en Cristo, sin sana doctrina ¿quién nos librará del naufragio en materia de fe? Decía un viejo marino: “Cuando el piloto pierde de vista la estrella (la estrella Polar, que no cambia de posición), no es posible navegar mucho tiempo sin perecer en el mar tenebroso”.

Desengañate, la doctrina de Jesucristo es la única que es conforme a la piedad (1ª Timoteo 6:3). “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido” (2ª Tesalonicenses 2:15). ¿Es así en tu vida en estos momentos? ¿Te puede confirmar el Señor en toda palabra y obra?

                                                                                                             ( Jesús Mª Vázquez Moreno)

"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Mateo 6:24)

  

IN MEMÓRIAM de José García Fernández, maestro y pastor protestante vilmente asesinado

en Granada por las hordas franquistas el 21 de agosto de 1936. ¡Oremos al Señor para que no se vuelvan a repetir estos atroces crímenes en nuestra amada España!

 

 

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

  "Líbrame, Señor Jesús, del deseo

               de sentirme amado"

Sentirnos amados es nuestra necesidad sicológica básica y más importante. Los niños nunca pueden desarrollar una vida normal y feliz si carecen de amor, generalmente de ambos, padre y madre. La sicología moderna ha probado esta verdad en los últimos cien años, pero no ha descubierto nada nuevo. Hace dos mil años o más, la Biblia nos habla de esta necesidad en el mismo Dios. Por esta razón la Biblia nos habla de que Dios dio a su propio Hijo, en prueba de su amor para con nosotros. En 1ª Juan 3:16 leemos: "En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros". Jesús vio que la mejor forma de demostrar su amor era entregando su propia vida. Sabía que sus hermanos precisaban del amor que emanaba del acto de su muerte. Y la voluntad de Dios es que nos amemos los unos a los otros con este mismo amor. Este hermoso versículo de 1ª de Juan 3:16 sigue diciendo: "también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos". Creo que es debido a que no amamos lo suficiente con amor horizontal que pedimos a Dios más de lo que debiéramos un amor vertical. Es a causa del poco amor que emana de nosotros para con nuestros hermanos que acudimos a Dios pidiéndole nuevas experiencias y emociones que satisfagan nuestra necesidad de amor.

Y, en realidad, el plan de Dios para con nosotros, según la Escritura, estriba en enseñarnos que nos amemos los unos a los otros."    (Jorge VERWER)             

                    EL GRANO Y LA PAJA 

"Por medio del profeta Jeremías Dios se queja de los falsos profetas que vivían contando sueños y predicando visiones: "El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mu palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?" (Jer. 23:28-29).

 

La enseñanza es que sólo el trigo fecunda la tierra y lleva fruto, no así la paja. Es la Palabra de Dios la que trae vida, no los sueños y las visiones de los hombres. Cuando el hombre comenzó a desobedecer en Génesis 3, el caos regresó. Y cuando Dios quiere corregir el caos lo hace mediante su palabra. El predicador en la iglesia local debe recordar que él es un mediador entre Dios y la iglesia del Señor y que debe ser fiel en traer la palabra de Dios. Como embajador no tiene permiso para cambiar el mensaje . Y toda pregunta de la gente en la iglesia tiene que hallar respuesta en la Biblia. Sobre todo sin olvidar que Cristo ha de ser exaltado, que la voz de Dios ha de ser oída, su gloria vista y su voluntad obedecida"

                             (Miguel Nuñez)