Registrada en el Ministerio de Justicia en 1.993. Miembro de la F.E.R.E.D.E. y del C.E.A.A.

       

          "¿NO PODRÉ YO HACER DE VOSOTROS COMO ESTE                        ALFARERO, OH CASA DE ISRAEL? DICE JEHOVÁ.

       HE AQUÍ QUE COMO EL BARRO EN LA MANO DEL                          ALFARERO, ASÍ SOIS VOSOTROS EN MI MANO"

                                   (Jeremías 18:6)

 

¿Enemistades dentro del Cuerpo de Cristo?

 

Sed benignos unos con otros” (Efes. 4:32a)

El que ama no es suyo, sino del amado” (Diego de Estella, 1524-1578 

 

Es un tema nada fácil, porque puede que aflija, pero a la vez también puede consolar. La Biblia no suprime el hecho de que exista el odio y las peleas entre los “hermanos del Señor”; más bien descubre el mal y ayuda para vencerlo.

Realmente, este diabólico sentimiento puede llegar hasta extremos inimaginables y repercutir tanto en nuestro espíritu, nuestra psíque (emociones) como también en nuestro cuerpo físico. Queramos o no, el odio entre hermanos –en la misma fe y congregación—es una realidad palpable que siempre ha existido: Recordemos los dos primeros hermanos “congregados” (Génesis 4:4), no fueron capaces (mejor dicho, uno de ellos) de coexistir en el mismo culto y la misma familia: Caín y Abel. Este último cayó en desgracia y desgarro de parte de su hermano por el simple hecho de haber decidido vivir piadosamente para su Dios. El apóstol Pablo, conocedor perfecto de esta característica oscura, habrá tenido en cuenta este problema cuando escribe en Gálatas 5:15: “Si os mordéis y devoráis unos a otros, mirad no sea que os destruyáis unos a otros”.

 

Hay un relato en Marcos capítulo 6, del 1 al 6 que nos hace comprender un poco mejor carca del motivo de tal aborrecimiento infundado. Por supuesto, ninguno que odia a su hermano revelará el verdadero motivo que le fuerza al desprecio a su hermano: lo esconde, se justifica y hasta pervierte los hechos, exponiendo y acusando todo aquello que piensa en lo malo que está haciendo su rival.

Este texto describe que Jesús tenía varios hermanos (v. 3) y que su familia era bien conocida (v. 2). Pero los vecinos, en vez de sentirse privilegiados y orgullosos por tener un familiar y vecino tan prestigioso y singular, se enfadan, contradicen y lo aborrecen: “...se escandalizaban de él” (v. 3d). Vemos que, en primer lugar, este odio es fruto de la envidia (v. 2c). Un segundo motivo también consiste en la reputación “dañada”. El que odia en vez de honrar a los temerosos de Dios, a los obedientes y útiles al reino de Dios, también les quita el honor. Es porque temen que el “escándalo” también les pueda rozar, o sea, manchar su reputación. Una tercera causa –según la Biblia—es la “incredulidad” de ellos” (v. 6), un mal tan común y hasta normal para el hombre carnal.

 

Es obvio que aquí yace el mal: en la carne. Odiar es, pues, muy propio de la “mentalidad de la carne”. Así lo revela la Palabra: “Manifiestas son las obras de la carne, que son (voy a nombrar únicamente lo que atenta contra la convivencia y comunión entre hermanos): enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, envidias, homicidios. . .” ¡Cuidado, que en total son ocho características destructivas, inspiradas por el mismo Satanás! Y a esto, el apóstol advierte claramente: “Los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios” (cf. Gálatas 5:20-21).

Como el lector sabe muy bien, nadie que odia a determinados hermanos admite que está odiando (que es a la vez cometer homicidio); en muchos casos afirma descaradamente que los “ama de verdad”, y que simplemente “sufre” por causa de ellos, haciéndose pasar por víctima. De esta manera cree que su odio ya no cae en la categoría de las obras de la carne que producen muerte (. . .)

 

Por supuesto, sobre este triste tema cualquier anciano o pastor evangélico podría contar lo mucho que ha sufrido (y todavía sufre) de parte de personas de la misma fe que siguen emitiendo sus ondas infernales de enemistad, rencor y contradicción. Uno se pregunta: ¿Cuándo tendrán fin estas “ondas” destructivas? ¿Se arreglará este mal con el correr de los años? Amado hermano, querida hermana, en la tierra no se puede esperar un cielo de armonía y amor. Dios lo sabe y también educa a los santos con este tipo de sentimientos contrarios. . .¿Qué hacer con los detractores? Bendecirlos (Mateo 5:44; Romanos 12:14), y perdonarlos (Colosenses 3:13).       (Peter Neuhaus) 

 

  

Conveniencia o verdad?

He aquí que las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de ellos, y anuncia también buen éxito. Y Micaía respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré”.

(1º Reyes 22:13-14)

 

Queridos santos en el Señor, hablar como hablan todos es, sobre todo en materia de religión, lo más cómodo e inofensivo que hay. El 'hombre natural', desde el tiempo de Adán, se inclina a buscar la concordia siempre cuando ésta le promete un grado más de estima social; se amolda a las opiniones corrientes para mantener esa clase de 'paz ociosa' que no viene de Cristo. En este caso la conveniencia actúa a manera de soborno que pretende eludir la voluntad de Dios. La “carne” piensa: “Decir la verdad no me viene bien; mejor lo digo de otra manera”. Así ocurre que Cristo tiene que callar dentro de nosotros; la victoria se la lleva otro. . .

 

Cuando Jesús dijo que el “entra por la puerta en el redil de las ovejas” es el pastor, en verdad quiso decir que todas las palabras que se predica a las ovejas, deben pasar por esa 'Puerta' que es Jesucristo. Hablar cosas a nombre propio es como si se subiera “por otra parte”, y esto es de ladrones.

El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca. . ." (Juan 7:18), pero buscar la "gloria  del que nos envió" es sin duda una de las causas principales por la cual estamos en el mundo. Todo discípulo está bajo pacto eterno, no puede hablar cualquier `verdad`ni representar ni representar cualquier `Jesús`de su conveniencia.

 

¡Estamos para manifestar su voluntad y gloria de la manera más pura! Pero esto no es posible si permitimos que 'viejo hombre' (que está bajo completo anatema) predique sus 'verdades de conveniencia', en concierto con los 400 profetas unidos (1º Reyes 22:6). Hemos de ser claros en esto, y transparentes como el “mar de vidrio” (Apocalipsis 4:6) que está arriba en nuestra patria. La obra que hizo el Cordero de Dios en la cruz lo exige así.” (Peter Neuhaus,”Firmes hasta el fin”)

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-“El que no puede decir: “Es Dios quien habla”, es mejor que deje de predicar, porque no obrará nada bueno” (Martín Lutero, 1463-1546).

-“Yo amo a los que proclaman la Palabra a manera de truenos. La cristiandad yace en sueño profundo; no hay nada que la despierte que una voz fuerte" (G. Whitefield, 1714-1770).

--"¿Pretendes predicar sobre el amor? Ama a tus hermanos. ¿Piensas predicar sobre el perdón? Perdona a tus hermanos. ¿Vas a predicar sobre la santidad? Sé de ejemplo a tus hermanos."  ¡Si esto haces, serás aprobado por el Señor; si no es así, reconsidera tu ministerio! (J.MªV.M.)                                                                                                                                                                         

 

 

La seguridad que procede

de la redención

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Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”(1ª Corintios 1:30).

 

Cristo nos “ha sido hecho redención”--es decir, Cristo nos ha sido dado para ser eso--, entonces significa que dentro de nosotros Dios ha puesto a Cristo mismo como una barrera para resistir al mundo. Me he encontrado con muchos creyentes nuevos procurando resistir al mundo, procurando de una y otra manera de vivir una vida no mundana. Encontraron que era muy difícil hacerlo y más aún, tal esfuerzo es completamente innecesario. Pues por ser esencialmente de otro mundo Cristo es nuestra barrera al mundo y no necesitamos nada más. No es que debemos hacer algo en relación con nuestra redención como tampoco lo hizo el pueblo de Israel con la suya. Simplemente confiaron en el brazo extendido de Dios para redimirlos. Y Cristo nos ha sido hecho redención. En mi corazón hay una barrera entre el mundo y yo, la barrera de otra clase de vida, es decir la de mi Señor mismo, y Dios ha colocado un barrera allí. Por causa de Cristo el mundo no puede alcanzarme."                                                                                                                                                          (T.S.Nee/ De "No améis el mundo")

La celebración de la Natividad del Señor ha sido, como muchas otras experiencias en la vida de Jesús, objeto de profanación y deshonra por parte de la iglesia apóstata y de una sociedad atea profundamente materialista. El siervo de Dios Sugel Michelén,  da la adecuada respuesta -- con el apoyo de la Palabra de Dios-- a este tema tan controvertido y desconocido por un mundo alejado de la luz  divina.

 

31 diciembre de 1384. En este día se cumplen 635 años de la muerte del valiente reformador inglés John Wycliffe , llamado “la estrella de la mañana de la Reforma Protestante". Fue un heraldo de la Reforma en un país de oscurantismo religioso e intolerancia.

 Hace ocho años el Señor me concedió el privilegio de poder ver el monumento que la ciudad de Londres dedicó a este ungido servidor del Evangelio; pero la verdadera honra la recibió de su Señor cuando lo tomó en su seno glorioso.                   https://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=bio_wycliffe

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

       LA DISCIPLINA EN LA IGLESIA

"Una Iglesia que no llamara pecado al pecado no podrá encontrar la fe c uando querrá perdonar el pecado --escribió Dietrich Bonhoeffer--,

Cometerá un pecado contra lo santo, andando de forma indigna del Evange-lio. . . Este es el uso correcto del poder de las llaves (Mat. 16:19; 18:18; Juan. 20:23), dado por el Señor a la Iglesia y del que los reformadores hablaban aún con tanta energía. Por amor a las cosas santas y a la Iglesia, hay obligación de utilizar las llaves. . .el ejercicio del control eclesiástico (o disciplina eclesiástica) es necesario para que la Iglesia camine de forma digna del Evangelio. . . La comunidad separada del mundo debe ejercer en su seno el control eclesiástico. Esto no sirve para edificar una comunidad de hombres perfectos, sino para construir  la comunidad de los que viven realmente bajo la misericordia divina que perdona. El control eclesiástico (la disciplina de la Iglesia) está al servicio de la gracia cara de Dios . . . El origen de todo ejercicio de control sigue siendo el anuncio de la Palabra."

 

Y en otro lugar el mismo autor escribe, en sintonía con el pensamiento de Lutero:  "El pecado contra la doctrina es más grave que el pecado contra la buena conducta. Quien roba el Evangelio a la comunidad merece una condenación ilimitada, mientras que el que peca en su conducta puede contar siempre con el Evangelio. La falsa doctrina corrompe la fuente de la vida de la Iglesia y de la disciplina comunitaria."

La disciplina doctrinal se aplica, ante todo, al portador del magisterio en la Iglesia.  El presupuesto de todo esto es que, al conferir un cargo, existe la garantía de que el ministro es "didaktikós", apto para la enseñanza (1ª Tim. 3:2; 2ª Tim.2:24; Tit. 1:9), "capaz de enseñar también a los otros" (2ª Tim. 2:2), y que a nadie se le imponen las manos precipitadamente, porque, de lo contrario, la culpa recaería sobre el que las haya impuesto (1ª Tim. 5:27).                  (Texto:JOSÉ GRAU-Ilustración:"Pablo disputando con Pedro", de Rembrandt, Museo del Prado).

Falsedad del Romanismo: La Biblia Protestante es falsa.

"Contra esta afirmación lanzada por el Romanismo, más para su propio descrédito que para vituperio del Protestantismo, tenemos una sólida argumentación: No existe más que una Biblia.

Debemos ante todo rechazar este título de “Biblia Protestante” con que se pretende rebajar la augusta majestad del Libro Sagrado, porque tal clase de Biblia ni ha existido ni puede existir.

 

No hay más que una sola Biblia, la ver-dadera, la auténtica, la que fue dirigida por el Verbo augusto del Espíritu Santo y movió la pluma de todos y cada uno de los escritores piadosos que dieron al mundo el contenido de la misma. Hablar de “Biblia Protestante”es hablar de dos Cristos o Evangelios diferentes, cuando uno solo, en verdad, es el Cristo de Dios y una ciertamente su maravi-llosa doctrina de gracia y amor . . .

La razón suprema de esta afirmación descansa en que el Autor de las Sagradas Escrituras no es otro sino Dios y en Dios no cabe admitir dos volunta-des antagónicas, dos propósitos distintos y dos métodos de inspiración opuestos. Así como Dios es uno, su Palabra no puede ser sino una sola.

Admitir la hipótesis de una dualidad verdadera en la Revelación de Dios, equivaldría a dar por hecho una duali-dad de naturalezas en el Ser Supremo, cosa totalmente opuesta a la verdad. Si existieran dos Biblias  en el sentido absoluto de la palabra uno de ellas necesariamente habría de ser falsa. . .Sin embargo, insistimos en que no existe sino una sola Biblia auténtica, tanto por su contenido como por la expresión de sus libros y afirmamos que esa Biblia verdadera es la única que puede y debe ser llamada "Biblia de Dios" o "Sagradas Escrituras", "Pala-bra de Dios" o simplemente "Palabra."              (CLAUDIO GUTIÉRREZ MARÍN)