Canciones infantiles

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Jerez de la Frontera (Cádiz)

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

        Razones por las cuales

                   amamos al Señor

"Te amo porque Tú, Señor, me amaste a mí primero. Te amo porque Tú, Señor, me amaste y me escogiste para que fuera salvo desde antes de la fundación del mundo. Te amo, Señor, porque Tú moriste por mí a pesar de que yo era rebelde contra Ti. Te amo, Señor, porque Tú abriste mi corazón, y me hiciste nacer de nuevo para que yo pudiera conocerte, obedecerte, amarte y  seguirte. Te amo, Señor, porque Tú perdonaste mis pecados: pasados, presentes y futuros y me hiciste perfecto para siempre. Te amo, Señor, porque Tú me diste Vida eterna y no permites que nada ni nadie arrebaten de mí esta Vida. Te amo, Señor, porque Tú me has prometido que yo estaré Contigo, gozando de Ti y sirviéndote  eternamente. Y tanto Te amo, Señor, y tan solo porque Tu eres amor, que aunque no tuviera yo tantas y tantas razones para amarte, también Te amaría." 

(Tomado de "Amor Eterno", Comentario a Cantar de los Cantares, de José Candeas)

          ¿Te estás desviando de la

                      gracia de Dios?

  "¿Tan insensatos sois? Habiendo       comenzado por el Espíritu, ¿vais a   terminar ahora por la carne?"   (Gálatas 3:3 LBLA)

 

La desviación de la gracia es tan sutil

e imperceptible que frecuentemente necesitamos hacernos un chequeo espiritual para detectarla. Hay tres elementos clave cuyo descuido manifiesta nuestro índice de desviación: la exaltación de Dios, la humillación del hombre y la centralidad de Cristo. Cuanto más evidentes sean estos elementos en nuestra vida y obra, tanto más cerca estaremos del fundamento de la gracia. Por el contrario, cuanto más nos alejemos de ellos, más debe preocuparnos nuestro estado espiritual.

Querido hermano, si has descubierto el fundamento de la gracia, alaba al Señor por ello, pues aun eso lo debes a la pura gracia de Dios. Pero no olvides que, por esta misma razón, tienes el deber y el privilegio de sobreedificar para la gloria de Dios. Resiste la tentación de volverte "otra vez a las cosas débiles, inútiles y elementales" (Gál. 4:9) a las cuales tendemos a esclavizarnos una y otra vez."

(Tomado de "Nueva Reforma"/Ilustración de http://www.picturepost.ch//Hno. Marcel )

                 Las obras humanas

"Las obras humanas surgen de la "carne". La actividad total del hombre caído surge de la "carne" (la vieja naturaleza del hombre heredada de Adán), y los que están en la carne no pueden agradar a Dios (Rom. 8:7-8). Por consiguiente, no sólo las obras malas del hombre son abominables delante de Dios, sino que también sus mejores justicias son como "trapos de inmundicia"  (Is. 64:6), ya que es un hecho real que todos los hombres se han descarriado como ovejas y que ninguno, por naturaleza, es justo delante del divino Juez (Is. 53:6; Rom. 3:10 y 12)...Eso no quiere decir que el hombre sea incapaz de realizar actos nobles en relación con sus semejantes, sino que toda obra humana lleva en sí el germen del pecado inherente en el hombre y no puede presentarse delante de Dios en estas condiciones....El apóstol Pablo, haciendo referencia a las obras de la ley, dice enfáticamente que si al hombre le fuese posible conseguir la justificación (o la salvación) por su bien hacer, "entonces por demás murió Cristo"(Gál.2:21). El Señor Jesús consumó la obra de salvación en la Cruz, y el pobre pecador no puede añadir nada a ella para salvarse."

 (Tomado del libro "Bosquejos de Doctrina Fundamental", de D. Ernesto  Trenchard)

http://archivohistoricodemadrid.blogspot.com.es/2012/05/semblanza-de-don-ernesto-trenchard-1902.html

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"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados...Porque por gracia sois salvos; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas"  (Efesios 2:1, 8-10)