Canciones infantiles

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Jerez de la Frontera (Cádiz)

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"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2ª Timoteo 3:16)

   Solo la Fe

  Solo la Gracia

  Solo Cristo

  Solo la Escritura

  Solo a Dios gloria 

"Creo que es mejor ir al púlpito en flaqueza pero en oración, que ir en la fortaleza que confía en sí misma. Cuando gimo: "¡Qué necio soy!" y bajo del púlpito, después del sermón, avergonzado de mi pobre tentativa, estoy seguro de que es mejor para mí que cuando estoy complacido de lo que he hecho. ¿Somos algunos de nosotros tan niños como para sentir tal cosa? ¡Qué sentido de la responsabilidad teníamos en nuestros primeros cultos! ¿Conservamos aquella solemnidad de espíritu? Orábamos entonces acerca de la elección de los himnos, y de la manera de leer las Escrituras; no hacíamos nada descuidadamente, pues nos agobiaba una gran ansiedad. ..Que el Señor nos libre de un estado de ánimo en que nos atrevamos a poner sobre la mesa de la proposición el primer pan que nos venga a mano. No; sirvamos al Señor con creciente cuidado y reverencia."

           Pastor Carlos H.Spurgeon 

¿Que hace del cristiano una persona especial? ¿Qué explica su carácter único? ¿Qué le hace hacer más que los demás?  Es la idea que tiene del pecado. El cristiano se ha visto  completamente sin esperanza y condenado; se ha visto a sí mismo como absolutamente culpable delante de Dios y sin derecho alguno a su amor. Se ha visto a sí mismo como enemigo de Dios y extranjero. Y luego ha visto a Dios que envió a su Hijo unigénito al mundo, y no sólo eso, sino hasta la muerte en la cruz por él, el rebelde, el pecador vil y culpable. Dios no le volvió la espalda, fue más allá. El cristiano sabe que todo esto sucedió por él, y ha cambiado toda su actitud respecto a Dios y los hombres. Ha sido perdonado cuando no lo merecía. ¿Qué derecho tiene, pues, de no perdonar a su enemigo? (Del libro "El Sermón del Monte", de Martin Lloyd-Jones)

     La realidad de la santidad.

Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo,paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (dominio de sí mismo)” (Gálatas 5:22,23).

Un maravilloso racimo cuyos frutos son inseparables. Nueve gracias maravillosas, celestiales y espirituales, que nos revelan la perfección del carácter moral de Jesucristo. Y estas gracias han de estar en nosotros por obra del Espíritu divino, en una hermosa simetría y creciente evidencia de la realidad de la vida de Cristo en el interior. Pero con cuánta frecuencia vemos una vida que expresa una de estas características de manera notable, pero que tristemente carece de las otras, resultando imperfecto el testimonio de su vida...¿Pertenecemos nosotros al grupo de los cristianos que llevan mucho fruto? ¿Manifestamos el amor, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza o dominio de Cristo, en una hermosa simetría, y creciente evidencia? (Del libro "Llamados a ser santos", de R. Paxon) (Ilustración: Fragmento de una obra de mi antiguo profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Jerez, D. Juan Padilla Pardo)